DRA. GEMA MARTIN MUÑOZ

Buenas noches a todos. Desde luego quiero agradecer en primer lugar a la Fundación Global Democracia y Desarrollo, a Telesistema canal once, y a todas las personas que gratamente nos están acogiendo estos días, y de manera particular y próxima al doctor Leonel Fernández Reyna, a quien tuve ocasión de conocer en Madrid, España, hace unos meses.

Sobre esta conferencia, evidentemente el tema es muy amplio, y lo es porque el mundo musulmán es una geografía inmensa, con una variedad y diversidad enorme, con situaciones y circunstancias muy particulares y lo que es muy importante, con interpretaciones del Islam, vivencias del Islam, modos de vivir del Islam muy diferentes.

A ello se une tambien el hecho de que el acontecimiento internacional que se ha desarrollado desde el 11 de Septiembre, la guerra en Afganistán, el objetivo de esta nueva guerra contra el terrorismo, pues evidentemente implica tambien multitud de registros, multitud de analisis y multitud de comentarios y espíritu crítico.

En el debate podremos cubrir las dudas y lagunas que hayan podido quedar en la charla, pero yo he seleccionado lo que a mi me parece que puede ser mas interesante e importante con respecto a todas estas cuestiones.

Empezar por algo que creo que es extremadamente importante, y que además creo que también responde a la necesidad de conocer y de comprender mucho de lo que está ocurriendo en el mundo musulmán, y es la cuestión de eso que se denomina el Fundamentalismo Islámico, que ha alimentado nuestro imaginario desde hace mucho tiempo, pero que desde los atentados del 11 de Septiembre, evidentemente ha reavivado mucho más ese concepto de fundamentalismo islámico, incluso ya vinculado a extremismo y terrorismo.

Yo querría decir, en primer lugar, que la cuestión del fundamentalismo islámico, tal y como se ha forjado, y tal y como existe en nuestro imaginario, es un fantasma. Es una construcción ideológica, que sirve a muchos, sobre todo y sustancialmente para que casi todos no entiendan nada sobre lo que ocurre realmente en el mundo musulmán.

El fundamentalismo islámico es la cortina de humo detrás de la cual se esconden muchos intereses espúreos, estratégicos, y gracias a lo cual no conocemos verdaderamente quienes son los actores sociales, políticos, las oposiciones, y las sociedades civiles del mundo musulmán.

Cuando se dice fundamentalismo, y vamos a tratar de desmontar esto, y por el contrario, tratar de entender quienes son los principales actores de lo que podríamos llamar el ámbito islámico en los paises musulmánes, y sobre todo en los paises árabes.

Si decimos fundamentalismo islámico como versiones del islám integristas, es decir versiones que son ultratradicionalistas, ultraortodoxas, que frenan la modernización o el cambio social, en ese sentido nos tendríamos que fijar mucho más en unos actores que habitualmente no llegan a los medios de comunicación, y no llegan a identificarse con ese imaginario del fundamentalismo islámico, que existe sobre todo en el mundo occidental. Son el establecimiento religioso islámico, vinculado a los ulemas mas tradicionalistas, que representan una especie de islám oficial, estrechamente aliado a los gobiernos, y de los gobiernos en su mayoría dictatoriales en esta parte del mundo.

Es decir, existen una serie de actores, existe un establecimiento religioso que es profundamente ultraconservador, inmovilista, que no acepta la modernización social, sino que por el contrario tiene una gran influencia para frenarlo, pero que sin embargo, no son actores políticos de oposición contra los gobiernos, sino que son aliados mas explicitos o implicitos de la mayoría de los gobiernos. Esos gobiernos se han creado una especie de islám oficial, representado por consejos superiores de ulemas, que tienen la finalidad de avalar políticamente esos regímenes, y a cambio dichos regímenes les otorgan la capacidad del control de la sociedad; la capacidad de establecer un marco social en el cual se frene cualquier reforma; son los vigilantes de las costumbres, son los verdaderos bloqueadores de que por ejemplo, las leyes de familia, las de estatuto personal que establecen desigualdad entre hombres y mujeres, que tanto preocupan al mundo occidental, no se modifiquen y se sigan estableciendo esas desigualdades entre hombres y mujeres.

