EL PETRÓLEO Y SU INCIDENCIA

Dr. Leonel Fernández, Ex presidente de la República Dominicana

Cuando conversábamos con algunos amigos acerca de la posibilidad de que la Fundación Global Democracia y Desarrollo organizase un evento para discutir el problema del petróleo y su incidencia en el desarrollo económico de la República Dominicana, esos amigos nos advertían respecto de las complejidades técnicas de un tema como el petróleo. Y advertían respecto del interés que pudiese suscitar un tema de esta naturaleza, por tratarse de un tema muy técnico, decían ellos.

Pero observábamos que, si bien es cierto que el tema del petróleo resulta muy técnico, aparentemente para especialistas, no es menos cierto que tiene una gran relevancia, una gran trascendencia en el mundo contemporáneo, hasta el punto de que podemos decir que la civilización moderna es la civilización del petróleo y, tal vez, la mejor manera de poder captarlo en toda su magnitud es concebir la vida con la ausencia de petróleo y sus derivados y cómo sería exactamente esta vida contemporánea en ausencia de este vital componente.

Por ejemplo, nuestros vehículos se desplazan con un derivado del petróleo, como es la gasolina, las calles pavimentadas se deben justamente a la presencia del petróleo en el mundo contemporáneo. El sistema de electrificación es porque muchas de las plantas se ven alimentadas por petróleo y sus derivados.

En fin, los elementos más característicos del mundo contemporáneo están íntimamente vinculados con el petróleo y sus derivados. De manera que una primera razón para haber organizado un seminario sobre petróleo y publicar sus ponencias es reconocer la relevancia que tiene en la economía nacional y en la economía mundial, en el mundo contemporáneo, eso que llamamos petróleo y sus derivados.

En segundo lugar, nos parece importante destacar que una de las características fundamentales del mundo contemporáneo es el referente a la interdependencia entre los Estados y naciones. Una interdependencia que se ha enfatizado, que se ha hecho más evidente en este período post guerra fría y, naturalmente, esa interdependencia no solamente se produce entre los Estados y las naciones, sino que los ciudadanos en cualquier lugar del mundo se ven influidos o afectados como resultado de esa interdependencia.

Y no hay en el momento actual un producto, un factor, un elemento que ponga de mayor relieve esa característica de interdependencia entre los Estados y las naciones que el petróleo, hasta el punto de que acontecimientos remotos, distantes, aparentemente sin ninguna pertenencia con relación a otros pueblos, acaban teniendo un efecto sensible sobre el desenvolvimiento de la vida económica, social, política y cultural de esas naciones.

Hoy día, esa interdependencia de los Estados a través del petróleo la podemos observar, fundamentalmente, en términos de la inestabilidad de los precios internacionales de este producto.

Por ejemplo, aquí en la República Dominicana hemos visto cómo, desde el año 1999 hasta la fecha, específicamente desde el mes de marzo de 1999 hasta el día de hoy, ha habido incrementos del precio del petróleo y sus derivados. Y digo a partir de marzo de 1999 porque fue la fecha en que la OPEP se reunió para disminuir la producción, disminuir sus inventarios y, de manera artificial, crear un incremento de precios en los mercados internacionales.

Y desde hace prácticamente cuatro años, la economía dominicana y la economía mundial han estado viviendo un período de incremento de los precios de los combustibles, como resultado de esa decisión de los países miembros de la OPEP.

Pero si observamos años atrás, específicamente entre 1997 y 1999, fue exactamente todo lo contrario. Los precios internacionales del petróleo estaban en baja. Llegamos, incluso aquí, en la República Dominicana, a adquirir petróleo por un valor de ocho (8) dólares el barril, que había sido el precio más bajo en los últimos 20 años en los mercados internacionales.

La pregunta sería la siguiente: ¿Por qué en el mundo y en la República Dominicana pudimos adquirir un barril de petróleo por 8 dólares, de 1997 a 1999, y en los años 1999 y 2000 tuvimos que adquirirlo en algún momento hasta a 37 dólares? ¿Cómo se explica eso? ¿A qué se debe esa inestabilidad, esa volatilidad, esa inconsistencia en los precios de los mercados internacionales de petróleo?

