RELIGION,
CULTURA, EXTREMISMO Y FUNDAMENTALISMO MUSULMAN
Waleed Saleh
Voy a hablar de dos temas y el primero de
ellos es la cultura; lógicamente, para tratar la cultura árabe
islámica en tan corto tiempo, resulta muy complicado, pero
vamos a hacer hincapié en algunos puntos que podrían darnos
alguna visión por lo menos aproximada al tema que nos ocupa.
Hablando de la cultura, tenemos que remontarnos
al comienzo del Islam. Los que han leído el Corán saben que
la primera palabra revelada en el Corán es la palabra “ley”,
y ahí está la referencia cultural que encontramos en la religión
musulmana. Este punto fue una pauta general para el Islam
durante mucho tiempo, porque hay una literatura muy extensa
sobre el interés que tiene el Corán y el Islam en la cultura.
Hay una cantidad de refranes y literatura
en general sobre este termino, y por ejemplo el Islam invita
a los fieles a que busquen el saber donde esté. Hay un dicho
que dice “pedir el saber desde la cuna hasta la tumba”.
Una referencia muy clara que podemos mencionar
en este caso es la primera batalla de los musulmanes contra
los que se opusieron a ellos; ganaron los musulmanes en el
año diez de la era, y a los prisioneros el profeta les puso
una condición para liberarlos, y era que cada uno de ellos
tenía que enseñar a diez niños a escribir y leer. Esto nos
indica claramente el valor de la ciencia, del saber, en el
Islam; la gran importancia que da el Islam a la cultura, a
la ciencia, al saber.
Si queremos mencionar por ejemplo, casos
de literatura, vemos que el Islam desde el comienzo, tiene
una relación directa con la poesía; hubo un poeta que fue
bautizado como el “poeta del profeta”, porque defendía con
sus poemas el Islam, como dogma y como fe. No obstante vemos
que hay quien interpreta una lectura que aparece en el Corán,
que maldice algún tipo de poetas, que dice “los poetas mal
orientados les siguen los errados, excepto los que creen en
dios y obran bien”, es decir, tenemos que llegar hasta el
final de la lectura para entender como trata el Islam el valor
de la poesía y cual es la importancia de la poesía para esta
religión. Lógicamente esta afirmación la han tomado algunos,
básicamente desde el mundo occidental, para atacar el Islam
diciendo que va contra la poesía y contra la cultura y eso
es absolutamente falso, y cualquiera de ustedes puede constatarlo
en la traducción del Islam.
Lo mismo se ha repetido por ejemplo con
el tema del arte. Yo creo que muchos de ustedes han oído que
el Islam no permite el arte, ni las figuras humanas, etc.,
cuando eso no aparece en ningún sitio, sino que es una opinión
que algunos la defendieron, pero no es una practica extendida
en el Islam.
El mundo persa jamás ha dejado de producir
figuras humanas y de animales, en vasijas, tapices y muchos
lugares públicos. Por lo tanto todas esas afirmaciones vienen
de forma interesada, porque resulta mucho más cómodo asociar
el Islam con prohibiciones. Por lo tanto algunos se esfuerzan
demasiado para dar a entender que absolutamente todo está
prohibido en el Islam y eso no es verdad.
Es cierto que las artes en general quedan
relegadas a un segundo nivel, porque la religión le da importancia
a otros aspectos, como son la expansión del Islam; también
le da importancia a la caligrafía, que se convierte en arte
y motivo, por doble razón: primero es una caligrafía estética
muy bonita y se puede hacer con ella distintos tipos de flores,
figuras animales etc. Y lo otro es que la caligrafía puede
llevar palabras de Dios, palabras reveladas, es decir, no
solamente la estética sino también el mensaje que puede llevar
la caligrafía árabe en su uso en las mezquitas, edificios
y tumbas.
Durante mucho tiempo ha habido figuras importantísimas
que han tenido valor y han desempeñado un papel importante
dentro de la cultura árabe en sus distintas etapas. Podemos
hablar de la época del profeta y de su yerno Alí, que fue
el cuarto califa musulmán, y fue poeta. Un libro todavía se
conserva de este califa, y se llama “Nad al Balaga”, recopilado
unos años después de su muerte. Y en este libro encontramos
poesía, prosa, discursos, retórica, etc., y por lo tanto no
se puede aceptar esta afirmación que hemos mencionado antes.
Las obras historiográficas que empiezan
escribirse sobre la cultura árabe islámica, también empiezan
en un tiempo relativamente temprano en relación con la aparición
del Islam. Es decir, cuando empiezan los musulmanes a recopilar
la tradición profética, realmente lo que hacen consciente
o inconscientemente es la historiografía del mundo musulmán
y árabe. Es decir, todo lo que se refiere a la recopilación
de los dichos, con sus normas que a veces son muy exageradas
y exigentes, porque no aceptaban cualquier dicho ya que el
profeta ya había muerto y la primera generación de los compañeros
del profeta también habían muerto, por lo tanto los que se
preocuparon del asunto tenían que viajar de un lugar a otro
para averiguar la posibilidad de que el dicho fuese falso
o no.
Por tanto, realmente fue un trabajo de investigación,
de escribir la historiografía del mundo musulmán.
