Historia del Islam
Buenos días a todos. Primero quiero agradecer
a la Fundación Global Democracia y Desarrollo, en la persona
de su presidente don Leonel Fernández, y además a todos los
que han participado en organizar este foro internacional,
interesante, sobre asuntos que nos preocupan a todos.
Realmente estoy gratamente emocionado porque
me encuentro en este sitio por una razón personal, pues el
tema me afecta directamente, por haber venido de una cultura
que está siendo en la actualidad el tema del día en todo el
mundo. Y por otra parte, me encuentro en un país precioso.
Hablar del Islam en forma objetiva resulta sumamente complicado
y difícil hoy día, por la cantidad enorme de difamación y
opiniones negativas vertidas sobre esta fe, esta religión,
y contra casi todas las personas que confiesan esta religión.
No venimos aquí para defender el Islam,
de ningún modo; simplemente nuestro objetivo es procurar decir
la verdad, procurar decir de forma objetiva lo que conocemos
de esta cultura y esta religión. Tanto la profesora Martín,
como yo, estamos trabajando en este tema desde hace muchísimo
tiempo, y por lo tanto no es ajeno a nosotros.
Desde este punto queremos dar una opinión
sobre el Islam como una religión, como una forma de vida,
y a la vez, intentar deshacer una cantidad de opiniones falsas
que se están diciendo constantemente en el mundo, y en todos
los medios de comunicación.
Vamos a hacer una síntesis muy estructurada
sobre la historia del Islam, para desarrollar una visión que
nos permita quizás conocer esta religión y esta civilización.
Hablar del Islam nos lleva obligatoriamente
a hablar de los árabes, por la sencilla razón de que el Islam
surge en la península arábiga, entre los árabes. De ahí viene
la confusión tan grande entre mucha gente que no conoce esta
parte del mundo, y no conoce esta cultura, mezclando entre
lo árabe y lo musulmán, porque el árabe es una etnia, una
cultura, y el musulmán es una religión. Debo decir que los
árabes forman una tercera parte de los musulmanes, pues hay
mas de 1,200 millones de musulmanes en el mundo, equivalentes
a una quinta parte de la humanidad, en cambio los árabes forman
solamente una tercera parte de esta cantidad, es decir alrededor
de 300 millones de personas divididos en 23 países, pertenecientes
todos a la Liga Árabe, y tienen como lengua oficial la lengua
árabe.
¿Cuál es el origen de los árabes? Esta pregunta
la han hecho muchos especialistas, lingüistas, historiadores,
etc., y no hay una respuesta clara y definitiva, pues son,
como la mayoría de las etnias y de las culturas, no hay una
exactitud en esta campo, porque siempre tienen que estudiarse
restos, arqueología, etc., y los resultados son generalmente
próximos a la realidad o quizás alejados a ésta.
La mayoría de los estudiosos sitúan a los
árabes en la península arábiga, o próximo a ella, como Siria,
Palestina, Yemen, Irak, etc.
El profeta del Islam es Mahoma, que nace alrededor del año
570 DC, y en ese momento había dos potencias en esta zona:
los persas por un lado y el imperio romano por el otro. Estaban
enfrentados entre sí, agotados de tanto luchar entre ellos,
y por lo tanto surge el Islam quizás en un momento de agotamiento
de ambos imperios, viniendo a ocupar un lugar que las circunstancias
así lo permiten, porque hay una especie de vacío de poder.
Por eso el Islam en cuestión de décadas
alcanza una extensión geográfica inmensa, totalmente sorprendentes,
llegando en un siglo hasta la península ibérica, y por otro
lado hasta la China y la India, etc.
Cuando el profeta Mahoma tiene alrededor
de cuarenta años empieza la revelación, según la tradición
islámica, por lo que hablamos de mas o menos el año 610 DC,
el Corán. El Corán se convierte en una de las fuentes básicas
de las enseñanzas y de las normas y de los comportamientos
de los fieles musulmanes.
Por otra parte, la otra fuente son los Hechos del Profeta
, es decir toda la tradición islámica está basada en estas
dos fuentes. Lógicamente después vienen las interpretaciones,
ya sea de Corán ó de los Hechos del Profeta, y cada una de
ellas tienen sus condiciones y circunstancias.
Por lo tanto podemos hablar, de que durante
la vida del profeta, se estableció lo básico del Corán, porque
esto se convertirá en la base del Islam y del comportamiento
de los musulmanes. Hay una cosa bastante peculiar de la religión
musulmana, y es que estos detalles que vienen tanto del Corán
como de la tradición profética, es decir, el Corán a veces
es escueto, no trata aspectos de la vida de forma muy detallada,
entonces viene el profeta y lo detalla.
A veces sus alumnos cuando leemos algún
dicho del profeta, nos sorprendemos de la actualidad de cada
uno de sus dichos, como por ejemplo:”pagarle al jornalero
su jornal, antes de que se seque su sudor”, eso es una cosa
absolutamente moderna, contemporánea.
Aunque sabemos que también existió en el Código de Hamurabi
algunas normas dictadas durante la época babilónica, que es
el primer código de la humanidad. Pero repito que lo que aparece
en los dichos del profeta, sorprenden por su enorme actualidad
e importancia.
El profeta, durante el tiempo que vive,
(hasta el año 632 DC) elabora muchísimas cosas, empiezan las
conquistas islámicas hacia el exterior, aunque esta labor
es llevada a cabo con mucho mas envergadura por los cuatro
califas ortodoxos que vienen a continuación. Cuando muere
el profeta surge el problema de la sucesión, y afortunadamente
los dignatarios se unen entre ellos y eligen al mayor de edad,
y el mas próximo al profeta. Lo eligen por consenso, algo
que nos indica que el Islam ha practicado lo que podemos relacionarlo
con la democracia actual.