Ahora bien, primer elemento cínico y que nos perturba el conocimiento de esas sociedades: a estos actores que son los verdaderos integristas, en el mundo occidental se les suele llamar el “islám moderado”. ¿Y por qué se les llama así? Porque verdaderamente son los elementos que bloquean el cambio social, y que aliados a los gobiernos autocráticos y directamente despóticos, bloquean la democratización de estos países.

Se les llama el islám moderado porque son los aliados religiosos de unos gobiernos que hoy día en su inmensa mayoría son aliados estrechos del mundo occidental, es decir de los países de la Unión Europea y los Estados Unidos. Y por lo tanto los sacamos de nuestro imaginario con respecto a esos actores que bloquean y alimentan nuestra percepción sobre un mundo musulmán retrógrado, que no avanza, que tiene a la mujer marginada, etc., por lo que ese es un primer elemento.

Segundo, estos actores son enormemente importantes. Cuando se habla de fundamentalismo islámico, lo cierto es que la mayor parte de las mentalidades de las opiniones públicas de lo que podemos llamar mundo occidental, están pensando en los movimientos islamistas. Sin embargo, hay que diferenciar enormemente, y aquí hay una gran ignorancia de esa situación, hay que distinguir categóricamente entre movimientos o partidos islamistas reformistas y lo que son grupos minoritarios, enormemente minoritarios, islamistas radicales o extremistas, a partir de cuyos grupos en ocasiones y en marcos muy diversos se recurre a los atentados.

Pero la mayor parte de los movimientos islamistas son reformistas, y esto quiere decir que son movimientos sociopolíticos, sociales, educativos, etc., movimientos que proceden además de una tendencia de pensamiento islámico que tiene una enorme experiencia histórica y arraigo en el mundo musulmán, que procede del reformismo musulmán de finales del siglo 19, y que representan una manera de entender la sociedad musulmana a partir del principio de reformarla.
¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que queriendo conservar las referencias y la legitimidad de origen, proponen una reforma para llegar a alcanzar la modernización y la democratización política de los Estados musulmanes.

Es decir, que lejos de lo que se piensa, la mayor parte de los movimientos reformistas islamistas, y estoy hablando por ejemplo de el Partido por el Desarrollo y la Justicia en Marruecos, estoy hablando del partido CIS en Argelia, estoy hablando de los Hermanos Musulmanes en Egipto, del Frente de Acción Islámica en Jordania, etc.

Es decir, la mayor parte de un islamismo reformista que hace una interpretación nueva del marco islámico, que tiene un caudal de importancia porque tienen una capacidad de modernización, que hoy día es enormemente importante en el mundo musulmán. Tienen la capacidad de estar haciendo el esfuerzo de reinterpretar el marco islámico, adecuarlo a un marco mas moderno, y fundamentalmente mas democrático.

Estos partidos, evidentemente que denuncian categóricamente la violencia y jamás la han ejercido. (Es más, todos han denunciado los espantosos atentados del 11 de septiembre pasado). Tienen una relación completamente conflictiva y de oposición con los movimientos islamistas extremistas y radicales. Estos movimientos extremistas y radicales han surgido por una experiencia histórica completamente vinculada con la realidad de sus propios paises. Es decir, no han surgido en terminos politicos como un movimiento en reacción y para atacar a occidente.

Aquí tambien hay muchos elementos que se desconocen: el primer elemento a tomar en cuenta es que las primeras ramas de movimientos extremistas islamistas se forjaron intelectualmente e ideológicamente en los años sesenta, y se constituyeron en los años setenta. Y tuvieron un origen claro y específico, el de la división en el marco de los hermanos musulmanes en Egipto, es decir del islamismo reformista, surgieron una serie de sectores de ese islamismo reformista que tras la experiencia de la brutal represión que los islamistas padecieron perseguidos por los gobiernos socialistas en los años sesenta, se radicalizaron y decidieron que la opción reformista no era válida, y que había que optar por el derrocamiento del poder, y por lo tanto se manifestaron defensores del uso de la violencia.