Creo que una de las partes más ilustrativas
de la cultura árabe-islámica, sobre todo mezclada con otros
elementos, con otras culturas, sería lo que ocurrió en la
Península Ibérica; en ésta en un primer momento siguen las
pautas de Oriente, tanto en filosofía como en la literatura,
porque lo toman como un modelo, pero enseguida encuentran
ellos su camino y elaboran sus propias producciones literarias
y sociales. De hecho, tenemos una composición poética específica
de la Península Ibérica, que se llama “las Almochajas”. Esto
es una composición poética que combina mas de un metro, que
es su diferencia con el poema clásico, puede tener dos o tres
metros distintos, y además acaba con una “jarcha” que usualmente
está escrita en romance.
En la actualidad, la cultura árabe, a pesar
de ser una cultura bastante desconocida, creo que merece la
pena procurar intentar saber algo de ella. Lo mismo que encontramos
poetas en el mundo occidental, narradores y otros, pues también
se encuentran en el mundo árabe, con una calidad tan buena
o más que muchos autores occidentales.
Además quiero decir, que la poesía para
los árabes, es el arte por excelencia, pues tiene mucho mas
importancia que los otros géneros literarios.
Esta mañana se ha hablado de un asunto que
a la vez podría verse desde el punto de vista literario como
desde el punto de vista político porque siempre están ligados
o unidos estos aspectos de la vida. Es decir, todo aquello
que quieren los árabes, que es la vuelta hacia los orígenes
y la búsqueda de la identidad, la vemos en la literatura.
La literatura durante décadas procura volver hacia el pasado,
tanto si es pasado árabe o pasado islámico, porque para muchos
fue un momento de esplendor, un momento positivo para esta
gente. Es una forma de reivindicar la identidad que en la
actualidad está bastante indefinida y amenazada.
De esta manera quizás intenta la gente volver
a enganchar aquel pasado que para muchos fue positivo.
Quiero pasar a otro punto que tiene que
ver con lo que estamos diciendo; quiero hablar sobre lo que
se dice de la religión islámica en cuanto a la violencia.
Es decir, muchos relacionan el Islam, ya no solamente por
los hechos puntuales de la política internacional, o los hechos
del 11 de septiembre, sino que esto viene de mucho antes.
Yo creo que muchos han oído a veces cuando
se habla de las normas del Islam, o los cinco pilares del
Islam, enseguida nos meten ahí muchas veces de forma consciente
y otras veces de forma inconsciente lo que llaman “la guerra
santa o Yihad”.
Todo el mundo sabe que los cinco pilares
del Islam no son estos, y no tienen nada que ver con la guerra
santa. Es decir, tenemos la confesión de la fe, la oración,
la limosna, el ayuno y la peregrinación a la Meca para los
que pueden hacerlo, por lo menos una vez en la vida.
Entonces estos son los cinco pilares conocidos
por todos los musulmanes, y sin embargo vemos como nos metan
la palabra Yihad, traducida como Guerra Santa, siendo esto
no aceptable en ningún credo o bases para el comportamiento.
Cuando traducen la palabra Yihad como Guerra Santa, toman
una acepción que es la guerra. ¿Quién puede decirme que las
otras religiones no optaron en cierto momento por la violencia
o la fuerza para resolver sus problemas con los demás? En
esto todos somos iguales y por lo tanto quiero decir que en
el Islam no digo que no haya violencia, no digo que no aprueben
jamás el uso de la fuerza. Sí existe, pero eso no es lo fundamental,
pues lo fundamental es la paz, y la palabra Islam sale de
la misma raíz verbal de sala, que significa paz. Y el saludo
fundamental en el Islam es “que la paz sea con vosotros”.
Lo secundario es la guerra, y no puedo decir
lo contrario porque el Islam utilizó la fuerza siempre y cuando
alguien haya querido detener la expansión, o han tratado de
utilizar la fuerza contra los musulmanes.
Lógicamente esos nos lleva a hablar entonces
de las circunstancias actuales y no tan actuales en cuanto
a las practicas de la religión; Es decir, lo que es el uso
de la fuerza, de la violencia contra otros grupos, ¿hasta
qué punto es legal, o está bien visto por los demás musulmanes?
Como he dicho anteriormente, en el Islam
lo hubo, lógicamente en distintos momentos e incluso entre
los propios musulmanes. Lo mismo pasó entre los cristianos,
pues quien puede negar la inquisición española, las enseñanzas
de San Bernardo aprobando las cruzadas, quien puede negar
en la época de Franco, la unión de éste con la iglesia. Todo
el mundo sabe esto, sin embargo, cuando se trata del mundo
musulmán lo ven de otra forma.
Quien puede negar que los judíos, muchas
veces tan fanáticos y tan extremistas, son gente violenta
cuando se meten con ellos en relación con su fe y su credo.
Por lo tanto, la violencia no es un patrimonio musulmán, sino
de todos porque lo que prima primero es la paz, y la guerra
es un asunto secundario.
Hay que volver al origen de todos estos
grupos que surgen en el mundo musulmán y árabe. Se habla muchísimo
ahora de Bin Laden y de Afganistán y se relaciona a todos
los musulmanes. Han demonizado y satanizado al Islam de forma
absolutamente general, sin especificar a grupos o personas.
Sabemos que hay muchas sociedades árabes que viven (y no lo
digo porque tengo una admiración hacia la creencia que profeso,
sino que es una realidad palpable) a la manera occidental;
viven de manera occidental en cuanto a sus prácticas, como
lo son el matrimonio, costumbres, y hasta las leyes por ejemplo.