Por una combinación de factores, incluso exógenos a los propios países productores y exportadores. La baja de precios del 1997 al 1999 fue la reacción del mercado ante la crisis asiática. Los países asiáticos, afectados por una crisis financiera que repercutió en el orden financiero total de la sociedad y que tuvo repercusiones sociales y políticas, empezaron a demandar menor cantidad de petróleo y eso generó un superávit o sobreproducción en los países productores de petróleo, que no pudieron exportarlo. Por consiguiente, al haber una sobre oferta y una baja de demanda, se produjo una baja disminución de esos precios en los mercados internacionales.

Y eso acabó teniendo consecuencias en la economía mundial porque, al no generarse divisas en los países productores de petróleo, hubo una disminución de las inversiones y, por consiguiente, una desaceleración en determinadas áreas de la economía mundial.

Empieza el proceso de recuperación de la economía asiática, la propia recuperación de Rusia y, por vía de consecuencia, la de Alemania, que es el principal suplidor financiero de Rusia; hay una reactivación de los mercados mundiales, se incrementa nuevamente la demanda y, entonces, los países productores lo que hacen es que disminuyen el volumen de la oferta, creando de esa manera, de forma artificial, un incremento de los precios.

Y ahí vemos, entonces, cómo efectivamente se produce el fenómeno de la interdependencia: una crisis asiática baja los precios y un incremento internacional decidido por un cartel internacional, como la OPEP, incrementa los precios. Y, por tanto, un país como la República Dominicana, distante de los países asiáticos, distante de los países del Medio Oriente miembros de la OPEP, se ve afectado con alzas y bajas en los precios de los mercados internacionales de petróleo. Eso es Lo que nos indica ese factor de interdependencia lque se da como característica fundamental en las relaciones internacionales del mundo contemporáneo.

Y eso nos coloca inclusive en una perspectiva histórica para observar cómo se ha venido dando en el tiempo en relación con los precios en los mercados internacionales.

El incremento de los precios del petróleo y sus derivados es un fenómeno que se produce más bien en el período posterior a la II Guerra Mundial. Hubo bajos precios desde 1945 hasta 1973. Todo ese período de alto consumo de petróleo o de consumo incrementado de petróleo y sus derivados, se mantuvo a bajo precio. La razón fundamental: porque había prácticamente un monopolio de ciertas corporaciones transnacionales hasta 1973, como reacción de los países árabes a la guerra de octubre entre Israel y los países árabes del Medio Oriente. La OPEP, que se había creado en 1960, cuadruplica los precios del petróleo, creando la primera crisis energética mundial. Y sabemos todo lo que ocurrió en toda la década de los años 60. Otro incremento en 1975, otro incremento en el 1977, se incrementó de nuevo en 1979 y la guerra entre Irán e Irak produjo una volatilidad de los precios empezando la década de los años 80.

De manera que acontecimientos derivados de la geopolítica mundial tenían una influencia en lo relacionado con los precios del petróleo y sus derivados.

Nosotros aquí, en la República Dominicana, vivimos las consecuencias de esa situación de volatilidad de precios en la década de los 80, fruto de acontecimientos internacionales remotos y distantes de la República Dominicana.

Pasamos a los años 90 y, sin embargo, hay ahí una estabilidad de precios total. No hubo acontecimientos a escala mundial que tuviesen una influencia decisiva sobre los precios internacionales del petróleo, a pesar de que hubo un incremento de la demanda a nivel mundial y, por supuesto, un incremento de más de un cien por ciento en la República Dominicana.

Debe destacarse que la década de los 90 ha sido una de las décadas de mayor crecimiento y prosperidad económica en toda la historia de la República Dominicana. El crecimiento económico de los años 90 fue de tal magnitud que el país tuvo un crecimiento de un cien por ciento, se duplicó la capacidad de producción de la economía y, por consiguiente, se duplicó el volumen del consumo de petróleo y sus derivados en la República Dominicana. Y, sin embargo, no hubo alteración sensible de precios durante los años 90, con excepción de la guerra del Golfo Pérsico entre finales del año 1990 y principios del 1991, que se reflejó en República Dominicana con una escasez de petróleo y, por consiguiente, con un incremento de su precio, generando también una situación inflacionaria prácticamente sin precedentes en el mundo moderno de la República Dominicana.