Muchas veces la gente pregunta si el Islam
es compatible con la democracia. ¿Por qué no? Todos los sistemas
si realmente queremos aplicarlo de una forma coherente con
la democracia, es posible, siempre y cuando no nos opongamos
unos a otros. La práctica nos indica que en ciertos momentos
de gobiernos musulmanes han practicado este valor.
Decíamos que luego de la muerte del profeta
en el año 632 DC, gobiernan cuatro califas, y lo hacen hasta
el año 661, solamente por 30 años. Pero durante este tiempo
se hacen cantidades de cosas que establecen realmente las
bases de esta religión, y la base de la comunidad musulmana,
con sus características fundadas, normas de vida conocidas,
y eso es enormemente importante para la convivencia, para
la supervivencia de esta fe y de esta comunidad.
Lógicamente, en este momento es cuando la
mayor parte de las conquistas se llevan a cabo. Muerto el
último califa ortodoxo, comienza una nueva dinastía conocida
como la dinastía Humeiya, que empieza en el año 661 DC, y
dura aproximadamente noventa años, siguiendo las pautas del
profeta y de los cuatro califas ortodoxos.
A continuación, también siguen las conquistas,
y particularmente llegan a la península ibérica durante este
período, en el año 711. El gobernador del norte de África
Mosad Mosaed manda a su lugar teniente para conquistar la
península ibérica. En esta dinastía de los humeyas hay todavía
mas organización y definición de la sociedad y la comunidad
musulmana, habiendo una modernización de los medios y de las
prácticas.
Hablamos al principio de la relación de
los árabes y musulmanes con el mundo antiguo, persa, bizantino,
indio, y lógicamente todo ello estaba en contacto e intercambio
cultural, científico, étnico, etc.
Los persas tenían una organización administrativa conocida
en aquel momento, por lo que unos de los califas humeyas adquiere
esta organización administrativa, y funda los ministros, los
ministerios. Estos eran unos cuantos: el ministerio de defensa,
hacienda, etc., de los mas importantes y necesarios en aquel
momento.
También fundan la flota naval, importantísima
en ese momento, que les ayuda para la conquista de pueblos
que están fuera de su alcance geográfico. Durante todo este
proceso sabemos que hay una islamización de los pueblos donde
van llegando los musulmanes. No quiero entrar aquí en el detalle
de si fue utilizada una fuerza brutal contra los conquistados
o si ha sido de forma pacífica, porque es otro asunto, pero
lo que si quiero destacar aquí es el hecho cultural, porque
es muy importante.
Sabemos que la islamización es hacer el
culto musulmán, que es la declaración de la fe, mas otras
normas musulmanas que creo que ustedes ya conocen, que son
los cinco pilares del Islam que debería cualquier musulmán
o converso cumplir. Por otro lado está la arabización, la
adquisición de la lengua, que es distinto, pues tenemos pueblos
árabes y pueblos no árabes, y los no árabes normalmente aprendían
la lengua de una manera bastante reducida, para poder leer
el Corán y hacer el culto en lengua árabe. Aunque algunas
continuaban y aprendían la lengua árabe como su lengua natal,
y eso pasó con muchísimos persas.
Luego dieron frutos científicos literarios
maravillosos al mundo musulmán y al mundo árabe porque realmente
si viéramos en la época, la dinastía que viene a continuación,
vemos que gran parte de los intelectuales, los escritores
y los poetas, son de origen persa, pero aprendieron la lengua
árabe, la aprendieron bien, la estudiaron bien, y al final
se convirtieron en autores en esta lengua, hasta la primera
gramática árabe es escrita por un personaje de origen persa
llamado Simbauí. Por lo tanto ese proceso cultural es importantísimo
dentro del Islam como fe y como cultura.
Sabemos también que en esta época surgen
muchos opositores porque realmente esta dinastía ha sido acusada
de ser poco dada a las normas escritas de la religión, es
decir, como les pasó a los reinos de Haifa en aquel momento
en la Península Ibérica. Algo de esto les pasó a los humeyas,
cuya capital fue Damasco, entonces fueron acusados de ser
muy tolerantes con las normas y las prácticas del Islam.
De ahí salen muchos grupos opositores, filosóficos,
que procuran derrocar esta dinastía. De hecho, su final viene
a mano de manos de una organización secreta que a continuación
se conoce como los abasíes, que derrocan a los humeyas, y
empiezan su andadura alrededor del año 750 DC; cometen una
masacre tremenda contra los humeyas, de los cuales escapa
de Damasco Abdur Afman primero, orientado hacia el norte de
África, y desde ahí entra en la Península Ibérica y funda
el Emirato Humeya en Córdoba. En cambio los humeyas terminan
su mandato en Oriente.
Luego de esto, empieza una dinastía nueva,
que es la dinastía de los Abasí, que a diferencia de los humeyas,
es mas multicultural, más popular y plural, porque abarca
una cantidad de gente, de culturas y etnias, etc.
De hecho, vemos que hay muchísimos ministros
y califas no árabes, y eso le dio una fuerza mucho mayor que
los anteriores porque ha podido esta dinastía incorporar elementos
de otras culturas como la persa, los griegos y los bizantinos.
Es el siglo de oro de la cultura árabe-islámica.
Los abasíes duran unos cinco siglos y es el tiempo mas esplendoroso
del Islam; en esta dinastía es cuando se hacen todas las recopilaciones
históricas literarias, los dichos del profeta, que hasta ese
entonces estaban abandonados, y no los habían recopilado.