El mundo musulmán es un mundo muy extenso, y la ley islámica
como tal solamente está aplicada al pie de la letra en poquísimos
países, fundamentalmente Arabia Saudita. Pero la gran mayoría
utiliza el derecho y la ley internacional en ciertos aspectos.
Por ejemplo, en un país como Túnez, el Islam
permite la poligamia; pero Túnez tiene la poligamia prohibida.
Lo mismo pasa en países como Yemen o Irak, etc., por lo que
la ley aplicada o código civil en estos países islámicos es
parcialmente islámico. Es decir, posiblemente algún punto
determinado de la “sharia” islámica tal cual como surge en
el Islam. En cambio hay muchos aspectos que se han tomado
de otros códigos civiles, fundamentalmente el código civil
francés, por la influencia de Francia en Egipto, con la llegada
de los franceses en el siglo 18, y a continuación en el norte
de África en países como Siria y el Líbano.
Por lo tanto, es una idea bastante equivocada
el hecho de ver o de pensar que el mundo musulmán aplica la
ley islámica al pie de la letra porque no es así exactamente.
El hecho del surgimiento de estos grupos
extremistas para expresarse a nombre de otros, aunque no los
han nombrado explícitamente, pero ellos siempre vienen hablando
en el nombre de todos o por lo menos de la mayoría. Por ejemplo
en la Guerra del Golfo, Sadam Hussein enseguida mandó a escribir
en la bandera de Irak la frase “Dios es él más grande”, cuando
todos saben que él es laico, que no es religioso. Lo mismo
está pasando con Osama Bin Laden, que no es un teólogo ni
un sabio de la religión, sino que simplemente es un señor
que se reveló contra Arabia Saudita y contra Estados Unidos,
y empezó a utilizar en cierto momento, por intereses políticos
el nombre del Islam. Tomó la bandera del Islam porque sabe
que esta bandera de las religiones tiene respuesta inmediata,
y se puede encontrar apoyo de forma muy fácil.
Lógicamente esto nos lleva a la pregunta
de por qué tanta gente sale en el mundo árabe para defender
o llevar las fotos de Bin Laden. Y esto no quiere decir nada,
no quiere decir que ellos crean en lo que ha hecho Bin Laden,
sino simplemente lo están tomando como símbolo contra la política
exterior de Estados Unidos o contra la política occidental.
Me hizo mucha gracia hace un mes, en Madrid,
en una manifestación de colombianos que parece ser que tuvieron
muchos problemas con la policía porque hay redes de atracos
de joyerías, etc., entonces en cierto momento estaban muy
acosados los colombianos y se manifestaron para demostrar
que no todos ellos son ladrones o criminales, como actúan
algunos. De repente sale un chico colombiano levantando la
foto de Osama Bin Laden, y esto llevándolo al campo de los
musulmanes podemos preguntarnos ¿qué tiene que ver Osama Bin
Laden con este señor colombiano que estaba en esta manifestación?
Mucho de esto les pasa a los árabes, porque convierten esto
en una pancarta para rechazar una política no aceptada de
Estados Unidos y del mundo occidental en general.
Estas potencias han apoyado a unos regímenes
dictatoriales. Yo vengo de un mundo árabe que forma parte
importante del mundo musulmán en que 23 países árabes no ha
sido elegido ningún gobernante de forma democrática. Y con
esto se dice todo.
Es decir, que tipo de relación hay entre
estos presidentes y el pueblo? ¿Qué aprecio tienen los pueblos
hacia estos presidentes? Y esos presidentes o reyes que están
en esos países lamentablemente tienen una relación estupenda
con Estados Unidos, con las potencias occidentales por intereses
básicamente económicos.
Es decir, ahí encontramos que estos feudos
tienen gran parte de la riqueza del país que la utilizan a
su manera. Podemos ver en España, en Marruecos y otros sitios
palacios inmensos de jeques venidos del Golfo, y en cambio
los pueblos están muriéndose de hambre y de enfermedades y
no tienen para cubrir lo mas mínimo de sus necesidades.
Vemos también por ejemplo, que estos países
gastan una gran parte de los recursos que ganan en compra
de armas, como es el caso de Arabia Saudita, y los Emiratos
Árabes, y no es una casualidad que la más importante feria
internacional armamentista, se celebre en los Emiratos Árabes.
Durante la década de los ochenta y una buena parte de la década
del noventa, mas de un 40 por ciento de las armas se han vendido
en Oriente Medio, y una buena parte ha sido comprada por Arabia
Saudita. Un país como este que apenas tiene unos diez millones
de habitantes y con recursos inmensos que puede dar de comer
y vivir maravillosamente a una población de cincuenta millones,
sin embargo en la actualidad tiene una deuda de 600,000 millones
de dólares. ¿Cómo podemos entender esto? ¿Por qué estos recursos
económicos se pierden y se malgastan de esta manera?
Lógicamente, los jóvenes, los mayores, los
ciudadanos de cualquiera de estos países piensan en esto;
por qué comprar armas si ellos no tienen educación, no tienen
carreteras en su país, si los recursos permiten eso y mucho
más.
