Usando la tecnología para hacer una mejor América Latina

Por Dr. Leonel Fernández
Ex Presidente de la República Dominicana 1996-2000-11-13

Sr. Mike Zellner, Editor de la Revista Latin Trade;

Sra. Katherine Harris,

Secretaria de Estado; Distinguidos participantes;

Damas y caballeros:

Es un gran placer y un honor para mí dirigirme a esta distinguida audiencia y presentar mis ideas, pasadas experiencias y futuras perspectivas sobre un tema tan importante como el impacto de la tecnología de la información en el desarrollo de la América Latina.

Me gustaría agradecer a los organizadores de este foro de discusión por la magnífica oportunidad que me han dado de compartir hoy mis pensamientos con ustedes.

Todos nosotros reconocemos que estamos viviendo en un mundo de la información, basado sobre una economía mundial global digital. Sin embargo, no todos los países se han beneficiado igualmente en la transición hacia una nueva era digital. La mayoría de las actividades relacionadas a la tecnología de la información están concentradas en el mundo desarrollado.

Para marzo del 2000, según un Informe de las Naciones Unidas sobre Tecnología de la Información y Comunicación, aproximadamente 276 millones de personas en todo el mundo eran usuarios de la internet, pero esto representa menos del 5 por ciento de la población mundial.

Para tener una idea de cuán desigual el uso de internet se ha extendido alrededor del mundo, es interesante notar que hay más usuarios de internet en la ciudad de Nueva York que en todo el continente africano.

En un solo país como Finlandia más personas están conectadas a internet que en todas las naciones de América Latina y el Caribe juntas.

En la América Latina solamente cerca de 2% de la población tiene acceso a internet, mientras que en los Estados Unidos el porcentaje alcanza el número 40.

Es obvio que hay grandes disparidades entre los países industrializados y los que están en vía de desarrollo con respecto al acceso y uso de las tecnologías de la información, lo que ha sido categorizado por el término recientemente acuñado de “la brecha digital”.

El reto para la comunidad internacional, los gobiernos y la sociedad civil es cerrar la brecha entre “los que tienen y los que no tienen información”. Para combatir la brecha digital, debemos crear “las oportunidades digitales”.

El avance tecnológico y la competencia en el campo de la tecnología de la información ha creado las condiciones en las cuales las naciones, en todos los niveles de desarrollo, pueden participar y beneficiarse de la revolución de la internet.

Todavía, los países subdesarrollados tienen que encontrar las formas de resolver sus deficiencias, y necesitan crear los prerrequisitos para que la revolución de la internet se produzca realmente.


Mencionemos algunos problemas que tienen que ser abordados para una mejor distribución de la tecnología:

  1. Infraestructura
    Para que realmente la tecnología de la información tenga lugar, es necesario proporcionar electricidad, a veces equipo y redes de telecomunicaciones muy costosos;

  2. Marco regulatorio
    Sin transparencia y un marco regulatorio puesto al día y eficiente, es imposible atraer inversión a esta área;

  3. Educación
    No hay desarrollo sin una fuerza laboral educada apropiadamente;

  4. Relevancia
    No sólo es importante introducir la tecnología de la información, es igualmente saber cómo usarla. Es el contenido transmitido realmente relevante al país específico, al sector económico o cualquier grupo de usuarios? Tenemos que asegurarnos que los medios de la tecnología sean usados de la mejor manera.

  5. Barrera lingüística
    El idioma inglés es el predominante como herramienta para la operación de la tecnología de los medios y como medio de comunicación dentro de la red.

Es un obstáculo para numerosos usuarios en muchas naciones. A fin de superar las barreras antes mencionadas para la penetración total a nivel nacional, se deben unir los gobiernos, el sector privado y todos los segmentos de la sociedad civil. La comunidad internacional tiene una obligación y la responsabilidad moral de ayudar a los países a obtener los máximos beneficios que se puedan lograr de la tecnología de la información.

Me parece que, después de haber pasado por la experiencia de introducir la tecnología en un país de rápido crecimiento, o como algunos los han denominado de “economía emergente”, los temas siguientes tienen que ser contemplados y elaborados si queremos que la tecnología de la información se convierta en un agente de desarrollo poderoso y dinámico:

 

  1. Crear un “Comité Nacional” que pueda unir a representantes gubernamentales, instituciones multilaterales de desarrollo, la industria privada, organizaciones de la sociedad civil, fundaciones y fondos de inversiones, las cuales deben proporcionar liderazgo para el desarrollo de la tecnología de la información.