El tercer califa ortodoxo, Rafmán ben Afat,
es el que reunió el Corán en un libro, que estaba totalmente
desperdigado en casas de los distintos fieles musulmanes.
De hecho la versión actual utilizada por la inmensa mayoría
de los musulmanes es la versión otomaní, que se refiere al
tercer califa antes mencionado.
Volvemos a esta dinastía abasí para decir
que en esta época encontramos una cantidad de elementos culturales
y científicos que sorprenden, porque empiezan a surgir en
todos los centros especialmente Bagdad, que se convierte en
el centro mas importante de Oriente Medio, y del Islam en
su totalidad. Es decir, luego encontramos Córdoba en la Península
Ibérica que trata de hacerle competencia a Bagdad, pero esta
tiene un poder político y cultural que jamás ha sido conocido
durante toda la historia del Islam.
En la dinastía abasí hay un elemento que
también debemos tener en cuenta, y es la unión que procuran
hacer con la religión, porque ya el califa se convierte en
el Príncipe de los Creyentes, dándole este valor espiritual
que algunos líderes musulmanes en la actualidad quieren aplicar.
Esto indica que ellos quisieron tener estos dos poderes en
la mano: por un lado el poder político, y por el otro el espiritual,
porque siempre uniendo estos dos poderes, pueden dominar y
mandar al pueblo de forma mucho mas fácil.
La dinastía abasí como la mayoría de los
imperios, y recuerdo aquí un dicho árabe que dice: “cada ciclo
de historia tiene su imperio y sus hombres”, y creo que es
una realidad que la vemos constantemente; estas dinastías
venían muy fuerte, pero a medida que el tiempo pasaba iban
cayendo y al final les pasó lo mismo, comenzando la independencia
de los diferentes centros en Persia, Egipto, etc.
Diversas dinastías empiezan a gobernar,
de modo que ya no existe aquella centralización del poder,
que ya no es tan fuerte como antiguamente. Al final la dinastía
abasí acaba en manos de los Mongoles de Asia, que la mayoría
de los historiadores los describen como bárbaros, enemigos
de la humanidad, de la cultura, exagerando a veces lo que
dicen, porque cuando los mongoles invadieron Persia y Bagdad,
dicen los historiadores que empezaron a tirar los libros en
el río Tigris, formando también una especie de puente para
pasar los caballos por encima de los libros, y el agua del
río corrió durante mucho tiempo de color negro, por la tinta
de los libros, etc., eso no deja de ser realmente una exageración
de algunos historiadores.
Desde este momento el mundo árabe entra
en una etapa que los historiadores denominan la época oscura,
de decadencia, que prácticamente sigue el mundo árabe hasta
el día de hoy. Aunque algunos han encontrado un renacimiento
a finales del siglo XVIII con la llegada de las tropas de
Napoleón Bonaparte a Egipto, en el año
1798.
Pero hay otros que son mas pesimistas que
dicen que el mundo árabe desde aquella invasión de los mongoles,
jamás ha podido levantar cabeza, porque todo lo que tenían
de cultura, ciencia y filosofía se vino abajo, aún con sus
excepciones.
Durante este tiempo, el Imperio Otomano
invade gran parte de los países árabes y se apodera de ellos,
y este imperio tampoco se preocupaba de la cultura o de la
ciencia, porque es bastante cerrado, y no ayuda para que estos
países vuelvan a su pasado, a su historia.
En este punto termino, y le dejo a mi compañera
la profesora Martín Muñoz para que continúe.
Gracias.
Gema Martín Muñoz
(Continuación historia del Islam)
Gracias y buenos días a todos. Quiero decir
de manera muy breve tanto a los que estuvieron ayer, como
a los que se incorporan hoy que sigo encantada de estar aquí
y muy agradecida a la Fundación Global Democracia y Desarrollo,
por esta invitación.
Tomo el relevo de mi colega Waleed, en un
punto que va a marcar una indudable fractura en el Mediterráneo,
es decir, en eso que es el Imperio Otomano, que cubre lo que
es hoy Turquía, y todos los países árabes.
Y es un momento fundamental porque se dan
toda una serie de condicionantes históricos, económicos y
sociales que hicieron que ese imperio Otomano significase
el período de la decadencia, después de un ciclo histórico
que había sido enormemente rico y fructífero, y vanguardia
universal de la creación y la ciencia. Se entra entonces en
un ciclo histórico decadente en que no hay esa productividad
intelectual ni científica, marcado también por la decadencia
económica, que en esta parte del Mediterráneo comienza y empieza
a desarrollarse con el descubrimiento de América, es decir,
hay un hecho, que es el traslado de los centros económicos,
de las rutas del comercio hacia las Américas, y eso va a perjudicar
enormemente el desarrollo del comercio en el Mediterráneo,
y era ese imperio islámico el gran beneficiario de dicho comercio
y luego por supuesto, el gran perjudicado de esas nuevas rutas
y riquezas comerciales que se abren a través de América.
En este marco de declive hay un hecho clave
que es la entrada de la influencia europea. Esta influencia
en el mundo árabe y musulmán desde la segunda mitad del siglo
XIX, va a implicar una situación muy contradictoria: por un
lado evidentemente el ciclo histórico se había modificado,
y todo lo que había sido en los siglos precedentes la iniciativa
y el desarrollo del Mediterráneo Sur, se va a trasladar al
Mediterráneo Norte.
En Europa han tenido lugar una serie de
revoluciones claves, como la Revolución Francesa, la Revolución
Burguesa, la Industrial, y hará que se traslade el centro
de la producción intelectual, el centro de la producción económica
y la influencia política a Europa, con respecto al Mediterráneo
Sur.