Yo creo que ha quedado claro una serie de
actitudes occidentales hacia esta parte del mundo, lo que
podemos llamar la doble vara para medir, con muchos de estos
países. Por ejemplo, si tomamos la población kurda, que está
repartida en Oriente Medio, son alrededor de veinte millones
y la mayor parte de ellos están en Irak y Turquía, vemos que
hay un trato distinto en cuanto a los kurdos de Irak y de
Turquía. Irak utilizó armas químicas contra los iraníes, en
una pasada guerra entre estos dos países matando a centenares
de miles de iraníes, pero en aquel momento era el aliado de
Estados Unidos, que estaba utilizando a Sadam contra Irán,
y nunca jamás hubo ninguna queja. En cambio Sadam utiliza
armas químicas contra los kurdos, pero ya cuando había pasado
al otro bando, y se había convertido en enemigo de los Estados
Unidos. Y había matado un numero no tan grande como el que
hemos mencionado de los iraníes, y sale tanto Sadam como los
muertos kurdos en toda la prensa internacional; empiezan a
hablar de Hussein c
omo el hombre más peligroso del mundo, cuando en cambio durante
muchos años fue apoyado por los Estados Unidos, con armas
e informaciones de satelites, etc., y todo es reconocido por
los iraquíes.
Además el trato que les da Turquía a los
kurdos es mucho peor que el trato que les da Irak, pues a
pesar de la represión que hay contra los kurdos en el norte
de Irak, por lo menos ellos jamás han tenido su lengua prohibida.
Han tenido su comunicación y su prensa, sus universidades,
etc.
En cambio en Turquía hasta hace tres años
la lengua kurda estaba prohibida, siendo este país miembro
de la alianza atlántica y candidato a la comunidad europea.
Todo esto nos indica que no se trata de la misma forma dos
casos parecidos.
Es curioso como existe un convenio entre
Turquía e Irak en relación con los kurdos, que permite a los
turcos entrar en el territorio iraquí para perseguir a los
kurdos hasta la profundidad de doscientos kilómetros, sin
tener un permiso previo de los iraquíes. Eso mismo hacen los
iraquíes en territorio turco, y ese es un convenio conocido
entre esos dos países para masacrar a los kurdos. Sin embargo,
no es denunciado por Estados Unidos, que solamente ha utilizado
de forma espectacular el tema de los kurdos durante la Guerra
del Golfo. Lo mismo podría decir sobre el tema de Israel,
que nunca ha cumplido ninguna resolución de la ONU.
En cambio es el aliado, el amigo, el brazo
militar de Estados Unidos en Oriente Medio. A Irak le han
hecho cumplir todas las resoluciones y aún así no le han dejado
en paz, y un fuerte embargo pesa sobre Irak, y no sobre Hussein,
porque él es el mejor beneficiado del problema de Irak. Hussein
es en la actualidad el dueño del contrabando, sobre todo del
petróleo que sale de forma clandestina hacia Turquía.
Estados Unidos sabe y conoce perfectamente
sobre estas cantidades inmensas que salen desde el norte de
Irak y van hacia Turquía, pero como Turquía es un país amigo
de Estados Unidos, no lo critican, y no ponen absolutamente
ninguna medida para combatir este contrabando.
La Guerra del Golfo supuso también para
los árabes, una situación muy incómoda, muy complicada, porque
han visto que el objetivo no era ni mucho menos el régimen
iraquí, o el hecho de que echaran a los iraquíes de Kuwait.
Acaso el emir de Kuwait es un demócrata? Este es uno de los
pocos países de la zona del Golfo en que la mujer no tiene
derecho a votar, y no le permiten que esté en el parlamento.
Entonces, ¿de qué modo el mundo occidental
puede apoyar a un régimen como el que gobierna Kuwait? Por
lo tanto todo el mundo árabe sabe ahora que el objetivo no
era el hecho de echar a los iraquíes de Kuwait, ni de acabar
con Hussein, y con la dictadura y la crueldad de este dictador.
Quizás hay secretos, básicamente en lo que
se refiere a la venta de armas y el control del petróleo.
El petróleo, para muchos países que lo producen ha sido mas
que un beneficio una desgracia, y pongo un ejemplo: si miramos
hacia Irak e Irán, dos países que producen grandes cantidades
de petróleo, y la situación social y económica de Irán hasta
hace algunos años era completamente desastrosa. En cambio,
Siria y Jordania, países que no producen petróleo, están en
una situación bastante mejor.
En el norte de África, Argelia y Libia producen
petróleo y están en una situación desastrosa; en cambio Marruecos
y Túnez no producen petróleo y están en una situación mucho
mejor. De modo que el petróleo ha sido una gran desgracia
para el mundo árabe y musulmán. Sabemos todos que el petróleo
es el motor del mundo, y todos los ojos están puestos en esta
zona.
Para terminar quiero decir que el mundo
occidental debería tener un papel distinto a lo que está haciendo
en la actualidad. Debería reconocer que ha explotado mucha
riqueza natural y humana de muchos países durante mucho tiempo,
tanto en el mundo musulmán como en el mundo africano. Entonces
recae sobre él una responsabilidad grande para ayudar a democratizar
estos regímenes por lo menos apoyar económicamente a los pueblos
para que puedan salir de la situación de crisis tan aguda
que están padeciendo.
