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El ex presidente Dr. Leonel Fernández pronunció una
conferencia magistral en el marco de la conferencia sobre ´´Competitividad
regional e internacional: Estrategias y Oportunidades´´,
que tuvo lugar en el Hotel Montana de Puerto Príncipe, el
9 de noviembre de 2000.
La República Dominicana
durante 1990-1999:
Una década de crecimiento económico
Por Dr. Leonel Fernández
Ex Presidente de la República Dominicana 1996-2000-11-13
Al
decidir venir a Haití, en ocasión de este seminario,
tuve que escoger si venir por avión o por tierra. Decidí
lo último, y no fue sin una razón. Quise experimentar
el sentimiento del pueblo haitiano en sus luchas diarias por mejorar
su condición humana, ser un testigo de la esperanza, y reafirmar
mi admiración por una Nación que ha conquistado un
lugar en la historia y los corazones de muchos.
Esta noche, me siento honrado al estar aquí con ustedes
compartiendo algunas ideas y experiencias de cómo nosotros,
en la República Dominicana, hemos podido prosperar y avanzar
en medio de un gran pesimismo, numerosos obstáculos y de
dificultades insalvables.
Pese a que muchos lo han llamado un ´´milagro económico´´,
y otros se han referido a él como el ´´Modelo Dominicano´´
, nosotros modestamente creemos que la modernización de la
economía y de la la sociedad dominicanas en la última
década ha sido el resultado de una nación sumamente
trabajadora y una mezcla de políticas gubernamentales y las
iniciativas del sector privado.
Después de estancarse durante ´´La Década
Perdida´´ de los 80 - una recesión económica
que terminó en el 1991-, la República Dominicana pudo
renovar su crecimiento económico a lo largo de una vía
nueva y más dinámica durante la mayoría de
los años 90, especialmente durante los últimos cinco
(5) años.
Un ambiente económico estable, caracterizado por un control
estricto del gasto gubernamental e inversiones adecuadas en infraestructuras
física y humana, fue combinado con políticas monetarias
y tasas de cambio cautelosas. Todo esto condujo hacia una apertura
gradual de la economía al comercio y la inversión,
haciendo que la República Dominicana fuera más competitiva
en la economía global.
El crecimiento experimentado por la economía dominicana
durante los 90 no se hubiera efectuado sin un ambiente político
adecuado.
Desde la muerte de Trujillo en el 1961, la República Dominicana
ha estado luchando por establecer un régimen democrático,
y a través de los años, y de varios procesos electorales,
ha consolidado un gobierno Constitucional que respeta la regla de
la Ley, protege los derechos humanos, y crea oportunidades económicas.
A través de la democracia, la República Dominicana
ha aprendido a resolver los conflictos domésticos a través
de un diálogo abierto y de la construcción del consenso.
En el 1994, después de dificultades y de un proceso electoral
traumático, enmendamos nuestra Constitución sin violencia,
tiroteo o derramamiento de sangre. Cuatro años más
tarde, después de muchas huelgas y desórdenes, sostuvimos
un Diálogo Nacional, en el cual más de tres millones
de personas fueron consultados a través de sus organizaciones
cívicas para expresar sus puntos de vista en quince de los
temas más sensitivos concernientes a la Sociedad Dominicana.
Hay otros factores importantes que han permitido nuestra transición
hacia un sistema político y económico moderno: una
sociedad civil activa presionando por una mejor gobernabilidad y
un sector privado más dinámico invirtiendo en la economía.
El Producto Interno Bruto de la República Dominicana era
69% mayor en el 1999, en términos reales (descontando la
inflación), que en el 1990, promediando así una tasa
de crecimiento anual igual al 6.1% durante toda la década.
Durante mi administración, del 1996 al 2000, la tasa promedio
de crecimiento anual fue del 8.5% en términos reales, lo
que representó un promedio de crecimiento de casi 7% en los
ingresos per cápita de la República Dominicana.
La reforma fundamental: Con miras hacia afuera y hacia adelante
Aunque los primeros experimentos con la producción de bienes
y servicios exportables empezaron en los años 70, cuando
se establecieron la primera zona libre y el primer hotel turístico
en La Romana, no fue hasta más tarde que su éxito
alentó al gobierno a crear incentivos impositivos, a fin
de estimular a los empresarios nacionales a invertir y a desarrollar
estas áreas productivas.
En los años 70 y 80, el modelo de sustitución de
exportación era aplicado ampliamente en América Latina
y, por supuesto, en la República Dominicana. Durante esos
años, este modelo de desarrollo que mira hacia el interior,
creado para promover la industrialización, confinó
a nuestra comunidad empresarial a un ambiente no competitivo.