Va a tener aspectos intelectuales y políticos
muy positivos, es decir, en Europa se empieza a desarrollar
una nueva concepción política que funciona en torno al concepto
del gobierno representativo, en torno al concepto de la soberanía
a través del pueblo a través de elecciones, lo cual es altamente
positivo. Habrá un desarrollo intelectual y filosófico de
pensamiento enorme, y esto va a llegar al mundo árabe, habiendo
una reacción positiva de las élites políticas e intelectuales
del mundo árabe, que se sienten atraídas por conocer todo
ese desarrollo en el mundo europeo, y muy preocupados por
ver de que manera se pueden beneficiar de ese proyecto positivo
progresista de desarrollo europeo, aplicado a su propia realidad
cultural, política, histórica y económica. Y por lo tanto
las ideas de Europa van a entrar en el mundo árabe sin complejos,
de una manera que busca la adecuación para también beneficiarse
de ese proyecto como antes había ocurrido en el sentido inverso,
en el período clásico de la Edad Media.
El problema es que va a ir unido a un hecho
contradictorio, y es que esa Europa en términos positivos,
va a ir unida también a la Europa mercantilista, es decir,
va a ir unida a una Europa que tiene unos intereses de expansión
económica y mercantilistas claros y netos. Y que esa expansión
le va a llevar a desarrollar una ideología que acabará siendo
colonial.
Es decir, que los intereses políticos y
Económicos de Europa hacia los otros mundos van a estar dominadas
de un espíritu de búsqueda de nuevos mercados, y búsqueda
de nuevas regiones productoras de materias primas baratas
que alimenten la industrialización europea y que a su vez
esos productos manufacturados en Europa encuentren nuevos
mercados en esas otras áreas culturales.
Con lo cual Europa va a significar paralelamente
y de manera contradictoria, un aspecto positivo como productora
de un modelo político e intelectual renovador, a la vez que
va a significar la Europa de la dominación de las otras culturas,
que además, para llevar a cabo su ejercicio de dominación
colonial, va a poner en manos de esa dominación un discurso
civilizacional enormemente nefasto hasta la actualidad, pues
el colonialismo se va a justificar en función de la comprensión
de las otras culturas basadas en el entendimiento de que son
culturas inferiores. El discurso colonial va a decir que representa
la civilización y que cumple la misión histórica de llevar
la civilización a los pueblos salvajes, ignorantes, a los
pueblos incivilizados.
Y en pro de esa supuesta extensión de la
civilización, Europa va a cometer verdaderas brutalidades
contra esos pueblos, en los continentes Africano y Asiático.
Y además hay un elemento enormemente importante: de ahí se
deriva una construcción ideológica, que de tan arraigada ha
terminado siendo que no solamente se queda en las élites políticas,
sociales, sino que lamentablemente está en la calle, y es
la idea de la supremacía cultural occidental y el menosprecio
de otras culturas, lo que traerá consigo una verdadera incapacidad
hasta la actualidad de entender no solamente que hay otras
culturas, sino que hay otras experiencias históricas que buscan
su propio destino y su propio camino, para llegar a beneficiarse
de esos principios universales de la civilización, que en
efecto son universales, y a los cuales el mundo árabe y musulmán
aspira, pues es impensable que mas de mil millones de habitantes
del planeta sean masoquistas, y no les interese gozar de libertades
y derechos, gozar de representación, de participación, y de
tener modelos políticos y socioeconómicos que sean eficaces.
El verdadero problema es que existe ese
concepto de la supremacía cultural occidental. Hay un ejemplo
enormemente significativo, y es que una vez pasado el período
colonial en efecto, en Europa ha habido una critica del hecho
colonial, pero se ha denunciado y se ha hecho el mea culpa
con respecto a ese principio de dominación, pero no se ha
puesto en duda ni se ha cuestionado hasta la actualidad el
principio de la representación de la civilización en el mundo
europeo, y su concepción de supremacía cultural.
Y va a tener consecuencias nefastas en muchos
sentidos, no solo porque ese concepto de la supremacía cultural
va a estar arraigado hasta la actualidad en nuestras sociedades
llamadas occidentales, sino porque además va a ser un principio
asumido e interiorizado también por las propias élites de
lo que podemos llamar el tercer mundo de África y de Asia,
y tendrá unas consecuencias importantísimas hasta la actualidad,
en el momento de construir los Estados naciones independientes.
Después del período colonial van a surgir
los Estados nación, y es un elemento bastante importante porque
en el mundo árabe y musulmán hay que tener en cuenta que durante
trece siglos se había entendido dentro de un conjunto socio
histórico.
A partir de las primeras décadas del siglo
veinte, los procesos de independencia colonial van a introducir
la idea de los nacionalismos y van a surgir los Estados-nación
independientes tal y como existen en la actualidad.
¿Cómo se construyen esos Estados-nación?
Porque es ahí donde está el origen y la raíz que nos ayuda
a entender por qué no son democráticos en la actualidad, por
ejemplo, y que no tiene nada que ver con el hecho de que sean
musulmanes o no lo sean, pues es una realidad que si la pensamos
la realidad que encontramos es prácticamente todo el mundo
descolonizado, es decir, ese mundo fruto de la colonización
desde finales del siglo 19 y el veinte en el continente africano
y en el continente asiático. Ese Estado-nación va a surgir
evidentemente liderado por unas élites nuevas nacionalistas,
que van a llegar al gobierno en función de un principio de
legitimidad histórica, y esto va a tener unas consecuencias
muy importantes en la región. Es decir, quienes lideraron
la lucha el colonialismo se van a convertir automáticamente
en los gobernantes y constructores del nuevo Estado-nación.
