PROLOGO

Los buenos amigos que determinaron la conveniencia de recopilar y publicar los artículos del Dr. Leonel Fernández me atribuyeron el honor de escribir el prólogo.

En verdad, al releer esas contribuciones periodísticas que fueran vistas en sus días propios, ya como conjunto, admito que la iniciativa de recopilarlas es singularmente valiosa.

Se trata de una manera ágil y muy transparente de dar a conocer el pensamiento de un joven hombre público que desempeñara las muy altas funciones de la Presidente de la República durante cuatro años, cuyo porvenir es considerado decididamente auspicioso en vastos sectores de opinión consagrado por sucesivas encuestas nacionales sobre preferencias electorales.

Para los jóvenes de nuestro país poder conocer rasgos fundamentales del pensamiento de quien habrá de participar en un protagonismo de verdadera excepción en nuestro medio es una oportunidad de ventajosa información.

El Dr. Leonel Fernández es una versión muy depurada del político moderno que cuenta con perspectivas muy certeras para la apreciación de los procesos públicos, en general, particularmente ilustrado acerca de las múltiples facetas de los cambios espectaculares de las últimas décadas en todo el mundo.

Los artículos reflejan viva y claramente la índole paciente y reflexiva de quien los escribe. Sus observaciones, destinadas a identificar el curso de las muy complejas variables que han determinado cambios profundos en el orden político, así como en lo económico y lo social, constituyen un verdadero aparato cultural firme y depurado que le permite a este exponente sorprendente de la política nacional comprender y manejarse frente a las muy sensitivas cuestiones de los intereses de las naciones y de los roles que les pueden corresponder a las consideraciones ideológicas, , filosóficas y políticas que han de lidiar con los mismos.

Leonel Fernández ha aprovechado en profundidad, no sólo cuanto le viniera con sus esfuerzos de formación cultural desde la adolescencia, sino las propias visiones complicadas que desde la altiplanicie del mando político pudo tener y le ayudaran a guiar en medio de las naturales tensiones y refriegas de los intereses que en la sociedad, como en el orbe, se han convertido en una especie de caldo de cultivo inmenso para los errores y los aciertos, así como para los logros y los fracasos de las políticas de dirección pública.

Concepciones como La Tercera Vía, la Globalización; nociones como las de economía social de mercado, estado intermediario y sector privado, como agente sustancial; las propias turbulencias del neoliberalismo frente al Estado benefactor y los trastornos de la iniquidad social; todo ello está tratado en forma ágil y comprensible por este Ex-Presidente dominicano en artículos periodísticos destinados claramente a la buena información mediante testimonio de excepción y en favor expreso de capas extensas de la juventud nacional.

Resulta, pues, muy placentero poder expresar en este prólogo la satisfacción que produce evaluar y ponderar la calidad de esos aportes.

Quien quiera buscar, encontrar y comprender muchos de los aspectos de la personalidad de este joven líder nacional, que lo han llevado a merecer una aprobación pública creciente, leyendo estos artículos lo podrá lograr.

Son ellos, en efecto, pruebas muy simples y convincentes, a la vez, de que se trata de un exponente poco común en el medio social y político nuestro. Si se quiere, a él le correspondería, más que a ningún otro, la definición de atípico en el ámbito de la política nacional, entendiendo la atipicidad en un sentido de trascendente superación, es decir, sin llegar a los términos muchas veces inquietantes de la excentricidad.

Leonel es culto, apacible, laborioso y serio y esto, de muchos modos, se refleja en estas manifestaciones periodísticas, grávidas de ponderación y de buen sentido. Se puede estar de acuerdo, o no, con muchas de sus interpretaciones sociales y políticas y siempre permanecerá la impresión básica de que sus aportes son sanos.

Quizás mucho del encono, a veces desconcertante, que se ha engendrado para combatirlo y tratar de disminuirlo, resulte oriundo de un morboso y complicado proceso de envidia desaprobatoria y censurante de los hábitos y del estilo de este gentil hombre de las letras y del derecho, que sorprendiera a muchos en las horas de poder que se le allegaran, haciendo una exhibición de destrezas consumadas al ejercer el mando en un medio social tumultuoso y electrizado por expectativas espectaculares y escaso realismo.

Esta es una iniciativa decididamente edificante, pues, poner en manos del público en forma tan fresca y sencilla muchas de las cosas que asume como convicciones un hombre joven que ya ha ejercido el poder y que, eventualmente, podría volver a ejercerlo, es una experiencia muy agradable porque contribuye y favorece el re-examen de sus cualidades y esto, definitivamente, esparce luz y transparencia en cuanto a sus virtudes reconocidas y en cuanto se le pudiere imputar como defectos y deficiencias de parte de quienes suelen adversarle con una virulencia inexplicablemente despectiva.

En sus artículos, Leonel se retrata abundamentemente. Y ésto es provechoso. De ahí la clara utilidad de esta edición de los mismos.


Marino Vinicio Castillo R.

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