"México y República Dominicana: Dos Líderes Potenciales en América Latina"  

En estos momentos, México y la República Dominicana tienen el potencial de erigirse en líderes de América Latina. México, en el plano hemisférico, y la República Dominicana, en el ámbito de Centroamérica y el Caribe.

Con la llegada al poder del presidente Vicente Fox, luego de más de 70 años de gobiernos del PRI, la nación azteca se encuentra en condiciones de superar las antiguas críticas sobre falta de genuinas credenciales democráticas, las cuales  llevaron a observadores de la escena internacional como Mario Vargas Llosa a sostener que se trataba de un modelo de dictadura perfecta.

Superado ese problema de imagen, México puede jugar un rol más activo en América Latina en la promoción  del respeto a los derechos humanos  y al fortalecimiento institucional de las democracias de la región.

De conformidad con informaciones no oficiales, México estaría dispuesto a desempeñar un rol de mediador en Colombia, en el conflicto de varias décadas entre las guerrillas y el gobierno de ese país.

Pero de igual forma, dado el éxito del Acuerdo de Libre de Comercio que México ha llevado a cabo con Estados Unidos y Canadá, procedería a dar el paso de alentar la suscripción de acuerdos de libre comercio con las naciones de la región, especialmentre con las de Centroamérica y el Caribe.

Eso tendría una gran importancia. En primer lugar, contribuye al proceso de integración subregional, esto es, de Centroamérica y el Caribe;  en segundo término, se convierte en una antesala al proceso de integración  hemisférica auspiciada por los Estados Unidos dentro del marco del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA); y en tercer lugar, representa una  inteligente reacción frente al fenómeno de la globalización.

El liderazgo de México frente a América Latina se cimentaría aún más por las dificultades económicas que enfrentan  Argentina y Brasil, los otros dos gigantes del continente, en capacidad para ejercer ese rol.

De manera que las circunstancias actuales favorecen, tanto desde el punto de vista económico y social, como desde el ángulo politico, para que México se ponga al frente de la agenda latinoamericana.

Algo semejante ocurre, desde una perspectiva más modesta,  con la República Dominicana. Debido a la transparecencia de sus comicios electorales de 1996 y el 2000, la República Dominicana, desde la óptica interamericana , ha revitalizado su legitmidad de nación democrática.

Dadas las dificultades de Cuba y de Haití, los otros dos grandes del Caribe, es obvio que nuestro país se encuentra desde hace  cierto tiempo en una especie de ventaja comparativa, desde el ángulo de la geopolítica, para  desempeñar un rol preeminente en esa zona del continente americano.

Por las altas tasas de crecimiento de su economía durante los últimos años, por su estabilidad macroeconómica y por sus notables y visibles avances en el proceso de modernización, la República Dominicana goza hoy de un prestigio sin precedentes en todas las naciones de Centroamérica.

Al aprobarse recientemente la reforma arancelaria, el país está en condiciones de ratificar los acuerdos de libre comercio firmados con Centroamérica y Caricom, durante la administración pasada, lo cual no sólo contribuirá al proceso de liberalización comercial de la zona, sino a proporcionarle a la República Dominicana la oportunidad de jugar un papel protagónico en la alianza estratégica que tiene que producirse entre Centroamérica y el Caribe, como parte del proceso de integración regional.

Si actúa rápidamente en ese escenario, la República Dominicana podría inclusive ampliar aún más su capacidad  de influencia en la región, al poder coordinar con México, Venezuela y Colombia, miembros de la Asociación de Estados del Caribe y del Grupo de Río, de los que la República Dominicana forma parte, para constituir un bloque aún mayor de defensa y protección de los valores e intereses de los países del área.

Para lograr esos objetivos, nuestro país debe diseñar un activo y dinámico plan de acción, una especie de carta de ruta, que nos permita prever con anticipación los movimientos de los demás actores de la región, así como examinar los intereses en juego y las potencialidades de tensiones y conflictos.

Desde el pasado gobierno ha sido interés de la República Dominicana, como parte de la dinamización de su política exterior, ocupar una posición , como miembro no permanente, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Las razones son evidentes. Primero, porque a pesar de ser miembro fundador de la organización mundial de las Naciones Unidas, nuestro país nunca ha desempeñado esa función, , y segundo, por el prestigio internacional y la visibilidad que se derivaría de tal circunstancia, lo que podría ser aprovechado para afianzar, aún más,  una posición de liderazgo e impulsar una intensa labor de marketing internacional para los fines de atracción de inversiónon extranjera y transferencia de tecnologías.

De acuerdo con informaciones que he recibido, la actual administración había sido exitosa en obtener de parte del gobierno de Venezuela el que retirase sus aspiraciones a ser miembro también del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

De esa manera, la República Dominicana no tendría que competir con la hermana república bolivariana por el cargo. Pero parece que al solicitarle su retiro, los negociadores dominicanos obviaron plantear de manera formal a sus homólogos de Venezuela el otorgamiento de su voto para los fines señalados.

Venezuela, pues, quedó en libertad para ejercer su voto, y fue eso, precisamente, lo que aprovechó el presidente Vicente Fox durante la ceremonía de su toma de posesión para solicitar y obtener el apoyo de Venezuela para optar por la función, al igual que la República Dominicana, de miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

No sabemos cuál será la decisión final de las autoridades domincanas, pero de persistir el plan inicial, tendríamos que enfrentarnos a México por el codiciado puesto en el organismo internacional.

Pero si en ese campo habría de producirse una competencia, siempre válida y legítima, hay otro ámbito en el que México y la República Dominicana pueden desempeñar un rol de cooperación en introducir un cambio radical, casi a nivel de una revolución, en un aspecto cardinal para el futuro de América Latina: el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Sobre ese particular, hay un elemento innovador que México aspira a introducir, de conformidad con lo expresado por el propio presidente Fox en un artículo que de manera especial escribiese para el primer número de la revista Foreign Affairs en español.

Se trata de los llamados fondos de cohesion social, los cuales han desempeñado un papel de singular importancia en el proceso de integración de la Unión Europea, al no limitar dicha integración al perímetro específico de la apertura de los mercados, sino al reconomiento de la necesidad de que los países con mayores niveles de desarrollo contribuyan a la creación de un fondo común para financiar aquellos con mayores vulnerabilidades económicas y sociales.

La incorporación del tema de los fondos de cohesion social en la agenda del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, cuyo próximo encuentro está programado para efectuarse en el mes de abril de este año,  en la ciudad de Quebec, Canadá, significaría un verdadero cambio en la concepción original por parte de los Estados Unidos de la integración hemisférica, la cual hasta ahora ha sido   interpretada , esencialmente, como una cuestión de carácter comercial y no de desarrollo integral

Debido a que desde que se celebró durante el pasado gobierno de la República Dominicana  un encuentro del Círculo de Montevideo para debatir acerca del estado económico y social de América Latina, hemos asumido como país la importancia de que el ALCA no sea tan sólo un acuerdo de carácter commercial,  sino un plan para el desarrollo que reconozca las disparidades de las economías del hemisferio y elabore una estrategia adecuada de solución, México y la República Dominicana harían una magnífica contribución con el resto de América Latina, si logran incorporar ese tema en la agenda de la cumbre de Quebec.

Por razones de circunstancias históricas y de geopolítica, México y la República Dominicana se encuentran en estos momentos en condiciones  insuperables para ejercer un liderazgo visionario en América Latina.

Ojalá que así sea.

anterior  |  próximo | inicio