Por lo tanto llegan al poder en función
de la misión histórica que han cumplido, pues han liberado
a los pueblos y construyen la nueva idea nacional, entonces
esa legitimidad histórica incuestionable en un primer momento
es lo que los convierte en los gobernantes automáticos, y
además plebiscitados por sus poblaciones que en efecto ven
en ellos los libertadores nacionales. El problema es que ese
principio de legitimidad histórica con el que llegan al poder
va a enraizar una cultura política basada en el principio
de “nosotros hemos construido el Estado y la nación, luego
nos pertenece”.
Es decir, que ese principio original de
legitimidad histórica se va a convertir en un concepto de
legitimidad completamente inmóvil y fijo, que genera una cultura
patrimonialista del Estado, y por lo tanto no integra ninguna
concepción política basada en la alternancia o el reparto
del poder.
Y esto lo podemos observar en toda África
y en toda Asia, y por supuesto, en lo que le corresponde en
toda esa área al mundo árabe y al mundo musulmán. Una cultura
política por la manera en que nace, por fruto de la descolonización
y del nacionalismo anticolonial, nace con una cultura política
basada en la legitimidad histórica que hará que los gobernantes
entiendan que el Estado les pertenece.
Se va a generar una concepción patriarcal
del poder, porque evidentemente la relación que van a establecer
esos gobernantes con sus ciudadanos va a ser patriarcal, por
cuanto va a estar concebida en una visión en que la ciudadanía
va a ser vista como un eterno menor. De manera que en términos
políticos se va a exigir la fidelidad absoluta a la autoridad,
que representa el gobernante.
A cambio de ello, el gobernante le va a
ofrecer a esa ciudadanía, como el gran patriarca que tiene
la obligación de mantener a la familia, mantener a la esa
gran familia, mantener a la ciudadanía. Y por lo tanto se
establece el modelo socioeconómico del Estado protector, que
se compromete a garantizar a la ciudadanía sus necesidades
socioeducativas y económicas.
Y tenemos ese modelo de Estado distributivo,
protector, llamado también el algunos casos Estado providencia,
en que el Estado se compromete a satisfacer esas necesidades
socioeconómicas, y en todo el mundo árabe y musulmán como
en otras geografías se aplicará ese modelo de Estado protector,
independientemente de cuál sea el sistema político. Dará lo
mismo que sea monarquías o sean repúblicas, igual si son gobierno
monopartidistas o pluripartidistas desnaturalizados, en que
el ejercicio pluripartidista no es verdaderamente democrático,
pero existe.
Estoy hablando del caso del Líbano o de
Marruecos, por ejemplo, donde siempre ha habido una experiencia
de sistema político pluripartidista y ha habido partidos políticos.
En todos los casos se va a establecer el modelo del Estado
protector, y entonces el Estado va a asumir la educación gratuita.
Hay que reconocer que todos estos estados en esa primera generación
de gobierno independiente hicieron un esfuerzo inmenso para
extender la educación. Hay que tener en cuenta que eran poblaciones
con índices de analfabetismo elevados fruto del proceso colonial,
que para la dominación exigía la ignorancia de los dominados,
y por lo tanto los gobiernos europeos en las colonias, lo
que hicieron fue favorecer, no solamente la no industrialización,
sino dejar la inmensa mayoría de las poblaciones autóctonas
colonizadas en una absoluta ignorancia.
Esos Estados hicieron un esfuerzo inmenso
para la extensión de la educación, para el acceso a la universidad
de esa nueva generación, asumiendo todos esos costos. Estado
protector asumiendo los costos de la sanidad, vivienda, subvención
de precios, etc.
Hay una primera generación que claramente
se extiende hasta principios de los años setenta, en que todo
el mundo árabe y musulmán independientemente de los regímenes,
éste esquema se va a reproducir, y va a funcionar. Tenemos
que pensar que esas décadas, la población se identificaba
con esos padres de la patria, y por lo tanto no percibía los
efectos negativos de ese concepto de legitimidad histórica
patrimonialista, que luego iba a traer consigo la resistencia
absoluta a cualquier reparto del poder.
Pero ese momento coincide también con el
primer momento, de una capacidad económica del Estado, para
además extender todos esos beneficios educativos y socioeconómicos
a la ciudadanía y aunque evidentemente eso se hacía desde
Estados políticamente represivos, existía el suficiente consenso
y el suficiente entusiasmo de unas sociedades a las que esos
padres de la patria les prometían a través de todo un sistema
de valores, un futuro mejor.
Por lo tanto esos primeros años tuvieron
una experiencia bastante estable, a pesar de el autoritarismo
político que se desarrollaba en estos modelos.
Hay que unir a esto el ascenso de otros
valores que también entusiasmaron la sociedad en esa primera
generación, como fue todo lo vinculado con la emergencia de
una figura política muy carismática que fue la figura de Hamalad
ed Nasser, que además integró en ese sistema de valores principios
de tipo anti-imperialistas que evidentemente eran muy importantes
para unas sociedades que habían sido colonizadas.
Y otro elemento enormemente importante,
que además sobredimensionó el propio Nasser y cayó en su propia
trampa después, fue el de querer plasmar el éxito de todo
ese sistema de valores en un hecho, en una victoria, que era
vencer a Israel. Y esto fue un elemento omnipresente en todo
el discurso político de esta primera generación de gobernantes.
La cuestión es, que ocurre desde los años
setenta en que este sistema de valores entra profundamente
en crisis. Se derrumba esa situación y se entra en un momento
de desamparo de esas sociedades y coincide además con un hecho
demográfico y sociológico clave, que es la emergencia de una
inmensa nueva generación.