A partir de ese momento en los años setenta, completamente en ruptura con el islamismo reformista, van a surgir los primeros grupos extremistas, y la prueba es que esos grupos, en las décadas siguientes van a poner en práctica toda una política en la que el primer objetivo claro y fundamental son los regímenes establecidos en los países donde se constituyen.

Su discurso antioccidental vendrá como consecuencia de los apoyos que el mundo occidental da a esos regímenes contra los cuales ellos luchan y se caracterizarán porque además es su propio marco nacional y los regímenes árabes en esos marcos regionales los que son su objetivo fundamental. El momento cumbre de esos atentados lo será el asesinato del presidente egipcio Anwar el Sadat, en octubre de 1981.
Es decir, serán todos acciones que se llevarán a cabo dentro del propio marco del mundo árabe musulmán y en el propio marco nacional, que es el objetivo de esos movimientos.

Sin embargo, a la vez que en esos años setenta se van formando esos movimientos extremistas, como son el Yihad, el Partido de la Liberación, etc., que van a existir en el Medio Oriente, teniendo en cuenta como primer elemento, que son muy minoritarios, pues en absoluto representan al mundo musulmán. Al ser grupos evidentemente radicales, terroristas, son grupos clandestinos.

Son grupos ocultos que tienen una enorme desconexión con la sociedad, y su base social es muy pequeña, porque son los islamistas reformistas los que tienen la principal base social en estos países árabes y musulmanes. Y van a tener un objetivo fundamental que son los regímenes contra los que actúan desde los años setenta.

A la vez que está ocurriendo esto, en 1979 va a ocurrir un acontecimiento fundamental en la región, y es el hecho de la invasión sovietica en Afganistán. Ahí hubo una experiencia que nos tiene que ayudar a conocer qué es lo que ha ocurrido en Afganistán hasta la actualidad, y como ha surgido y se ha creado ese Osama Bin Laden, y la red que ha organizado.

Es un fenómeno que no tiene que ver con la creación de estos otros movimientos islamistas y desde luego no tiene que ver con los movimientos islamistas reformistas.

En 1979 la Unión Soviética invade Afganistán, y ahí, en el marco de la Guerra Fría y de esa internacionalización es de donde va a surgir esa nueva camada de extremismo islámico, en torno a una interpretación muy particular que se gesta en aquellos años.

En ese marco de la Guerra Fría va a surgir un objetivo claro y fundamental, y es la expulsión de los soviéticos de Afganistán, teniendo en cuenta además que en 1979 tambien va a tener lugar la revolución islámica en Irán, y por lo tanto los Estados Unidos van a perder un aliado estratégico en el Medio Oriente, como era el régimen del Sha. A continuación tuvo lugar la invasión soviética en Afganistán, y por lo tanto surge en ese marco de la Guerra Fría la imperiosa necesidad de Estados Unidos de expulsar esa influencia creciente de la Unión Soviética en la región.

Para ello se va a poner en práctica la construcción, creación, organización y financiación de lo que se ha denominado los muyahidines, es decir, combatientes en defensa del islám. Esos muyahidines, que son los que se colocarán en el terreno para expulsar a los sovieticos de Afganistán, van a ser reclutados en todo el mundo árabe y musulmán, por todos los regímenes aliados del bloque occidental y básicamente Arabia Saudita y Pakistán, los dos grandes países aliados de Estados Unidos en esa región, que representan una de las interpretaciones mas retrógradas e inadmisibles del islám.