No cabe dudas que es una crisis civilizacional,
que afecta al mundo árabe y musulmán; es una crisis inmensa
que abarca gran parte de este mundo árabe y no tiene otra
salida que no sea una “revolución” francesa, en la que debe
establecerse el estado de derecho, en la que debe haber una
democracia, respeto de los derechos humanos, pues las personas
no tienen absolutamente ningún valor, ya no solamente para
el mundo occidental, sino para los mismos regímenes árabes
y musulmanes. Porque desde luego que es algo totalmente incoherente
y llamativo para una persona como yo, que encuentra constantemente
este tipo de contradicciones en relación con los valores occidentales
de democracia y derechos humanos.
Parece ser que estos principios solamente
sirven para los occidentales, y cuando salimos de las fronteras
ya no nos valen esos principios. Algo de esto está pasando
en Afganistán, donde están masacrando tanto a talibanes como
a no talibanes. Y me pregunto, ¿quién ha juzgado a estas personas
que están matando? ¿qué derecho tienen a matar a gente inocente?
Aunque sea talibán ¿quién ha demostrado que este hombre ha
cometido un crimen? A lo mejor ha empuñado un arma pero está
ahí perdido en el monte, ¿con que derecho lo podemos matar
así?
Me llama mucho la atención todo esto porque
hace unos quince días en Barcelona parece ser que un cruel
utilizó una sierra eléctrica para matar a unos cuantos perros,
y la sociedad española estaba absolutamente horrorizada de
la matanza de los perros, y en cambio, los mismos ven en la
televisión cuerpos humanos totalmente descuartizados, y no
se les mueve un pelo, como si todo aquello fuera una cosa
completamente natural, normal. Simplemente como aquello es
un musulmán, un talibán, entonces no tiene ninguna importancia.
Eso es un asunto gravísimo que debemos pensar;
de que modo puede la sociedad occidental darle a los políticos
este apoyo tan enorme para que practiquen su forma de ver
las cosas y su forma de violencia. Cuando Bush habla de la
guerra sucia, está hablándonos de un sistema legal. ¿cómo
podemos ayudar a Bush cuando nos está diciendo que él va a
utilizar la guerra sucia? ¿cómo podemos apoyarlo cuando dice
que quiere a Bin Laden, vivo o muerto? Él ha dictado la sentencia
de muerte de una persona que aún no ha sido juzgado; si lo
hubiera hecho un juez lo aceptaríamos en el caso de que tuviera
una implicación directa en un crimen o un delito, pero que
lo diga un líder de una potencia internacional, de un país
que está alardeando de libertad y de principios de derechos
humanos, es algo totalmente rechazable.
Lo que sorprende es que cuando las estadísticas,
vemos esas cifras tan altas de apoyo a la acción militar en
Afganistán, al igual que lo que hicieron en Irak.
Yo comparo la situación de Irak con Afganistán
porque desde luego tienen mucho que ver, a pesar de las distintas
circunstancias, pues en el fondo hay intereses que los tenemos
que ver con lupas, porque sabemos que el hecho de que acabara
la Guerra del Golfo desde hace diez años, nos plantea muchísimas
preguntas: ¿por qué no han acabado con el régimen de Irak?
¿por qué los que están sufriendo las consecuencias de las
decisiones políticas son los propios iraquíes, que no tienen
nada que ver con lo que ha hecho Hussein? Por lo tanto todo
esto nos debe hacer reflexionar en lo que hay en este mundo,
y no solamente escuchar los medios de comunicación y leer
la prensa y creer en lo que nos dicen.
¿Qué solución puede haber para esta crisis
y otras crisis que han surgido anteriormente y las que van
a surgir después? Yo creo que la única solución que puede
haber es el respeto mutuo, el diálogo.
Tiene que haber un diálogo a muchos niveles,
es decir, yo no estoy hablando de los políticos, que desde
luego tienen un poder de decisión muy grande; pero también
la sociedad debe tener un intercambio cultural, un diálogo
inter-religioso.
Algunas comunidades, por ejemplo en España
lo veo, actúan de forma estupenda cuando invitan a niños,
sobre todo del tercer mundo, e intentan que tengan contacto
con los niños españoles para que aprendan unos y otros las
costumbres y la vida; van aprendiendo muchísimas cosas. Aprenden
que hay otro que es distinto a él, y eso es importante, pues
tenemos que empezar desde los niños, desde la educación, pues
ésta tiene una responsabilidad enorme, y la responsabilidad
nuevamente recae sobre los políticos.
No podemos acogernos a unas cuantas pautas
que nos indiquen algunos líderes y creer que nos están diciendo
toda la verdad.
Muchas gracias.
Dra. Gema Martín
Yo voy a volver a la cuestión de la religión
islámica, para tratar de completar todo lo que ya mi colega
ha explicado. Voy a hablar de algunos aspectos religiosos
que me parecen los mas importantes para entender el mundo
musulmán, con respecto a la religión islámica en términos
de sociología de la religión, en absoluto en términos teológicos.
Mas bien con la manera en que se han vivido y se han desarrollado
esas religiones dentro de un contexto social, político e histórico.
Habría que comenzar por recordar, aunque
es algo notorio, que la religión islámica forma parte de la
línea monoteísta, es la tercera versión de la revelación del
monoteísmo. Es decir, para los musulmanes, Dios es exactamente
el mismo Dios que el de los Cristianos y el de los Judíos.