El punto de referencia de la crisis de esta
nueva generación, que transmite que ha fracasado en esa promesa
nacionalista, que transmite que ese modelo de legitimidad
histórica de la cultura política patrimonialista y patriarcal
y el modelo socioeconómico del Estado protector fracasan y
entran absolutamente en crisis. Además todos esos otros elementos
movilizadores de tipo antiimperialista, catalizados en vencer
a Israel, también fracasan estrepitosamente.
Por eso hay una fecha simbólica, que no
es que empiece ahí el proceso, pero que es una fecha clave
de esa nueva era, que es la guerra del 1967, llamada la Guerra
de los Seis Días. La guerra se convierte en una derrota catastrófica
para todo el mundo árabe, pues en seis días los ejércitos
árabes son militarmente destruidos, arrasados y además Israel
aprovecha esta situación y ocupa territorios árabes.
Esto supuso un derrumbe moral para el mundo
árabe definitivo; supuso de hecho el fin de Nasser y su proyecto,
y supuso el inicio de un momento que me gusta identificar,
y no por un gusto caprichoso, porque verdaderamente creo que
en eso momento se entra en la segunda generación de la experiencia
del Estado independiente de los Estados árabes modernos. Y
esa segunda generación se va a caracterizar por el fracaso
del proyecto político, el fracaso del proyecto socioeconómico,
es decir, en este momento ya se constata porque ese modelo
de Estado protector ha generado un modelo económico completamente
catastrófico; ha generado un modelo económico en que se ha
creado una nueva clase social que es la conocida como la burocracia
de Estado, la generación de un sector público y una burocracia
inmensa, que es la encargada de distribuir la riqueza a la
población, distribuir todos esos bienes sociales que el Estado
asume para la ciudadanía. Y evidentemente como ha ocurrido
en todos los otros países que han puesto en práctica este
modelo de Estado protector, genera redes de corrupción inmensas,
es decir, esa burocracia de Estado, a través de la cual pasa
la riqueza para distribuirla a la ciudadanía, la desvía. Es
el fenómeno universal de este modelo económico.
En los años setenta, ese modelo económico
ha fracasado; la corrupción se ha extendido en todo el sistema
económico; los sistemas económicos son absolutamente improductivos,
y además ese modelo de asunción del déficit económico por
parte del Estado para subvencionar los precios a los ciudadanos
ha llevado a los Estados a una verdadera quiebra económica.
Y llegó un punto que esos Estados, ante esa quiebra económica,
una crisis económica galopante que no pueden seguir asumiendo
esa protección socioeconómica para la ciudadanía, y van a
recurrir, como primer paso a una estratégica intermedia, que
es tratar de mantener ese Estado protector, por medio a una
posible explosión social, como de hecho se demuestra en diversos
casos: Egipto, en 1967 hay manifestaciones populares masivas;
en años siguientes veremos lo mismo en Teherán, en Marruecos,
en Túnez, en Jordania, y por lo tanto la primera reacción
de esos Estados es de pedir préstamos extranjeros para seguir
manteniendo ese equilibrio social, y que la ciudadanía no
se desmarque radicalmente de los gobiernos.
Se empiezan a generar unas inmensas deudas
externas para seguir manteniendo ese Estado protector, que
además no logra en absoluto sobrevivir. Con lo cual, después
de intento de mantener este Estado protector, endeudándose
masivamente, que además el pago de intereses de esa deuda
se lleva lo poco productivo que generan esos Estados, va a
obligar a todos estos gobiernos finalmente, a finales de los
años setenta, a decidir acabar con el modelo de Estado protector,
y recurrir a la fórmula universal, como en otros países, que
es la de aceptar la reforma liberal económica, a través de
la ayuda económica de las grandes instituciones internacionales
económicas como son el FMI y el Banco Mundial.
Estos organismos exigen que esa transición
al modelo liberal económico se lleve a cabo a través de rigidez
y ajustes estructurales. El ajuste estructural supone enorme
costes sociales para la población. Hay que desmantelar el
sector público, con un montón de despidos; hay que privatizar,
hay que acabar con todas las subvenciones del Estado, con
todo ese proteccionismo improductivo que existe en los Estados;
hay que tener en cuenta que a veces las medidas han llegado
a ser inmensamente populistas y catastróficas económicamente.
Estados como Egipto, en la época de Nasser, como Siria, Argelia,
etc., van incluso a decidir como medida populista del modelo
protector, que todos los estudiantes universitarios que se
licenciaban cada año eran obligatoriamente absorbidos por
la administración, sin necesidad de esos puestos de trabajo,
con lo cual se generó durante esos años una bolsa de puestos
de trabajo completamente improductivos.
Era y sigue siendo habitual llegar a un
ministerio o un despacho y solamente con la función de ponerte
uno de los múltiples sellos que hay que poner, para la expedición
de un documento, por ejemplo, en ese despacho hay cinco personas
cuya única misión es poner un sello en esa cadena de papeleo
administrativo.
Esto es algo habitual, que existía en todos
estos países y que evidentemente sigue existiendo porque no
han podido de manera radical poner en la calle a toda esa
gente. Y además solía ocurrir que encima de que tenía la llave
del cajón donde estaba el sello que ponían los cinco funcionarios,
ese día se había ido a un entierro, o a una circuncisión o
a una boda. Era una verdadera catástrofe desde el punto de
vista económico.
Esos ajustes estructurales que exigen el
FMI y el Banco Mundial, va a obligar medidas draconianas que
afectan enormemente a la población. Y entonces se va a dar
el siguiente caso: en términos sociales esto coincide con
la emergencia de una nueva y gigantesca generación; la primera
generación había sido desarrollista, y había sido natalista,
y por lo tanto va a haber una tasa de crecimiento demográfico
elevadísima después de las independencias.