A principios de los 90 se iniciaron reformas sustanciales. Los
aranceles fueron bajados, se puso en ejecución un nuevo y
mejorado Código Impositivo y el sistema financiero fue reformado.
También fue aprobado un nuevo Código de Trabajo más
inclinado a los derechos de los obreros, la legislación de
zona libre fue condensada en una simple Ley de Zona Libre y una
Nueva Ley de Inversión Extranjera aseguró el trato
igualitario para los inversionistas nacionales e internacionales
por igual.
Después del 1996 tuvo lugar una segunda ola de reformas.
Fue reformado el sistema de la Empresa Pública. La Compañía
Eléctrica, la CDE, fue capitalizada y el sector privado invirtió
en la generación de electricidad independiente. El sector
de la telecomunicación fue modernizado. Fue aprobada una
Ley de Mercado de Valores, así como una legislación
relativa a la propiedad industrial e intelectual. Los aranceles
al textil y a los insumos del agro fueron eliminados para estimular
las exportaciones de ropa y productos alimenticios, y se firmaron
dos acuerdos de Libre Comercio de Bienes y Servicios y Tratados
de Inversiones con 19 naciones que componen la Comunidad del Caribe
(CARICOM) y el Mercado Común de América Central (MCAC).
Se iniciaron otros procesos de reforma, pero todavía están
pendientes de consenso final y de aprobación legislativa.
Esto incluye otra Ley de Reforma Arancelaria, que reducirá
aún más los aranceles y categorías de aranceles,
una Ley de Reforma Impositiva para compensar al gobierno por los
ingresos que perderá al reducir los aranceles, el Código
Monetario y Financiero, la Ley General de Electricidad, la Reforma
a la Seguridad Social, y partes del Código de Organización
del Mercado.
Es en los años 90 que han ocurrido los cambios fundamentales
en la economía dominicana.
3 Estos cambios, que han creado lo que se llama la Nueva Política
Económica (NPE), buscan mejorar la competitividad de la República
Dominicana dentro de la economía global.
Para saber en qué medida hemos obtenido esto, se puede
apreciar en el hecho de que durante la década, las exportaciones
dominicanas y las importaciones de bienes y servicios se han más
que triplicado, las exportaciones crecieron en 344%, mientras que
las importaciones aumentaron en 330%.
Durante este período el volumen total de nuestro comercio
creció del equivalente de 38% de nuestro PIB, al 141% de
nuestro PIB. En otras palabras, nuestro comercio aumentó
de un volumen igual a menos de la mitad del PIB, a un volumen de
casi una vez y media superior a nuestro PIB a finales de la década;
de ser una fracción de nuestro PIB, a ser un múltiplo
de nuestro PIB.
Redujimos nuestra deuda externa en un 20% de 4,999 millones de
dólares en el 1990 a 3,636 millones de dólares en
el 1999. Mientras que promovimos las inversiones extranjeras de
cerca de 25 millones de dólares anuales a principios de los
90, a una cifra récord de 1,353 millones de dólares
en el 1999. Ese fue otro cambio fundamental que ha tenido un impacto
sustancial en nuestra economía y en el futuro de nuestro
pueblo, porque esta inversión no ha sido en forma líquida,
volátil e inestable, sino más bien en operaciones
sanas en establecimientos hoteleros y zona franca industrial.
Durante este período, las remesas de la población
dominicana radicada en el exterior, principalmente en Nueva York,
han aumentado dramáticamente, cinco veces, de unos 300 millones
de dólares anualmente durante 1990 a 1,500 millones de dólares
durante el año 1999. Por consiguiente, el flujo de inversiones
extranjeras y las remesas han alcanzado un nivel récord de
cerca de 2,900 millones de dólares en el 1999.
La inversión extranjera es bienvenida en la República
Dominicana y promovida por el gobierno y el sector privado. La inversión
de los extranjeros ha aumentado en todos los sectores de la economía,
pero el crecimiento más impresionante en el mayor período
de tiempo, ha sido registrado en los sectores de las zonas francas
y en el turismo.
Las exportaciones de la zona franca aumentó de niveles
insignificantes a menos de un millón de dólares en
el 1970, a 117 millones de dólares en el 1980, a 850 millones
de dólares en el 1990, y a más de 4,300 millones de
dólares en el 1999-cuatro veces las exportaciones de 1990.
El número de parques de zona franca subió de 25 en
1990 a 46 en el 1999, mientras que el número de firmas en
esas zonas francas aumentó de 331 en el 1990, a 484 en el
1999. Mientras tanto, los empleos en estas empresas aumentaron de
más de 119,000 en el 1990 a más de 212,000 obreros
en el 1999.