Los muyahidines van a ser adoctrinados en una filosofía de pensamiento, una interpretación del islám absolutamente fanatizada, radical, en la convicción de que su interpretación del islám es la del Islám verdadero, y deben y tienen que imponerla, con un elemento de radicalización mayor que es además luchar contra el ocupante extranjero, que además tienen un pensamiento ideológico ateo.

Se les va por lo tanto a adoctrinar en una visión del islám completamente radical, y completamente fanática, y además los servicios de inteligencia paquistaníes y la CIA van a formar y entrenar a esta nueva interpretación del islám.

Teniendo en cuenta que mientras en ese mismo tiempo se satanizaba la experiencia en Irán, es decir la revolución islámica se va a convertir en el gran mostruo internacional que va a representar esa imagen y ese imaginario completamente negativo que se va a bautizar fundamentalismo islámico. Y se van a convertir en los grandes representantes del fundamentalismo islámico, contra los que hay que luchar porque se convierten en el enemigo común de todos.

En tanto en Afganistán, esos muyahidines, que representaban una interpretación del islám muchísimo más peligrosa, radical y fanática, entonces a los muyahidines el mundo occidental los definió como los defensores de la libertad. Y no hay mejor ejemplo que la película Rambo III, que es la mayor constatación de la glorificación de esos muyahidines, entre ellos el destacado líder de ellos Osama Bin Laden, que hoy día todo el mundo conoce y que entonces no conocía nadie.

Por lo tanto hay que tener muy en cuenta lo que ha sido, o mejor dicho, todos los elementos que existen, a la hora de saber cuáles son los actores que representan las interpretaciones mas retrógadas del islám, y cuales son los que tienen un enorme potencial de modernización y democratización, que es a los que hay que apoyar y es a los que hay que permitir que desarrollen esa situación.

Cuando acabó la guerra de Afganistán en 1989, con la expulsión de los soviéticos, el mundo occidental y Estados Unidos se desentendieron de Afganistán, y se inició una terrorifica guerra civil entre las distintas facciones de esos muyahidines. Y entre ellos, Pakistán alimentó particularmente una, que fue la de los talibanes, que como todos sabemos entre 1994 y 1996 se impuso en la mayor parte del gobierno de Afganistán.
Y hay que decir que los talibanes fueron durante mucho tiempo los aliados de Pakistán y de Arabia Saudita, dos actores estratégicos para el mundo occidental en esa parte del mundo musulmán.

Por lo cual, creo que es enormemente importante que se tenga en cuenta esta enorme diversidad de actores, y que además se tenga en cuenta lo siguiente: que se empiece a apoyar a los actores dentro del campo islámico que verdaderamente representen un nuevo libre pensamiento, que pueda liberar y contribuir a democratizar esas sociedades, y no las versiones mas integristas y fanáticas, que sin embargo son las que habitualmente e históricamente ha apoyado el mundo occidental.

Es el caso de Arabia Saudí, en donde la interpretación islámica es enormemente rigorista, es una interpretación absolutamente incapaz de generar un cambio positivo en su sociedad, ni para las mujeres, ni para los hombres ni para los jovenes.

Es el caso de las interpretaciones islámicas en Pakistán; es el caso de muchos países del Golfo, y es el caso también de la estrecha alianza que existe entre regímenes dictatoriales, y esos ulemas ortodoxos que están bloqueando el desarrollo de las sociedades civiles en esos países. Estoy hablando de Argelia, de Túnez, de Egipto, es decir, no se trata solamente de los países del Golfo, sino que hay otros países enormemente autocráticos, que están depredando sus sociedades y que sobreviven entre otras razones, por un determinante apoyo económico, estratégico y político del mundo occidental.

En este marco llegamos a los atentados del 11 de septiembre, y al marco político que se abre desde entonces. Hay que decir que hay un uso completamente abusivo con respecto a decir que se abre una nueva era, que el siglo 21 ha comenzado verdaderamente ahora. Yo creo que esto no resiste la realidad, pues evidentemente que ha habido un acontecimiento de un enorme impacto internacional, que está modificando cosas, pero no es una nueva era, no hay tantas cosas nuevas, e incluso algunas son demasiado viejas.