Eso va a poner en la calle árabe en los
años ochenta, una ingente nueva generación. El rejuvenecimiento
de las sociedades árabes es casi único en este momento en
el mundo, por lo intenso que es. El sesenta por ciento de
la población tiene menos de veinte años, y el setenta por
ciento tiene menos de 30 años, y por lo tanto va a haber una
nueva generación que primero: respeta la herencia histórica
de lo que ha sido la independencia y la lucha contra el colonialismo
y respeta a esos padres de la patria que llevaron a la liberación
de esos pueblos. Pero en absoluto acepta que ese principio
de legitimidad histórica se perpetúe, para mantenerlos a ellos
en una situación de total marginación política. Porque ese
principio de legitimidad histórica patrimonialista en la segunda
generación de gobernantes en el mundo árabe se ha convertido
en la existencia de un grupo de clanes que monopolizan y además
alimentando redes inmensas de corrupción económicas, monopolizan
la economía y la política en estos países.
Por lo tanto esa nueva generación se va
a sentir marginada y excluida, y no se va a identificar en
absoluto con esos gobernantes, con un ingrediente mucho mayor
que la generación precedente, porque esta última sí se identificaba
con estos valores que ofrecían a la ciudadanía.
Hay que decir, con relación a esta segunda
generación, que es una situación muchísimo más lamentable,
porque los primeros padres de la patria, desde luego que fracasaron;
pero tenían un proyecto movilizador para sus poblaciones,
y esa primera generación se identificó con ese proyecto. Pero
llegamos a esta segunda generación, de sociedad por un lado
y de gobernantes. Es decir, todos estos herederos de los padres
de la patria, tienen además de las diferencias mencionadas,
que no tienen ningún proyecto movilizador para sus sociedades.
No tienen ningún sistema de valores para ofrecer a esa nueva
generación, están absolutamente vacíos.
Esa es la gran diferencia entre la primera
generación de gobernantes y la segunda, que coincide con una
nueva generación en la sociedad de población extremadamente
joven, que son los más perjudicados, desde el punto de vista
socioeconómico, por el ajuste estructural. Éste ha generado
unos índices de desempleo inmensos, y los principales afectados
son los jóvenes. Y por supuesto mucho mas a las mujeres que
a los hombres.
Ese índice de paro tiene además un ingrediente
muy importante, y es que con la extensión de la escolarización
y el acceso a los estudios universitarios, esa nueva generación
tiene un porcentaje elevadísimo de jóvenes con formación,
a nivel de licenciaturas universitarias.
Evidentemente es una población mucho mas
politizada, pues la universidad ha fracasado como agente de
promoción social, porque esos índices de paro se ceban de
manera enorme en los jóvenes con licenciaturas y diplomaturas.
Los índices de desempleo dicen que el cincuenta por ciento
de la población activa en desempleada son jóvenes con estudios
universitarios o diplomaturas.
Evidentemente esos jóvenes tienen un proyecto
y unas aspiraciones, con lo cual su frustración, su desencuentro,
su descontento con respecto al sistema es mucho mayor y mucho
mas radical. Con lo cual nos coloca en una situación actual
en que existe un verdadero y profundo cisma cada vez mayor
entre las sociedades y sus gobernantes. Esta segunda generación,
que como he dicho, no es capaz de generar ningún proyecto
ilusionante y movilizador para sus sociedades, y tienen solamente
un programa que es mantenerse en el poder. Es decir, una resistencia
firme y extrema a no consentir renovación de élites, ningún
tipo de reparto del poder, y seguir beneficiándose de sus
privilegios económicos.
Por lo tanto estamos ante gobernantes que
en muchos sentidos son verdaderos depredadores de sus sociedades
actualmente. Y además sin posibilidades de evolución. En este
marco se dan dos circunstancias importantes: primero, existe
una determinante influencia en la capacidad de mantenerse
en el poder, a pesar del cisma cada vez mayor con su sociedad,
por el apoyo incondicional de sus aliados europeos y Estados
Unidos.
La reforma económica liberal es un verdadero
fracaso, pues no ha habido los cambios económicos necesarios
para generar esa nueva situación. El control de todo ámbito
social, político y económico de manera férrea por parte de
las camarillas del poder, que al ser ellas las únicas en las
cuales la Unión Europea ha depositado toda la gestión de la
reforma liberal económica, en exclusividad, son ellas las
primeras interesadas en que no se generen esos cambios sociopolíticos
de la reforma liberal económica. Por lo tanto, están gestionando
la reforma liberal económica de manera absolutamente anómala,
pues están privatizando algunas empresas, de manera que los
intermediarios de esa privatización, desvían una cantidad
de fondos económicos inmensos. Es decir, que están haciendo
una liberalización, basada en la corrupción, la misma del
sistema no liberal anterior, porque sobre ella reposa absolutamente
toda la responsabilidad de la reforma liberal, y evidentemente
no están en absoluto interesados en que se generen esos nuevos
aspectos.
El otro factor de enorme importancia que
caracteriza esta segunda generación y que nos sitúa en la
realidad actual, es el hecho de que en el momento en que esta
segunda generación de gobernantes no tiene proyecto ni sistema
de valores, va a haber una mayoría social que en esa búsqueda
del nuevo sistema, en función de lo que ha sido la experiencia
histórica de ese Estado nación independiente, va a tener una
marcada y clara tendencia a realimentar ese proyecto de futuro,
volviendo a su propio legado cultural e histórico.
Es decir, se va a llegar a la constatación
de que la experiencia histórica de ese Estado nación se ha
basado en la importación de los modelos exógenos. Primero
fue un intento de regímenes liberales; desde los años veinte
hasta los años cincuenta, se van a vivir diversas experiencias
de modelo liberal en el marco de monarquías o repúblicas,
y ese modelo liberal fue un verdadero fracaso porque en esos
países se aplicó de manera completamente antidemocrática.
