Diferencias culturales, idiomas, conflictos
y problemas sociales dividen Haití y la RD


Michelle Wucker

Los conflictos que ha habido entre la República Dominicana y Haití tienen mucho que ver con las diferencias culturales y de idiomas, los que surgen cuando hay problemas de otro tipo en ambos países.

Entre esos problemas figuran los económicos, la transición política, conflictos dentro de uno de los países y, también, la escasez, pobreza y la falta de facilidades, de educación y salud.

En estos términos se expresó la periodista norteamericana Michelle Wucker, en una conferencia en la Fundación Global Democracia y Desarrollo, recientemente, con el auspicio de la Embajada de Estados Unidos..

Wucker añadió que ´´todo eso crea frustaciones colectivas y agresiones que no tienen salida´´.

La periodista subrayó que ´´en situaciones así es muy fácil para un Gobierno buscar una salida como el nacionalismo, tal como utilizar a los inmigrantes como chivos expiatorios´´.

Sin embargo, Wucker agregó que esa situación no sólo se dá en esta isla, sino en todos los países del mundo.

Wucker es la autora del libro ´´Por qué los gallos pelean: Dominicanos, haitianos y la lucha por la Hispaniola´´.

Reveló que cuando escribía el libro, los presidentes de Haití y la República Dominicana, utilizaban el gallo como símbolo político, y no cualquier gallo, sino un gallo de pelea, rojo, fuerte, al que en Haití llaman ´´gallo de calidad´´.

´´También la isla, con sus dos países, parece una gallera; dos entidades rodeadas de agua, encerradas, sin escape, donde faltan alternativas para escapar o para creer que hay posibilidades para mejorar la vida. Eso es lo que quiero decir con la pelea de gallos´´, afirmó.

Wucker dijo que en el pasado, ´´esa imagen de conflicto era muy fuerte y afectaba las relaciones entre los dos países´´, y añadió que ´´en la última década he visto cambios increíblemente grandes, aunque puedan parecer pequeños pasos´´.

A la conferencia asistieron personas que trabajan en organizaciones sin fines de lucreo que bregan con la problemática haitiana en la República Dominicana.

Al referirse a las discusiones que se suscitaron y a los puntos de vista externados por algunos de los participantes, Michelle Wucker dijo que ´´una discusión como esta y otras que he sostenido en los últimos días en el país, hubiera sido casi imposible, pues eran tabúes hace diez años, cuando casi no se hablaba de Haití´´.

Señaló que cuando en conversaciones con dominicanos manifestaba su interés por Haití y sus relaciones con la República Dominicana, mucha gente se negaba a hablar y se enfadaba´´.

En esa época tampoco se hablaba de las raíces africanas de los dominicanos. ´´Cuando doy conferencias en Estados Unidos e inclusive en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, muchos estudiantes quieren saber más sobre lo africano en lo dominicano´´.

Wucker expresó que, sin embargo, al lado de los cambios culturales, como los carnavales y las fiesta de Ga-ga en los cañaverales, - un fenómeno que muchos dominicanos quieren ver - ´´todavía se siente el nacionalismo en cierta parte de la población que tiene que defender al país de Haití´´.

Entiende que si la situación socio-económica de Haití mejorara también mejoraría la de la República Dominicana, porque se reduciría el flujo migratorio y sería bueno para incrementar el comercio que ha aumentado mucho en la década pasada, lo que es importante para las dos naciones.

También destacó la importancia de los proyectos en la frontera entre ambos países, tanto para reducir el ingreso de haitianos como para ayudar a Haití.

´´Me alegra mucho´´, agregó la periodista Wucker, ´´que en los últimos años, los Gobiernos de los dos países hayan hablado de las posibilidades para desarrollar programas sobre medio ambiente, salud, asuntos culturales y deportivos´´.

Recordó como un paso positivo, la apertura de una zona franca en Haití por parte de empresarios dominicanos.

Y señaló que no cree que los problemas de convulsión política en la nación vecina, con el derrocamiento del presidente Jean Bertrand Aristide, obliguen a ambos países a detener el progreso que han obtenido.

SANTO DOMINGO, ABRIL 12, 2004.

 

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