  2. El financiamiento para proyectos de tecnología tiene que ser incluido en el presupuesto nacional.

  3. Se tiene que diseñar una Estrategia Nacional de Desarrollo Tecnológico y elaborarla como parte del plan de desarrollo general del país. Definir el papel de la tecnología:
    - para acelerar el desarrollo del país;
    - como una contribución directa a la producción de la economía,
    - para mejorar la administración del sector público;
    - como un potencial para mejorar la educación (aprendizaje a distancia y entrenamiento);
    - para mejorar servicios tales como cuidados de salud.

  4. Los puntos de entrada (entry points) para el uso de la tecnología de la información, deberían ser:
    - la educación;
    - la administración pública.

  5. Es importante definir y elaborar el contenido local relevante.

  6. Se debe promover el uso del idioma local y designar las herramientas para lograrlo.

  7. Es esencial integrar la población rural aislada.

  8. Se deben proporcionar puntos de acceso público, tales como computadoras y telecentros.

Ahora me gustaría referirme a la República Dominicana como ejemplo de un país en vía de desarrollo con el que estoy totalmente familiarizado y que representa una economía de rápido crecimiento en América Latina.

Es importante notar que ésta tiene uno de los sistemas de telecomunicaciones más avanzados y sofisticados del Hemisferio Occidental.

El negocio telefónico ha sido propiedad y ha estado manejado por el sector privado desde siempre y actualmente lucha en un ambiente altamente competitivo.

Se han hecho inversiones en las comunicaciones por cable e inalámbrica, las cuales han convertido a la República Dominicana en el décimo mayor generador de llamad que salen y entran desde y hacia los Estados Unidos. Durante mi administración se hicieron esfuerzos especiales para introducir la tecnología de la información en la educación pública.

Hemos equipado todas las escuelas públicas con laboratorios de computadoras y acceso a la internet. Se ha dotado a algunas comunidades rurales distantes de equipos de video conferencia.

A fin de conectar las áreas más atrasadas del país con los descubrimientos más recientes, los tratamientos y técnicas en agricultura y medicina, hemos empezado a introducir unidades tecnológicas multimedia en comunidades remotas y apartadas, mediante las cuales los usuarios de la comunidad puedan tener acceso a toda riqueza de información disponible hoy día.

Este proyecto fue denominado Pequeñas Comunidades de Inteligencia, conocido por la sigla inglesa de LINCOS y hasta el presente hemos instalado cinco de las unidades que incluyen computadoras con acceso a la internet, conferencias y telemedicina, a través de video, en áreas donde a menudo las telecomunicaciones y la electricidad todavía son deficientes.

El impacto que han tenido en la vida social y económica del área ha sido tan impresionante que es mi creencia sincera y fuerte deseo, que toda una red de esos innovadores módulos debe ser instalada en el país entero.

A fin de sustituir la producción de trabajo intensivo del modelo de producción imperante en numerosas zonas libres tradicionales de la República Dominicana por zonas libres de producción basadas en el conocimiento y el capital intensivo, también hemos iniciado el Parque Cibernético de Santo Domingo, un punto focal de la región para la tecnología, basado en la producción de bienes y servicios, el cual fue inaugurado al término de nuestro gobierno.

Este será una contribución importante a la producción de la economía nacional y, al mismo tiempo, su operación estará basada en la nueva fuerza laboral que será educada en el Instituto Tecnológico de las Américas, localizado en los mismos terrenos del parque.

Con estas medidas espero que he podido lanzar la República Dominicana hacia el siglo 21 y la era digital. En cuanto al resto de América Latina, pese a que los obstáculos son numerosos, el futuro es brillante.

Para el 2005 se espera que cerca de 60 millones de personas de la región se conviertan en usuarios activos de la internet, haciendo de la América Latina el área de mayor crecimiento del mundo en cuanto a la penetración de la internet.

Si estas expectativas se cumplen, las mismas se convertirán en un importantísimo adelanto y en el punto de partida de la economía del continente, creando más oportunidades para la inversión, el comercio y los negocios.

En resumen, esto hará posible la realización de la América Latina que siempre hemos soñado.

Muchísimas gracias.

Miami, Octubre 26, 2000