Es decir, formalmente fue un modelo constitucional, pluripartidista,
que estableció una constitución y preveía la separación de
los tres poderes del Estado, etc., pero luego el mecanismo
de aplicación de esos principios liberales fueron completamente
desnaturalizados y el problema fueron regímenes liberales
completamente corruptos en que la población se sintió alejada
de esos gobiernos y abrieron paso al fin del modelo liberal
de la mano de los regímenes militares revolucionarios, los
golpes de Estado, desde el primero en Egipto, y después en
Siria, en Irak, etc., se abrirá un nuevo período presidido
mayoritariamente en el mundo árabe, con algunas excepciones,
de el modelo socialista de tipo monopartidista.
La experiencia de ese modelo socialista
fue un rotundo fracaso, y unido a esa crisis del sistema de
valores al que me he referido. Por lo tanto esta nueva generación,
en su búsqueda por un nuevo proyecto que les permita salir
de la crisis, van a llegar a la concertación en un porcentaje
social muy importante y representativo, a la conclusión de
que todas las experiencias que se han basado en el intento
de imitación de los modelos exógenos liberales, han fracasado
en el mundo árabe y musulmán. Y por lo tanto van a dirigir
su búsqueda y demanda en un nuevo proyecto que se base en
sus propias fuentes y raíces.
De ahí que desde los años ochenta se observe
una dinámica clara en estos países, de vuelta al legado tradicional
propio que evidentemente es el islámico, precolonial. Y se
observa por lo tanto una visibilización enorme en estas sociedades
de un discurso en torno a la identidad islámica, un discurso
en cuanto a la recuperación del legado musulmán, y una visibilización
clara y neta de los símbolos de esa identidad islámica.
Todo esto a través del mal interpretado
acto de las jóvenes poniéndose el pañuelo que les cubre la
cabeza. El mundo occidental ha interpretado esto de manera
absolutamente errónea, pues lo ha interpretado como una vuelta
a la Edad Media, como el símbolo del determinismo de los musulmanes
al retroceso, a la regresión, dada su incapacidad para avanzar
en el modelo social moderno, y democrático.
Y es un enorme y profundo error, primero
porque esa búsqueda del proyecto se basa por supuesto en volver
sobre sus propias fuentes, a su propia experiencia histórica,
a sus propios principios islámicos, a su propio marco jurídico,
pensamiento etc., pero con un proyecto de reinterpretación,
es decir, de buscar dentro de ese marco islámico una nueva
interpretación.
Eso es un elemento enormemente importante
que ha llevado a que no se entienda en el mundo occidental
que cuando muchas mujeres hoy día en el mundo árabe y musulmán
deciden voluntariamente colocarse el pañuelo en la cabeza,
lo deciden voluntariamente, es decir, en torno a la cuestión
del velo en el mundo musulmán, hay multitud de lecturas y
de situaciones que dependen del marco nacional en que se pone
ese velo, cómo es ese velo y además si ese velo es fruto de
una opción personal individual y voluntaria, o de un sistema
político represor que te obliga a ponerte ese velo.
De entrada hay un elemento fundamental,
y es la situación del velo que tapa completamente la cara.
Ese es un velo que la mayor parte de las situaciones en que
se utiliza está vinculado a los Estados donde se da la interpretación
del Islam mas rigorista, más obsoleta, más anacrónica, como
decía ayer, como es el caso de Arabia Saudita, de los talibanes
y de otros países del Golfo. Ese velo forma parte de la tradición
patriarcal, es el velo de la imposición a la mujer de una
situación social, y es que a la mujer no le pertenece el espacio
público, y como no le pertenece, cuando no le queda otro remedio
que acceder a él, hay que taparla y hacerla invisible.
Ahora, es algo completamente diferente la
situación que se da en multitud de mujeres, y muchas de ellas
jóvenes, urbanas y cultas, con formación universitaria, que
vuelven al velo de manera completamente voluntaria, a veces
en contra de sus madres. Segundo elemento que hay tomar en
cuenta es que este velo es nuevo, y marca el cambio sociológico
al que me refiero.
Es un velo nuevo, porque es un pañuelo en
la cabeza, y no es un velo que cubra y aniquile a la mujer
en los espacios públicos. Es un velo en la cabeza que deja
la cara completamente descubierta, y que además es fruto de
la voluntad de esas mujeres y que ellas mismas explican en
multitud de ocasiones que para ellas no tiene el significado
que desde occidente siempre queremos interpretar.
Es enormemente importante tener en cuenta
que esto se construye en función de un proyecto y una dinámica
interna de esos países árabes, en la búsqueda de acabar con
esa segunda generación depredadora de sus sociedades. No es
reactiva con respecto a occidente, en función del odio contra
occidente. Eso es falso y es otra interpretación errónea de
occidente con relación a lo que ocurre en oriente.
Entonces, el futuro se juega en que haya
un cambio en la política internacional que permita el desarrollo
de estas nuevas élites en la búsqueda de su propio destino,
de su propio proyecto y de su propio modelo, que es modernizador,
reformista, y la alternativa necesaria que tiene que desarrollarse
en el mundo árabe y musulmán, para poner fin sin embargo a
las interpretaciones del Islam que han prevalecido hasta la
actualidad amparadas por esos regímenes gobernantes, que son
verdaderamente intolerantes.
Sin la renovación del pensamiento islámico,
no creo que pueda haber proyecto de futuro democrático para
el mundo árabe y musulmán.
Muchas gracias.