De ahí que a veces se establece una trampa, que en absoluto
es inocente, y que penetra nuestro subconsciente, y es la
empecinada manía que tienen los medios occidentales de cada
vez que se habla de Dios en el mundo musulmán, se dice siempre
Alá. Y al decir Alá, no es que no esté bien dicho, pero no
decimos God, cuando hablamos de Dios en Gran Bretaña; es decir,
esa manera de decir Alá como el Dios de los musulmanes es
una manera indirecta y nada inocente de trasmitir a las otras
sociedades no musulmanes que el Dios de los musulmanes es
un Dios diferente, es su Dios, y que no comparten lo que realmente
comparten que es el mismo Dios y el mismo concepto de divinidad
que es la base de las tres religiones abrahámicas, que es
el hecho
de no existe mas que un solo Dios.
El problema es que la política y la cultura
han hecho que haya una dinámica cada vez mayor de querer plantear
como dos mundos globalmente homogéneos, e igualmente globalmente
diferentes y distanciados, como son el mundo de occidente
y el mundo del Islam.
Y es completamente falso, siendo una construcción
ideológica, que evidentemente tiene unos intereses concretos.
Primero porque esa visión de las civilizaciones,
de las culturas y de las religiones, es una visión completamente
determinista y esencialista. Es decir, métodos de comprensión
de la identidad, de la religión, de la cultura y de la civilización
completamente obsoletos y criticados por todas las ciencias
sociales.
El determinismo y el esencialismo para entender
culturas, religiones y civilizaciones, es falso. Porque la
dinámica es mucho mas diversa, plural, en movimiento e interconectada.
¿Qué es occidente? Occidente no es un ente
cultural, social, civilizacional, religioso monolítico en
absoluto, como tampoco lo es el Islam. Existen muchas maneras
de vivir el Islam, existen muchas maneras de desarrollar social
y sociológicamente el Islam, existen muchas maneras de interpretar
el marco islámico, para adaptarlo a una determinada sociedad,
y a un determinado modelo político, al igual que en occidente
existen multitud de concepciones, de cultura.
En Europa no se entienden muchas cosas de
la misma manera que en Estados Unidos, pero es que en Europa
hay muchas cosas, muchos conceptos, formas de vida, formas
de vivir la religión cristiana, que son completamente diferentes
a como se viven en otros países europeos. Y luego hay otro
elemento que nos dice mucho mas que esa visión esencialista
desglosada como dos bloques uniformes y en desconexión el
uno con el otro, es que están completamente interconectados.
Los musulmanes no solamente están en occidente, sino que el
Islam en Europa y otras partes del mundo occidental es un
componente cultural de esa misma realidad europea.
Es decir, hay una vivencia y un componente
islámico, en la construcción de la personalidad europea. Esos
catorce millones de musulmanes en Europa, muchos de ellos
nacidos en Europa, son un componente cultural que forma parte
de esa construcción y personalidad europea. Por lo tanto el
Islam está presente en occidente y viceversa.
Luego existe esa globalización a través
de los medios de comunicación, del Internet, que contradice
completamente esa visión determinista de las culturas como
entes cerrados determinados por un devenir propio, y completamente
desconectados y opuestos entre sí.
A todo esto hay una enorme tendencia a trabajar
en el sentido contrario de la realidad y de lo que es esa
situación. Y esa manera sistemática de hablar de Alá y no
de Dios, es un ejemplo simbólico de ese intento de construcción
anómalo de lo que son las culturas, las civilizaciones y las
religiones.
El Islam tiene una serie de particularidades
que me parecen importantes a señalar, porque tienen una influencia
capital en la evolución histórica en que se entiende la sociedad
y la política en estas sociedades.
Hay un primer elemento: en términos religiosos
el Islam es una utopía espiritual muy similar al cristianismo,
con una importancia enorme en conceptos como la justicia social,
como la paz, etc.
Pero hay un elemento muy importante y es
que el Islam como religión no ha introducido la necesidad
de intermediación, ni de sacerdocio, ni de organización jerárquica
eclesiástica.
En el Islam la relación entre el creyente
y Dios, es una relación estrictamente individual entre el
creyente y la divinidad, y segundo es directa con Dios. Esto
ha tenido una importancia sociológica enorme en muchos sentidos,
por el primer resultado de esto es que en el Islam no existe
sacerdocio, ni jerarquía ni iglesia, y por lo tanto y como
elemento enormemente importante, no existe una voz única que
dice cual es la interpretación correcta del dogma.
La primera consecuencia en importancia de
esta situación es el hecho de que por la manera que nace el
Islam, en un marco tribal árabe en la península arábiga, donde
no existía ninguna forma de estado, ninguna forma de organización
política centralizada, pues era una estructura social completamente
dividida y fragmentada en torno a una serie de clanes y de
tribus en competencia.
Con lo cual, cuando nace el Islam, nace
para construir ese estado y esa sociedad, una sociedad nueva,
y un estado nuevo. De ahí que Islam y estado constituyan una
misma cosa desde el origen. La cuestión fundamental está en
la comprensión de lo político y no en función de dos esferas
separadas, como son el poder político y el poder temporal,
aunque luego estén en permanente contacto e ingerencia, como
ocurrirá en la tradición judeo cristiana, porque el cristianismo
nace en el seno de un estado romano totalmente constituido
y evolucionado en términos institucionales.
