Antonio Garrigues: “Sin ética no hay futuro”

El jurista español dictó una conferencia sobre la globalización aplicada a las instituciones, la ética y el derecho

Garrigues interior

(Santo Domingo, 17 de marzo de 2011). Antonio Garrigues Walker, destacado jurista español, llamó a no resistirse al cambio en materia de asumir que el mundo de hoy debe avanzar hacia las instituciones globales, el derecho global y la ética global en un mundo marcado por la globalización. Este y otros planteamientos fueron realizados por él durante la conferencia que dictó este jueves en el auditorio de FUNGLODE, organizada por el Centro de Estudios de Democracia.

Garrigues comenzó su ponencia haciendo referencias a la necesidad que tenemos en esta época de asumir las responsabilidades que se nos presentan y no buscar en la complejidad la excusa para no hacer nada. “Hay que aceptar que las cosas no van hacia la sencillez y, por eso, manejar la complejidad es una tarea importante con la que lidiar y hay que asumirla con total naturalidad”.

Avanzó el jurista haciendo una llamado, obligatorio, a la “positividad. El derecho al optimismo es complicado, pero no puedo reconocerle a nadie el derecho al pesimismo, y lo tenemos que empezar a eliminar. Pueden tenerlo algunos grupos de personas, pero en general todos debemos aportar positividad. Sin ella no se va a ningún sitio. Y hay que transmitir a la ciudadanía la idea de que los problemas se pueden y se deben afrontar”.

Partiendo de la experiencia de la multitud de cosas que pasan en poco tiempo, mencionó algunos ejemplos bien recientes. “Los acontecimientos recientes del mundo árabe son algo que se han producido generando dentro de la ciudadanía un sentimiento nuevo de revolución y agresión contra el abuso de poder, la corrupción, contra las élites, y con uso de las nuevas tecnologías”. Hizo alusiones a lo acontecido en Miami, donde la ciudadanía ha echado a su alcalde con un referéndum. “Y nadie podía imaginar el fenómeno de Japón, a pesar de que allí hay temblores constantemente. Esto nos demuestra que hacen faltan unos nuevos órdenes”.

A partir de entonces, Antonio Garrigues introdujo en su discurso el tema de la globalización. “Tenemos que asumir que nuestra mente debe actuar globalmente. Decirlo es fácil. Tenerla, difícil. Y los latinos además tenemos un amor tremendo por nuestros países, por nuestra propia cultura. Lo local sigue siendo lo decisivo, pero la obligación de tener mente global la tenemos que asumir, y reconocer que hay otras culturas que tienen una importancia decisiva. Asumir lo global implica reconocer lo otro, tolerar y poner en práctica la curiosidad intelectual e interesarte y fascinarte con todo”.

De esa manera, llamó a comenzar a dar pasos para ello. “Y ello implica entender que debe haber instituciones globales. Por ejemplo, monetarias, medioambientales, anticrimen… No las hay porque los países poderosos no quieren que las haya. EEUU nunca lo ha querido”. Recordó cómo el gobierno de Bush hijo “desfirmó” el compromiso de su país con el tratado sobre el Tribunal Penal Internacional. “Y pasó con Kyoto. Tampoco a Rusia, China les interesa… No quieren instituciones globales, pero seguir adelante con la globalización sin ellas es problemático. No habría una globalización democrática ni civilizada. Y esto no es un tema menor, sino que requiere de aplicación inmediata dando pasos para tenerlas”.

El tema sirvió de puente para pasar a hablar del Derecho Global. “Hemos iniciado una cátedra en la Universidad de Navarra, en España, para ello y hemos traído profesores del derecho islámico, del derecho marxista, del indígena,… Y estamos viendo que los derechos se están empezando a unirse”.

De acuerdo a su pensamiento, el mundo jurídico en general tiene que empezar a aceptar su responsabilidad con respecto a la regulación de la convivencia de los ciudadanos con sentido de globalización. “Tenemos que ponernos a pensar en qué salto habría que dar para ofrecer a la humanidad la seguridad jurídica, principio básico de convivencia porque sin ella no hay relaciones humanas. Y no es utópico”.

Ética global

La parte final de su amena conferencia, salpicada en ocasiones de anécdotas y bromas, se centró en una defensa a ultranza de la ética global, tema que introdujo haciendo mención de una conferencia que el Presidente Leonel Fernández dictó en España no hace mucho a propósito de la crisis financiera global y el tema de la especulación. “La crisis –causada por el sistema financiero- la seguimos teniendo delante de nosotros. Pero el pasado año se repartieron 24,000 millones de dólares en bonos entre ejecutivos, y este año lo quieren duplicarlos”.

Garrigues afirmó que la crisis financiera tuvo un déficit ético. “De eso no se puede dudar. Y sin ética no hay futuro. No puede haber sostenibilidad ni continuidad sin arraigo ético”. Introdujo en escena el tema de la corrupción. “Es universal y todos nos tenemos que sentir responsables. No mejora, sino que empeora. En Rusia, China y América Latina aumenta. Y hay que afrontar el tema de una manera sensata. La corrupción se corrige aplicando normas de transparencia”, sin que ésta sea la que la elimina, “pero sí es clave para dificultarla”.

El jurista condicionó la fe en el futuro a la importancia de empezar a afrontar los temas de moralidad pública. “De otra forma, es muy difícil tener fe en el futuro, y si no la hay, van a pasar cosas muy malas. Basta con mirar al mundo árabe, gente que no aguantaba más por la corrupción y las acciones de las élites. Y esto me da fe para el futuro porque al final la lógica se impone y ser ético es lo bueno”.

Garrigues dijo entender que el concepto de la ética es complejo. “Pero todos sabemos más o menos lo que hay que hacer y sabemos más o menos lo que no hay que hacer. La ética es una clave decisiva. Quien no es ético no puede ser feliz, no puede cumplir con sus tareas… El llamamiento a la ética es clave. Y sin darnos cuenta de todo esto, lo que nos pasa es la resistencia al cambio que todos tenemos, pero podemos cambiar”.

Antonio Garrigues es presidente del despacho de abogados Garrigues, de la Fundación Garrigues y de la alianza iberoamericana de abogados ‘Affinitas’, promovida por su despacho, es experto legal en inversiones extranjeras en España. Ha asesorado a grandes multinacionales y al gobierno de su país en materia de legislación económica, especialmente en el campo de su especialidad, antes mencionada.

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