Pero observen ustedes, como dato curioso, cómo en un país como la República Dominicana pudimos resolver un problema relacionado con el petróleo, vinculado a los indicadores macroeconómicos, a partir de un acontecimiento distante de la República Dominicana. La guerra del Golfo Pérsico y sus consecuencias en el mercado petrolero fue ventajosamente aprovechado por el Gobierno Dominicano de turno, del doctor Joaquín Balaguer, en 1991, para establecer el diferencial del petróleo como gravamen a este producto y garantizar los recursos necesarios para el pago de la deuda externa.

Es decir, se utilizó el escenario de la Guerra del Golfo y sus consecuencias, acontecimiento distante de la República Dominicana, para resolver un problema macroeconómico de la República Dominicana, como fue establecer en el 1991, por decreto, el diferencial del petróleo como gravamen para la solución del problema del servicio de la deuda externa de la República Dominicana.

Y yo creo que ese es el mejor ejemplo que ilustra esa situación de interdependencia a la que vengo haciendo referencia: el de cómo la República Dominicana aprovecha esa Guerra del Golfo para resolver un problema financiero macroeconómico interno del país.

Bueno, y así avanzamos hasta llegar al momento actual, donde nos encontramos una vez más con una situación preocupante en el ámbito de la geopolítica, que pudiese tener consecuencias económicas en el mundo petrolero y esto tiene que ver con el conflicto Israel-Palestina y Estados Unidos-Irak.

Hoy día, la interconexión, la relación tan estrecha que se ve entre los países obliga, inclusive, a que aquí en la República Dominicana tengamos que prestar atención a las recientes elecciones en Israel, a saber exactamente como será el comportamiento del nuevo gobierno de Ariel Sharon, porque sabemos que, si se produce una pugnacidad mayor, si se produce una situación bélica incontenible, eso crearía en el Medio Oriente una situación política inestable que podría traducirse al ámbito de la economía, al ámbito del petróleo, y si continúa con un incremento sostenido de los precios, eso, a su vez, tendría un impacto en la economía, en la política y en la sociedad de la República Dominicana.

Entonces, esos factores nos obligan a nosotros a tener que considerar la importancia del petróleo y su incidencia en la economía y en el desarrollo de la República Dominicana. En el caso específico nuestro, sabemos que la República Dominicana no es un país productor de petróleo y sus derivados, que es esencialmente un país importador. Por consiguiente, en la República Dominicana tenemos que medir el impacto de la factura petrolera con los indicadores macroeconómicos.

¿Qué tiene que ver la importación del crudo de petróleo o refinado en la República Dominicana con el sostenimiento de una política monetaria, de una política fiscal, de la tasa de cambio, de la tasa de interés? ¿Cómo todo esto se interconecta en el mantenimiento de una estabilidad macroeconómica en la República Dominicana? ¿Cómo estamos compelidos en el país a sostener políticas de racionalidad en el uso energético? ¿Cómo estamos obligados, en términos de futuro, a tener que examinar políticas alternativas con respecto a la utilización, a la importación del crudo de petróleo o refinado y sus derivados como fuente energética para la República Dominicana?

Todo el contenido de este volumen fue lo que se discutió durante dos días en el foro que organizó la Fundación Global Democracia y Desarrollo, con la participación de expertos nacionales e internacionales.

El examen de cómo el tema del petróleo repercute, cómo se relaciona con los indicadores macroeconómicos de la República Dominicana, con la política monetaria, con la política fiscal, con la tasa de cambio y con la tasa de interés, fue analizado y discutido en este seminario.

¿Cuáles son los diferentes actores que intervienen en el mercado petrolero, a nivel internacional y a nivel regional? ¿Qué tiene que ver el Acuerdo de San José con la capacidad de importación que tiene la República Dominicana de hidrocarburos? Exactamente ¿cómo es que funciona ese Acuerdo de San José? ¿Significa eso una financiación a la importación de estos productos para la República Dominicana, o tiene que ver con la posibilidad de obtener créditos para financiar programas de desarrollo en la República Dominicana? ¿Cómo han venido funcionando Venezuela y México con relación a este Acuerdo de San José y cómo se aplica en el ámbito de la República Dominicana? ¿Cómo se produce el fenómeno de la comercialización del petróleo y sus derivados en la República Dominicana? El papel de la Refinería Dominicana de Petróleo. ¿Cuál es el papel de los generadores privados de energía? ¿Qué tiene que ver la capitalización del sector energético con la importación de petróleo y sus derivados? ¿Cómo todo eso se interconecta con el conjunto de la economía dominicana?