Por tanto, el cristianismo es básicamente
una utopía religiosa nueva, en el seno de un estado que ya
existe, y su objetivo es que el estado asuma oficialmente
a esa religión como la representante de ese estado.
Por eso hay una organización jerárquica
dentro de la religión cristiana, y por eso es por lo que desde
el origen hay un poder político y un poder temporal que representa
ese cristianismo en competencia con el estado romano hasta
que el estado romano lo asume como la religión oficial del
estado.
Por lo tanto en nuestra comprensión sociopolítica
ha habido siempre la idea de un poder temporal y uno espiritual,
y luego la relación entre ello.
Sin embargo en el Islam no ocurre de esa
manera porque nace de otra forma, y el Islam construye el
estado; construye la ciudad, pues es enormemente citadino,
y va a crear una sociedad que potencia la urbanización, potencia
el comercio y genera un modo político de gobierno para esa
nueva comunidad.
Por lo tanto desde el origen, es el Islam
la forma en que se legitima la organización política y social,
y el porque de esa forma de sociedad y de política.
Con lo cual debemos pensar que durante trece
siglos, al final del califato y la entrada de esa influencia
europea y todo eso que va a cambiar en el mundo árabe y musulmán,
ha habido la comprensión de que existe un solo espacio, en
que la sociedad, la política y el Islam se nutren mutuamente.
Es un elemento que hay que tener presente
porque evidentemente además ha sido la legitimidad islámica
que ha nutrido esas instituciones, la razón de ser de ese
estado, de esa forma de sociedad, de esa forma económica.
¿Quiere esto decir que ese marco social,
político y económico han sido y serán rehenes eternos de lo
que diga el Corán? No. Porque justamente por esta realidad,
ese origen conjunto de desarrollo entre lo que dicen las escrituras
y lo que es la sociedad y la política evolucionando según
su desarrollo, ha introducido en el Islam un elemento dinámico
y cambiante y es la posibilidad de interpretación racional
de las escrituras.
Aplicando ese esfuerzo racional de interpretación,
se cumple el requisito necesario de cumplir con la legitimidad
islámica, es decir, la referencia a las escrituras. Pero la
interpretación racional de las escrituras que hacen los hombres,
ha permitido y permitirá multitud de posibilidades de interpretaciones,
y esa variedad casi infinita de interpretación de las escrituras,
es lo que dota al marco islámico de enorme flexibilidad y
capacidad para en el fondo legitimarlo todo. Todo depende
de los abatares históricos, de la voluntad de los hombres,
todo depende de quienes (ya sean los estados, las sociedades)
erigen las sociedades para hacer esa interpretación. Y por
lo tanto eso permite la legitimación desde los modelos mas
despóticos, hasta los mas plurales.
Ese instrumento está ahí completamente disponible.
Todo el período que hoy en la mañana Waleed Saleh ha estado
desarrollando, durante el período de esplendor, durante el
período positivo de la civilización islámica, toda esa riqueza
de producción creativa intelectual y filosófica, de transformación
social permanente, se logró a través del uso intensivo de
la interpretación racional de las escrituras, no renunciando
a la legitimidad islámica.
A partir del momento que llega el declive
histórico, de la decadencia que coincide con el Imperio Otomano,
evidentemente va a coincidir con el momento del repliegue
cultural, del miedo al cambio, lo cual es una dinámica que
se observa en todas las culturas y en todos los ciclos históricos
de todas las sociedades. Y a partir de ese momento va a haber
una renuncia a utilizar esta interpretación racional, incluso
en la historiografía se habla del período en que se cerraron
las puertas a esta interpretación.
Con respecto al marco islámico se va a interiorizar
el pensamiento europeo con respecto al Islam. Es decir, que
van a imitar la concepción que las potencias europeas coloniales
tuvieron del Islam. Es decir, considerar que todo lo que procedía
del marco islámico, del legado cultural precolonial islámico,
era solamente la imagen de la regresión de esas sociedades.
Los europeos en función de su discurso civilizacional,
y de su concepción de la supremacía cultural occidental llevaron
a cabo un discurso denigratorio de lo que era la cultura autóctona.
En el caso del mundo musulmán esa riquísima cultura autóctona
evidentemente procedía del legado islámico, y al decir esto
hay que pensar en legado jurídico, de pensamiento, histórico
y creativo.
Se transmitió la idea de que desde lo autóctono
no se podía llegar a la modernización y la modernidad, pues
ambas solamente tenían una vía, que era imitar el modelo europeo.
El problema es que muchos países del Tercer
Mundo, colonizados y luego descolonizados, las élites gobernantes
nacionalistas que construyeron el estado-nación moderno e
independiente, en términos culturales interiorizaron la misma
visión que los europeos con respecto a su propio legado cultural
autóctono. Y se convencieron de que desde el marco cultural
del Islam, no se podía construir la modernidad, y marginaron
autoritariamente ese legado.
Con lo cual perpetuaron esa concepción de
que lo moderno no era la lengua árabe, sino la lengua francesa
o inglesa; que lo moderno no era modernizar la ley islámica,
sino crear un derecho positivo paralelo, en competencia con
el islámico, y solamente recurrieron al patrimonio islámico
para una cosa, que es el comportamiento habitual de todas
las sociedades, par seguir perpetuando el patriarcado.