No hay nada nuevo con respecto a cual ha sido la decisión política tomada para responder al terrorismo. La lucha contra el terrorismo a mi manera de ver, no tiene mas que una vía posible y eficaz de avanzar, y es desde la democracia y el estado de derecho.

Y eso es un elemento absolutamente fundamental. Es en el marco de dar la responsabilidad al marco jurídico internacional, y creo que es un elemento absolutamente fundamental. Reforzar el marco de la ley internacional y el marco de la jurisprudencia internacional, para verdaderamente luchar de forma eficaz contra el terrorismo.

Exáctamente igual que incentivando la lucha policial y los intercambios y la cooperación entre los servicios de información. Esa es la verdadera clave para luchar eficazmente contra cualquier terrorismo. Sin embargo no se está avanzando debidamente o con suficiente ahínco en este marco, y si se está poniendo en práctica otras estrategias que me preocupan profundamente. Y me preocupa profundamente que se piense que luchar contra el terrorismo se hace bombardeando países.

Evidentemente no he tenido ninguna simpatía nunca, por el régimen de los talibanes, jamás!, me ha parecido un régimen repugnante, y siempre ha sido así, no como los que tienen el poder de la decisión política, que los han tolerado y apoyado y luego los bombardean. Pero no creo que se pueda luchar contra ningún terrorismo bombardeando un país, no teniendo en cuenta el sufrimiento humano.

Generando un sufrimiento a una población civil afgana que lleva padeciendo una situación de guerra desde finales de los años setenta. Existe un problema humanitario gravísimo, de que los bombardeos están impidiendo la buena distribución de ayuda alimentaria, están haciendo que la población huya y se meta en unos campos de minas, pues Afganistán está absolutamente plagado de minas, y está habiendo multitud de victimas de población civil que huye de los bombardeos y se mete en los campos de minas.

Es decir, está habiendo un sufrimiento humano inmenso, una verdadera tragedia humana, que sin embargo, no estamos viendo a través de los televisores. Y no los estamos viendo porque los medios de comunicación en el mundo occidental no son independientes, y además dependen de toda una producción de imágenes de origen.

Pero hay un elemento que es muy importante, y es que la televisión que vemos nosotros en occidente, no es la televisión que ven muchos en el mundo árabe y musulmán. Y muchos que están viendo la televisión en ese mundo árabe están viendo ese sufrimiento civil, humano, y a esos les ha repugnado siempre el régimen de los talibanes. Pero está generando una percepción terrorifica el ver como se quieren resolver los problemas bombardeando a las poblaciones civiles.

Y existe el sentimiento de que no se valora de la misma manera las victimas de unos y las victimas de otros. No se valoran igualmente las victimas cuando vienen del mundo occidental, como cuando las victimas son muertos, miles y miles de muertos de esa parte del mundo musulmán. Y eso si que está generando un sentimiento de frustración y desamparo, y sentimiento que se puede traducir en eso que se llama antioccidentalismo.

Tiene su origen (ese sentimiento popular) en causas políticas, en las responsabilidades de una política internacional acumulada desde todo el siglo veinte hasta la actualidad en la potenciación, en la ingerencia y en la perpetuación de conflictos. Porque la participación de ese mundo occidental en ese mundo musulmán no resuelve conflictos sino que sistemáticamente los crea; no resuelve el conflicto palestino-israelí, pero no solamente no lo ha resuelto, sino que tiene una enorme responsabilidad en su creación, en su prolongación y tiene ahora mismo una enorme responsabilidad en la situación absolutamente trágica e insoportable que está viviendo la población civil palestina cada vez mas acosada por la operación militar israelí.