Estos son los temas que fueron tratados durante dos días, y estoy seguro de que la publicación de las diferentes exposiciones va a contribuir a una mejor comprensión del papel que juega el petróleo en el conjunto de la economía dominicana y, al mismo tiempo, hacernos más conscientes y más responsables respecto del papel nuestro, como ciudadanos, en la conservación y en la racionalización del uso del petróleo y sus derivados.

Quisiera terminar estas palabra de introducción solamente poniendo de relieve que, en la actualidad, hay un gran debate a nivel internacional respecto del futuro del papel de los combustibles. En el año 1972, una reconocida institución internacional, respetada por la calidad de los expertos que contrata para hacer estudios de impacto de los problemas mundiales, el Club de Roma, en ese año de 1972 publicó un texto conocido como Los límites del conocimiento. Y en ese texto, los expertos contratados del Club de Roma, todos especialistas del Instituto Tecnológico de Massachussets (el famoso MIT), sostenían que, para el año 1990, la humanidad iba a llegar a un agotamiento en la capacidad de extracción de petróleo y sus derivados. Se calculaba entonces, en 1972, que la humanidad tenía en reserva unos 550 mil millones de galones de petróleo, que se agotarían para el año 1990. Se ha calculado que en ese lapso, entre 1972 y 1990, la humanidad consumió 600 mil millones de galones de petróleo y no se produjo ningún agotamiento.

Las razones son múltiples. Ha habido una revolución tecnológica profunda desde 1972 a la fecha actual, que ha tenido que ver con la capacidad de extracción del petróleo, la capacidad de refinar, la utilización de nuevos instrumentos tecnológicos de este proceso, la disminución del costo, la capacidad para mejorar los fenómenos de exploración y explotación. Es decir, ha habido una verdadera revolución tecnológica que se ha incrementado, y hay que saber que hay una capacidad de reserva aún mayor que la prevista hace más de 30 años.

Entonces, el problema que, aparentemente, se le plantea al mundo hoy día es que nos estamos acercando, digamos, a un agotamiento de la capacidad de extracción de este importante mineral, que ha sido la característica esencial del mundo moderno.

Hoy lo que se debate, más bien, es si hay una sobreoferta y si esa sobreoferta de petróleo significará una inestabilidad política en los países del Medio Oriente y en aquellos países, como Venezuela, Ecuador o Colombia, que dependen fundamentalmente de la exportación de petróleo, y si esa situación de sobreoferta, que baja los precios, tendrá repercusiones geopolíticas en todos estos países.

Es decir, el problema no es de escasez, sino de sobreoferta. Es una de las tesis. En la otra, lo que se plantea es: puede ser que, por el incremento cada vez mayor que se hace del petróleo, como resultado del progreso, entonces la humanidad tenga que acudir a fuentes alternativas. Lo que se debate es a cuál fuente alternativa: ¿energía nuclear? o, por el contrario, ¿estaremos hablando de fuentes alternativas como energía solar, energía eólica, leña y carbón? Y todos estos son los dilemas e interrogantes que tenemos planteados en el día de hoy, dilemas que no están resueltos por la humanidad.

El seminario fue un ejercicio de reflexión, tratamos de examinar las complejidades de todos estos problemas, ¿cómo repercuten en la República Dominicana y cómo efectivamente podemos aprovechar las oportunidades, los cambios y la volatilidad de estos mercados internacionales? ¿Cómo podemos nosotros pronosticar esos cambios y cómo extraer los mejores resultados y el mejor provecho para la economía de la República Dominicana?

Creo que después de estas reflexiones de expertos nacionales e internacionales es importante que más personas conozcan sobre un tema tan crucial para la economía de todos los países del mundo: El petróleo. La entrega que hoy hacemos a los lectores de este libro procura que podamos tener una mejor apreciación y mejores conocimientos acerca de esta problemática mundial que afecta sensiblemente la actualidad y el futuro de la República Dominicana.

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