El uso de los drones implica respetar los espacios de las “aves del Caribe”

Al tema se refirió Yeral Segura Alcántara, técnico en manejo de recursos naturales, miembro de Birds Caribbean y de la Asociación Dominicana de Drones, durante una charla en Funglode.

SANTO DOMINGO.- Durante una conferencia en la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode) sobre las “Vecinos de vuelo: Aves y drones”, Yeral Segura Alcántara, técnico en manejo de recursos naturales y miembro de la Asociación Dominicana de Drones (ADRONE), advirtió sobre las implicaciones que tiene el uso de los drones en lo que respecta a la preservación de los espacios de las aves.

Alcántara, quien también es miembro de Birds Caribbean, indicó que en la región del Caribe existen más de 500 especies de aves, incluidas 172 especies que son endémicas de la región y que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo.

La actividad que tuvo lugar en el Auditorio de Funglode fue organizada con la colaboración de la Asociación Dominicana de Drones.

Precisó que en la isla que conforman la República Dominicana y Haití hay 306 especies. Entre ellas, nativas, endémicas e introducidas. La Cigua Palmera es la única familia monotípica endémica del Caribe insular, apuntó el especialista.

También destacó que hay más de 100 especies de aves en el Caribe que solo viven en una isla. “En general, el 59% de las aves residentes -las que no migran- en la región son endémicas. La abundancia de especies endémicas es una de las razones por las cuales la región es considerada un punto de gran biodiversidad, y por qué la conservación en la región es tan importante”, agregó.

Resaltó que la región es también el hogar estacional de más de 150 especies migratorias que pasan el invierno en la región después de criar en América del Norte durante el verano o viajar por la región en su camino a América del Sur.

Idrialis Castillo, miembro del Centro de Estudios de Infraestructura e Urbanismo, tuvo a su cargo la presentación de Segura, quien en su detallada explicación hizo mención de las aves de costa que vuelan en zonas de baja altura sobre el territorio y podrían ser víctimas por el paso de un dron.

En la actividad participaron miembros de ADDRONE, quienes intercambiaron reflexiones sobre las implicaciones de su oficio y pasatiempo, y la consciencia que tienen que adquirir para respetar la vida de las aves durante el uso de estas herramientas.

Segura también compartió informaciones sobre los comportamientos y tipos de vuelos que realizan las aves. Hizo una descripción de sus alas y colas, de manera que un piloto de dron pueda identificar los patrones y conductas que podrían presentar ciertas aves ante la presencia de los llamados vehículos aéreos.

La exposición de segura permitió que los asistentes pudieron aprender a determinar la forma y altura en que deben pilotar un dron para no interferir con las aves y/o para no ser atacados por las mismas.

Las aves, explicó, presentan distintos tipos de vuelo que podrían permitir a los pilotos de drones esquivarlas de manera efectiva o decidir no volar en una zona específica.

De igual manera, según las características proteccionistas, ciertas aves podrían mostrarse muy territoriales y atacar directamente los drones si se siente amenazadas, invadidas o si tienen crías aún en los nidos.

Segura explicó los comportamientos de las aves más propensas a ser encontradas por los pilotos durantes sus vuelos y dio pautas sobre cómo identificarlas con la “Guía de Aves de Costas y Tierras Bajas de la República Dominicana”, obsequiada a los participantes por la Fundación Propagas.

Advertencias de vuelos de aves e implicaciones jurídicas

Durante la conferencia, Segura se enfocó en los aspectos legales que conlleva la protección de las aves, los cuales deben tener muy en cuenta quienes utilizan drones en zonas donde diferentes especies circulan y anidan.

Se refirió de manera específica a la Ley de Protección Animal y Tenencia Responsable, No. 248-12. G. O. No. 10692, del 15 de agosto de 2012, la cual establece en su artículo 61 las “Prohibiciones generales consideradas crueldad”.

Entre las prohibiciones penalizadas destacó: el maltratar a un animal de forma alevosa, por maldad, brutalidad, egoísmo y satisfacción; el atropello a un animal con un vehículo de forma voluntaria o alevosa; el cometer biocidio, o provocar la muerte de un animal sin necesidad y matar pájaros de cualquier especie, empleando redes, sustancias venenosas, piedras o cualquier instrumento.

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