| Adultos viejos labran la tierra
Los jóvenes abandonan el campo en la AL

La licenciada Martine Dirven (der.), mientras dicta su conferencia la noche del 29 de junio, en la sede de la Fundación Global Democracia y Desarrollo. A la izquierda, parte del público asistente al acto. (Foto FUNGLODE).
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El 57 por ciento de los hombres entre los 70 y 75 años que residen en el campo, están trabajando la tierra en América Latina, pero la población más joven continúa su éxodo hacia las áreas urbanas.
También labora el campo el 30 por ciento de los que superan los 80 años.
´´Eso es mucho y es mucho más que el porcentaje de los hombres que viven en las zonas urbanas´´, dijo la licenciada Martine Dirven, jefa de la Unidad de Desarrollo Agrícola de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Los jóvenes compesinos emigran más que el resto de los grupos de otras edades y regresan menos al lar familiar, según la economista belga, al dictar la conferencia ´´Seguridad Social, rejuvecimiento y envejecimiento de las poblaciones rurales´´, en la sede de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), la noche del 29 de junio.
Afirmó Dirven que la migración de los jóvenes continúa, aunque se pensó en un momento que se estaba estabilizando, pero no es verdad.
Hay una atrición normal en la población total y una cierta tasa de mortalidad en todas las edades, que incluye a los niños y jóvenes.
Hay gente que migra a Estados Unidos y otras partes que pesan en estos dados estadísticos.
En cambio la población urbana aumenta, entonces esa disminución de la población rural es, claramente, un éxodo hacia las zonas urbanas hoy y proyectado a futuro.
De acuerdo a los datos, en la América Latina hay entre un 22 y 25 por ciento de población rural, pero nacen 35 por ciento de niños en las áreas rurales.
´´Luego se van, y las mujeres se van más que los hombres y de alguna manera se ve que hay más hombres viejos que mujeres. Entonces de alguna manera vuelven menos las mujeres a las zonas rurales´´, aunque esto no es totalmente exacto, aseguró la charlista.
Escolarización
Como se sabe, el número de años que en promedio sigue la población rural en la escuela, es mucho menor que los jóvenes urbanos, pero hay un progreso comparado a la población mayor.
Se ve más claramente ese fenómeno entre los jóvenes de 15 a 19 años y los de 45 a 49 años.
´´No estamos hablando de los de 55, 65, 70 años que son los que, realmente, toman las decisiones en el campo´´, expresó la licenciada Dirven
Por otro lado, hay un pequeño porcentaje de empleadores en la zona rural, tanto agrícolas como no agrícolas.
Además, ´´tenemos los asalariados públicos que, en la República Dominicana son quizás más numerosos que en los demás países, tenemos los asalariados del sector privado, los por cuenta propia no agrícola, pero que sí tienen residencia rural y los por cuenta propia agrícola´´.
Son esos, con los empleadores que toman las decisiones en el campo.
Distribución de ingresos
Diven afirmó que no ha encontrado ningún estudio que hable de quiénes son los que dicen que trabajan en la agricultura como trabajo principal y que viven en las ciudades.
´´Sabemos que hay varios empleadores que residen en las ciudades, pero nunca tanto como los que están aquí y no hay ningún ningún estudio´´.
Luego siguen los que tienen residencia rural y trabajan en la agricultura, hombres y mujeres, y tenemos un grupo grande, también, de gente que tiene residencia rural, pero que trabaja en actividades que no son agrícolas.
La sucesión
Dirven señaló que hay varias formas para conservar a los jóvenes cultivando la tierra, y una de ellas se ensaya en algunos países, es la cuestión de la sucesión, o sea, pasar a edad temprana la tierra a los hijos.
Al respecto dijo que la transmisión de padre a hijo (s) de la ocupación ´´agricultor familiar´´ es más frecuente que en cualquier otro oficio.
Pero, actualmente, está perdiendo la naturalidad de antaño y existe un vacío de criterios nuevos de sucesión.
Los temas de la muerte y de la herencia suelen ser tabú y evitados en la sociedad latinoamericana y en el seno de las familias.
Opínó la economista belga que es ´´la decisión de traspasar o dividir lo que no gerenció por muchos años, es un tema sumamente difícil.
Hay dos formas de hacerlo: a) el traspaso paulatino o definitivo de las decisiones, y b) el traspaso del patrimonio.
La licenciada Dirven, al abundar sobre el tema, indicó que cuando un obrero, empleado o gerente de empresa llega a la edad pensionable, por lo general no tiene sentimiento de despojo de su fuente de trabajo, de su poder de decisión, de sus influencias y de su actividad de toda una vida.
´´Más bien se trata de un momento conocido´´, señaló ´´esperado por algunos y temido por otros, pero que son parte del ciclo de la vida´´.
Remarcó que en cambio, los propietarios de empresas, de todos los tamaños, parecen tener mayores problemas con este tema.
´´La idea de un traspaso temprano de tierras encuentra, por el momento, un franco rechazo desde varios ámbitos´´, apuntó la funcionaria de la CEPAL.
Añadió que el tema, para estar bien enfocado, requiere de un análisis amplio y multidisciplinario.
Sobre las costumbres de la herencia en el Continente, la licenciada Dirven señaló que la obtención de la tierra por lazos familiares y vía herencia, es muy importante en toda la región.
Este traspaso se hace en dos momentos, entre algunos grupos: una ante la independización de los hijos y la otra al ocurrir la muerte.
Entiende la experta que a pesar del abanico de costumbres distintas y muy localizadas, se puede observar una tendencia hacia la herencia cada más igualitaria entre hermanos y entre éstos y sus hermanas.
´´La tradición jurídica en la región es que hijos e hijas legítimos heredan por partes iguales de sus padres si el fallecido no ha dejado testamento´´.
Dijo la licenciada Dirven que durante los años noventa, varios nuevos códigos han abolido el concepto del jefe de hogar varón como principal beneficiario de los programas estatales de distribución y titulación de tierras.
En otro orden, la funcionaria de la CEPAL ofreció algunas ideas para lo que denomina el rejuvecimiento del campo, en la América Latina, entre ellas, iniciar un debate sobre esta necesidad, que incluiría entre otras cosas las siguientes:
Ampliar la cobertura de los sistemas de pensiones y jubilaciones hacia la poblacion agrícola o de sistemas de capitalizacion de tierras,
Idear fórmulas de traspaso paulatino de la gerencia de las fincas a las generaciones más jóvenes en consonancia con las leyes, tradiciones y usos locales,
Incentivar al arriendo y la mediería, así como sistemas de ´´leasing´´ (arriendo) de las tierras, incluso de ´´leasing´´ intrafamilar entre padres e hijos/nietos/sobrinos o hijos de vecinos,
Insertar al adulto mayor en otras actividades (ocupacionales, recreativas, educativas o de orientación ) que se apoyen en sus conocimientos, habilidades y experiencias acumuladas,
Idear ´´contratos intergeneracionales´´ con estipulación de derechos y deberes a lo largo del tiempo, también en sintonia con las leyes, tradiciones y uso locales,
Incentivar a las organizaciones de base a participar activamente en los puntos anteriores, así como en la vigilancia de que los términos pactados de los contratos intergeneracionales se cumplan,
Introducir ventajas para grupos meta (etarios y escolaridad) para el acceso a tierras, titulación, crédito, asistencia técnica, etc.
Introducir paulatinamente topes de edad u otros desicentivos para personas que han pasado una cierta edad en los programas gubernamentales orientados hacia la producción agrícola (créditos, asistencia técnica, capacitación, titulación).
SANTO DOMINGO, JUNIO 30, 2004.
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