Está tambien el conflicto de Irak, que quiso venir a resolver un problema en el Medio Oriente, y la Guerra del Golfo lo que finalmente planteó fue un control militar y una implicación cada vez mayor de los Estados Unidos en la región, que ha generado a su vez, una reacción por parte de algunos de esos muyahidines en Afganistán, pues ellos no han cambiado en absoluto. Su mismo pensamiento fanatico de islám verdadero, al que hay que imponer cueste lo que cueste, y que hay que echar al ocupante militar extranjero, no lo han modificado en absoluto. Sin embargo lo que han hecho es desviarlo, antes era la Unión Soviética y en la actualidad es Estados Unidos.

La Guerra del Golfo lo que ha generado ha sido una tragedia inmensa en Irak, pues despues de la guerra tenemos un país, de una importancia geopolítica en el Medio Oriente enorme, completamente neutralizado y paralizado. Se hace una guerra para en teoría derrocar al tirano, pues no hay duda de que Sadam Husein lo es, pero hay otros déspotas en los países vecinos, que sin embargo, no solamente siguen en el gobierno y en el poder, sino que cuentan con un apoyo decisivo del mundo occidental para seguir manteniendose en el poder.

Pero no solamente no se expulsa al déspota de Husein, sino que acaba la Guerra del Golfo de manera inesperada, para en el fondo salvar a Husein, y que éste siguiese en el gobierno. Se suspendió de manera radical la Guerra del Golfo, porque explotó una revuelta interna iraquí que era el momento en que verdaderamente se hubiese podido derrocar al tirano. Lo que ocurre es que no era la oposición política que deseaba Estados Unidos como alternativa a Husein, porque venía sobre todo de la comunidad Shií iraquí, que contaba con la representatividad suficiente, y la legitimidad suficiente entre la población iraquí. Pero es que lo de la representatividad y la legitimidad, para las poblaciones árabes, no se tiene en cuenta en la real política internacional. Y por lo tanto como no interesó que fuera el liderazgo político Shií, quien gobernase en Irak, para que no reforzase a Irán, por ejemplo, que tambien son Shiíes, y porque Arabia Saudí no puede soportar al Islám Shií por razones históricas y de intransigencia, intolerancia y geopolítica, etc., se interrumpió la guerra para salvar a Husein. Y Husein no solamente se salvó, sino que se recuperó y generó una masacre entre la población iraquí Shií de mas de 30,000 muertos, con limpieza etnica y deportaciones sobre el terreno.

Y eso fue lo que consiguió la Guerra del Golfo. Y la guerra impone un embargo a Irak, a la población iraquí, que sufre la dictadura brutal y diaria de Sadam Husein, y a la vez el castigo letal de un embargo, porque Husein está gobernando.

Hoy día son mas de 600,000 niños iraquíes los que han muerto, a consecuencia del embargo internacional. Y claro muchos árabes y muchos occidentales deberíamos plantearnos, si no tienen valor esas victimas, sino tienen valor esos niños iraquíes, sino tienen valor esos niños palestinos que están muriendo diariamente, y que ocupan, cuando ocupan, varios renglones nada mas que en la prensa, porque esos muertos son del mundo árabe y musulmán. A veces se piensa que hemos acabado deshumanizando ese mundo musulmán, convirtiéndolo en una especie de amenaza, de miedo de fantasma, y el fundamentalismo islámico ha sido perfecto para ello.

Por lo tanto las miles de victimas que vienen de esa parte del mundo, no nos conmueven, como lo hacen otras victimas en el mundo occidental, como lo hacen las victimas israelies, por ejemplo, y no nos conmueven las victimas palestinas.

Por lo tanto todos estos elementos son enormemente preocupantes, porque todo esto está forjando una memoria colectiva, una memoria histórica del mundo árabe y musulmán, de las poblaciones, y no de los regímenes, cuando lo que tiene que cambiar son los regímenes, lo que tiene que haber es un proceso de democratización en esa parte del mundo, y no lo hay porque evidentemente existen unas élites tradicionales gobernando, que tienen por objetivo permanecer en el poder como sea, y ejercen la represión como sistema de control social.
Pero que para poder llevar a cabo ese tétrico programa cuentan con un apoyo incondicional, definitivo y determinante del mundo occidental.