DISTRIBUCION DE SONAS FRANCAFAS EN 1999
La producción en las zonas francas está ampliamente
concentrada en ensamblaje de ropa, que constituye el 56% de las
exportaciones de las mismas. Otro 39% de los productos de las zonas
francas está formado por 5 sectores, que incluye: productos
electrónicos (19%), calzados (9%), tabaco (7%), joyería
(7%), y productos farmacéuticos (6%), mientras que la producción
restante del 5% esta integrada por otras exportaciones no tradicionales.
La industria turística también se ha convertido
en uno de los sectores más dinámicos de la economía
dominicana. Las habitaciones de hoteles para turistas ha aumentado
de 19,000 en el 1990, a más de 49,000 en el 1999, un aumento
del 161%. El empleo directo e indirecto generado por el turismo,
subió de cerca de 88,000 en el 1990 a más de 224,000
en 1999, eso es, 154%. El volumen de turistas ha aumentado dramáticamente
en 124%, de cerca de 958,000 a casi 2,150,000 turistas en el 1999.
Pero el aumento más dramático fue el registrado por
la venta de hoteles, que se duplicó durante la década,
de 818 millones de dólares a 2,524 millones de dólares.
ORIGEN DE LOS TURISTAS QUE VISITARON R. D. EN
1999
La mayoría de los turistas que visitan la República
Dominicana vienen de unos cuantos países. Durante el 1995,
el 25% de éstos procedía de los Estados Unidos; 21%
de Alemania, 8% de Canadá, 7% de España, 6% de Italia,
6% de Francia, 5% de Inglaterra, y el restante 22% del resto del
mundo en pequeñas cantidades.
Otro sector, que junto a las zonas francas y el turismo ha reflejado
un impresionante dinamismo durante la década, ha sido la
Generación Independiente de Electricidad (IPP, por su sigla
en inglés). Este sector es relativamente nuevo y, básicamente,
empezó a principios de la década con compañías
IPP, lo que representa casi 100 megavatios horas de la capacidad
instalada.
Logros, vulnerabilidades y perspectivas políticas
Podemos asegurar sin lugar a dudas que, pese a que la transición
dominicana hacia una sociedad más libre política y
económicamente no ha concluido, está en buen camino.
La República Dominicana es un país más moderno
ahora y la economía dominicana está más integrada
en la economía global.
No obstante, hay desafíos significativos por delante que
deben ser encarados completamente.
Irónicamente, uno de nuestros principales baluartes, que
es nuestra cercana relación con la economía de Estados
Unidos podría, en el futuro, convertirse en una de nuestras
debilidades. Qué pasará a nuestra economía
si la economía de los Estados Unidos se desacelera substancialmente?
Podremos cambiarnos al mercado de la Unión Europea lo suficientemente
rápido? Podremos penetrar los mercados de América
Central y el Caribe y el CARICOM substancialmente y suficientemente?
Será nuestra relación comercial con Haití y
Cuba lo suficientemente grande para ayudarnos a ajustarnos a los
cambios en la economía norteamericana?
Otros retos incluyen: el envejecimiento y eventual reducción
de nuestra ´´Diáspora´´, la competencia
creciente de las zonas francas industriales de México y América
Central y de los otros centros caribeños turísticos
y la eventual incorporación de Cuba en los mercados regional
y de Estados Unidos como nuestro competidor.
A fin de convertirnos en más competitivos y para continuar
creciendo, nosotros como nación, debemos enfocarnos en la
educación y el cuidado de la salud; en la preservación
de nuestros recursos naturales y en la protección del medio
ambiente. Debemos concentrarnos en mejorar la calidad de nuestra
infraestructura y ayudar a desarrollar nuestra industria y los sectores
de servicios, los cuales se han desarrollado a sí mismos
sin ninguna planificación nacional y aun sin que lo notáramos
inicialmente, hasta que se convirtieron en las dos terceras partes
de nuestra producción nacional.
Viviendo en la era digital, ahora encaramos un nuevo reto, uno
que puede ser transformado en una oportunidad si incluimos la tecnología
de la información como parte de nuestra estrategia de desarrollo
nacional.
Esto es algo que nosotros ya empezamos durante mi administración
con la construcción del Parque Cibernético de Santo
Domingo y el Instituto Tecnológico de las Américas.
La tecnología crea la posibilidad de dar el salto hacia
una nueva era de oportunidades inconcebibles.
Nuestro futuro es brillante y lleno de gran potencial, pero en
el mundo globalizado, interdependiente e interconectado de hoy,
esto sólo se puede realizar si somos capaces no solamente
de hacernos más competitivos en los mercados regionales y
mundiales, sino también estar listos para compartir con nuestros
hermanos y hermanas de Haití, las lecciones que hemos aprendido
en nuestros esfuerzos para construir una sociedad libre, democrática
y próspera para todos.
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