Solamente recurrieron al marco islámico
no para modernizarlo, sino para dejarlo obsoleto, y justificar
con esa interpretación obsoleta del Islam el patriarcado.
Esos estados-nación modernos han dejado la ley islámica solamente
para el ámbito del estatuto personal, leyes de familia. Pero
no solamente han dejado la ley islámica, sino la interpretación
tradicional y antigua de lo que es el papel de los hombres
y de las mujeres en una sociedad musulmana.
Por lo tanto, en pro de la autenticidad
de preservar la tradición y los valores islámicos, no han
modernizado el marco islámico sino que solamente lo han utilizado
en su versión no renovada, para decir “lo que el Islam dice”
es que el papel de la mujer es el espacio privado y el del
hombre es el espacio público; que la mujer está bajo la autoridad
del hombre, etc.
Por tanto volvemos a un elemento fundamental
que es la marginación y la no-modernización del marco islámico,
y como segundo elemento, podría decir que los verdaderamente
responsables y culpables en estas sociedades de la desigualdad
entre hombres y mujeres que tanto preocupa al mundo occidental,
son exactamente los gobernantes. Y lo hacen en alianza con
unos actores religiosos enormemente importantes.
Y aquí se da un fenómeno flexible y abierto,
y es que al no existir sacerdocio, ni jerarquía, una voz única,
se ha dado una tradición que en absoluto aparece en el Corán,
que establece que quienes hacen la interpretación racional
de las escrituras eran los ulemas. Un cuerpo social destacado
de sabios en las ciencias del Islam, cuya autoridad es conocer
a profundidad las escrituras. Evidentemente que en la historia
del Islam, lo gobernantes han tenido una marcada voluntad
de controlar ese mundo de ulemas, garantizándose la fidelidad
y la alianza con los ulemas a cambio de toda una serie de
poderes sociales y religiosos, como se ha vivido en las otras
religiones.
Ahora bien, eso es una realidad política
impuesta, que no quiere decir que no exista la concepción
de que esos ulemas no son la voz única ni muchos menos, con
lo cual de hecho existe un marco amplio y abierto en cual
la capacidad para hacer otra interpretación del Islam, y que
sea aceptada por la sociedad o por parte de la comunidad,
en el fondo depende de la capacidad de carisma y de consenso
social que tenga el que representa esa nueva interpretación
islámica.
Esto es importante, porque no se explica.
En este momento nos encontramos que en el mundo musulmán hay
multitud de diferentes autoridades que consideran que tienen
autoridad para hacer un dictamen religioso. Es decir, de acuerdo
con las escrituras es legítima la lucha contra el terrorismo,
es legitimo o no lo es, el bombardeo de un ejercito exterior
contra parte de una comunidad musulmana, etc.
Es enormemente interesante ver como hay
multitud de autoridades con interpretaciones diferentes, porque
vienen de actores del campo islámico completamente diferente.
De un lado cada estado tiene su cuerpo de
ulemas completamente subyugados, que emiten la declaración
que el poder establecido necesitan para legitimar sus opciones,
y por lo tanto dependiendo del papel que ha decidido tomar
cada estado con respecto a la coalición internacional, sus
ulemas de servicio han actuado de acuerdo con los intereses
políticos de cada estado.
Como existe una rica dinámica de renovación
y de reinterpretación en la búsqueda de ese nuevo proyecto,
se han emitido importantísimas “fatuas” porque de hecho tienen
una base social mucho mayor en estos países musulmanes, por
parte de representantes destacados de los diferentes movimientos
y partidos islamistas reformistas, que han tratado de hacer
una interpretación mucho más evolucionada con respecto a los
desafíos que plantea el 11 de septiembre, y los desafíos que
plantea el nuevo orden internacional, y a los desafíos que
plantea la opción de bombardear Afganistán.
Se está haciendo un esfuerzo de reinterpretación
enorme, para conciliar el legado cultural histórico islámico
con por ejemplo, el principio de la representación, de la
soberanía popular, del pluripartidismo, etc. Y eso es una
necesidad imperiosa para esta sociedades, el acabar con la
percepción de que la democracia es un conjunto de modelos
y principios que les llegan como beneficencia del mundo exterior;
necesitan participar en la creación de esos principios democráticos
y de ese marco de libertades.
Y es ahí donde necesitan adecuar principios
islámicos que implican representación y participación, con
un modelo democrático.
Por supuesto que ellos reconocen que todavía
tienen multitud de preguntas sin respuesta, multitud de desafíos
que afrontar. Pero esta es una vía que debe primero conocerse,
entenderse y necesaria de aceptarse. Por eso ahora es un momento
clave para que no se siga reprimiendo a esa intelectualidad
reformista que está tratando de hacer ese puente, que piden
las propias sociedades.
Y que no sirva esta guerra contra el terrorismo
para reforzar esos regímenes y por lo tanto ejercer un poder
de persecución de esas élites reformistas, que necesariamente
cualquier marco de desarrollo de un modelo de democratización
en el mundo musulmán, tiene que integrar el consenso y la
participación de aquellas fuerzas políticas, y aquella intelectualidad,
que represente la tendencia secularizada que existe en el
mundo musulmán.
Tienen que consensuar un nuevo modelo, una
salida, una reforma política, participando con el sector islamista
reformista, e integrando también un proceso de legitimidad
islámica de ese nuevo proceso democratizador.
Muchas gracias.