Pero las poblaciones tienen una memoria histórica, que es la de verse oprimidos desde dentro, y completamente desamparados con respecto al mundo occidental. El mundo occidental no hace mas que pensar en el fundamentalismo islámico, pensar en el miedo al Islám, y ahora al terrorismo, como si representase a todo el mundo musulmán.

Y esto trae consigo dos sentimientos enormemente perversos: el sentimiento de estar abandonados, el sentimiento de estar completamente desesperados porque están abandonados, y no tienen actores externos que les apoyen, y el segundo sentimiento es el de sentirse despreciados, como población, como cultura, como historia, que sus victimas parece que no cuentan. Y esto es un elemento que me parece fundamental.

No quisiera dejar de decir algo antes de terminar, que me preocupa mucho, y es el hecho de que la guerra contra el terrorismo, tal y como hasta ahora se ha planteado, me provoca dos dudas mezcladas evidentemente de críticas: una, es que hay una completa indefinición sobre lo que es terrorismo, y quienes son los terroristas.

Es una enorme indefinición, que por ahora, francamente casi solamente se ha dicho “o están con nosotros o están con los terroristas”. Entonces esto nos puede invitar a pensar ¿quienes van a ser los terroristas? Los que no son aliados de Estados Unidos. Pero entonces me plantea una duda y una preocupación enorme: ¿entonces los aliados de Estados Unidos no van a ser terroristas cuando existen muchísimos gobiernos aliados de Estados Unidos, que practican el terrorismo de Estado contra sus sociedades civiles? Esto me preocupa enormemente.

En el mundo árabe y musulmán tenemos la mayor parte de los regímenes en ese caso. Por otro lado, ¿vamos a colaborar con esos regímenes que día a día erosionan mas el Estado de Derecho?
¿Cómo vamos a colaborar con regímenes en los que no existe Estado de derecho, para verificar que quienes ellos dicen que son terroristas, son verdaderamente terroristas, y no sus opositores políticos que quieren aniquilarlos?

Esto es muy preocupante, porque hay muchos regímenes en el mundo que no son democráticos, que no tienen un Estado de derecho, que no tienen un sistema judicial independiente del Ejecutivo, que cada uno de ellos tienen sus terroristas, y en buena parte de los casos, sus terroristas lo que son es opositores políticos, demonizan diciendo que son fundamentalistas islámicos, y luego terroristas, encarcelándolos, torturándolos o desapareciéndolos.

Es una experiencia muy similar a la que conoció durante mucho tiempo America Latina. Entonces ¿cómo vamos a cooperar contra el terrorismo, con los Pinochet y los Videla del mundo árabe y musulmán?

Esto plantea un grave problema, y va a plantear una mayor presión sobre esas sociedades. Nada mas tener lugar los atentados del 11 de septiembre, inmediatamente solo hay que ver las declaraciones de algunos de estos representantes políticos, para ver que cada cual está pensando en lo bien que le viene esta lucha contra el terrorismo, para sus intereses políticos internos.

No hay mas que ver las declaraciones del presidente de Argelia, o del presidente de Egipto MubaraK, diciendo “ahora entendeis lo que es luchar contra el fundamentalismo islámico”, cuando para esos regímenes, luchar contra ese fundamentalismo, como lo han denunciado sistemáticamente todos los organismos internacionales de derechos humanos, la lucha contra el fundamentalismo islámico se ha convertido en el ejercicio de una brutal represión contra la oposición política en esos países.

Y Human Rights Watch, dos semanas después de los atentados del 11 de septiembre alertó y dijo: “como se va a colaborar con un regímen como el egipcio, en la lucha contra el terrorismo, cuando desconoce lo que es un Estado de derecho, y ejerce una gestión completamente arbitraria y represiva del ejercicio político en estos países”.

Esto es enormemente preocupante, porque va además a hacer sufrir a mucha gente, y a meter mucho mas presión a una sociedad que ya casi no puede soportar mas presión interna en los marcos políticos, sociales y económicos en que viven, porque esto siempre va unido a una crisis socioeconómica inmensa, y a un desarrollo de la pauperización enorme.

De la Guerra del Golfo a hoy día, en los países del Mediterráneo Sur, en todos los países árabes, se ha doblado el numero de personas que viven con uno y dos dólares diarios solamente, con lo cual es una presión cada vez mayor.

Y además tienen una enorme incapacidad para reaccionar subversivamente, de manera eficáz contra esos regímenes. Primero porque los ejércitos están con esos regímenes, y en casi todos los casos es el propio ejército el que directamente gobierna.

Segundo, porque todo ese ejercicio de represión sistemática durante mas de una década que se ha llevado a cabo en estos regímenes, ha dejado a esta sociedades sin partidos políticos fuertes capaces de canalizar ese malestar, capaces de organizar una resistencia civil, de canalizar un movimiento social permanente contra esos regímenes, capaces de explicar al mundo occidental la situación interna real de esos regímenes que no se conocen. Y entre otras cosas también porque una parte importante de esas oposiciones políticas, con la que se identifica una parte importante de la sociedad, son islamistas reformistas, y cuando viene ya el representante político con la denominación islámico o islamista, aunque sea reformista y modernizador, no los aceptamos como interlocutores, y por lo tanto es una situación de desamparo total.

Finalmente, decir que otra de las vías a través de la cual se está marcando la lucha contra el terrorismo, tiene un aspecto preocupante, y es el hecho de que se está cayendo en los estereotipos raciales.
Es muy preocupante que la legislación antiterrorista draconiana, que pone en peligro importantisimas libertades individuales, que creo yo, el mundo occidental si representa la civilización, no puede ni debe consentir.

Hoy por hoy, es sobre todo la legislación norteamericana la que ha dado avances en este sentido, pues Europa ha intentado, pero los parlamentos y las sociedades los han frenado, pero esa legislación antiterrorista, que como digo amenaza libertados sustantivas y fundamentales tiene tambien un elemento enormemente preocupante: y es que es una legislación hecha toda para extranjeros. Es decir, para sospechosos de terrorismo que sean extrajeros. Es volver a los estereotipos raciales, y de hecho, los cinco mil detenidos, en condiciones en que no se sabe donde están, ni que procesos judiciales van a seguirse en Estados Unidos, son todos árabes y musulmanes.

De hecho, este supertalibán encontrado en Afganistán, de origen norteamericano, hay una cuestión, y es que como es norteamericano, a él no se le puede aplicar esa legislación antiterrorista porque es para extranjeros, estando él en un contenedor en Kabul, a la espera de ver que ocurre con eso.

Esa legislación para extranjeros lleva el riesgo de alimentar la xenofobia y el racismo, enormemente preocupante, y además injusta y el mejor ejemplo es el antrax. Se sabe, (porque la propia administración americana así lo ha dicho) que el antrax no tiene nada que ver con ninguna red terrorista extranjera, islámica o no islámica, sino que es un puro producto de movimientos de extrema derecha norteamericanos. Y sin embargo esa legislación antiterrorista no les afectaría.

Y esto además vuelve hacia los estereotipos raciales, por lo que existe un enorme riesgo, y todos los sabemos, es decir, empieza un prejucio y un miedo instintivo popular hacia los árabes y musulmanes que viven con nosotros. Y hay que tener en cuenta que en los países de la Unión Europea, viven catorce millones de musulmanes, que no solamente viven, sino que en un porcentaje importante son musulmanes europeos, igual que ocurre en los Estados Unidos que hay entre cuatro o cinco millones de musulmanes americanos.

Es absolutamente inadmisible todo esto, y tiene unos riesgos para el racismo y la xenofobia, y tenemos que ser enormemente cautos con esto, porque tengo el temor de que la guerra contra el terrorismo se convierta en un caldo de cultivo para el racismo.

Muchas gracias

 

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