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LF diserta en Harvard
Afirma que AL es el continente con más desigualdad social
del mundo
El ex Presidente de la República, doctor Leonel Fernández,
dijo que los gobiernos de América Latina no han podido resolver
el problema de la desigualdad social, pese a los logros obtenidos
en los últimos años.
Al hablar ante profesores de economía, ciencias políticas,
historia, estudiantes y público interesado de la Universidad
de Harvard, el ex mandatario recalcó que América Latina “...es
el continente más desigual del mundo”.
Teme el doctor Fernández que si la democracia latinoamericana
“no logra definitivamente crear las bases materiales de una
economía sustentable en el tiempo, que dé una respuesta a
la problemática social, es obvio que hay un peligro y una
acechanza para la democracia en América Latina”.
Entiende el político y ex catedrático universitario, que
en el continente “hay grupos que controlan y concentran
la riqueza. El 20 por ciento de la población latinoamericana
controla el 80 por ciento de la generación de riquezas, lo
que convierte al continente en características de inequidad
social”.
El doctor Fernández hizo estas apreciaciones al dictar
una conferencia magistral en la John F. Kennedy School of
Government de Harvard University.
El famoso economista Jeffrey Sachs, director del Centro para
el Desarrollo Internacional (CID), de la Universidad de Harvard,
hizo la presentación del conferenciante.
Entre los asistentes se destacan el ex Gobernador de Puerto
Rico Pedro Roselló y el ex Presidente de Ecuador, Jamil Mahuad,
y todos los directivos del CID.
Aproximadamente asistieron unas 300 personas entre alumnos,
profesores y profesionales de la comunidad de Cambridge, de
distintas nacionalidades, entre ellos venezolanos, haitianos
y norteamericanos.
A continuación se publica un fragmento de la disertación
del ex Presidente Leonel Fernández:
“Partimos de la idea de que a finales de los años ´70 y principios
de los ´80 se produjo en América Latina un proceso de transición
de regímenes autoritarios o dictatoriales hacia gobiernos
civiles electos. Es decir, un proceso de transición hacia
la democracia.
“Ahora bien, la interrogante que se planteaba entonces es
que si este proceso de democratización en América Latina el
que se iniciaba a finales de los años ´70 y a principio de
los ´80, iba a ser un proceso definitivo, íbamos a pasar luego
a una consolidación de esa democracia o si se iba a repetir
lo mismo que ha ocurrido en otras ocasiones en la historia
latinoamericana, que se cae en procesos democráticos y se
retrocede otra vez hacia dictaduras y vuelve otra vez con
el tiempo la democracia, pero nunca ha sido estable.
“ Entonces la pregunta era si esta vez la democracia iba
a ser definitiva en América Latina. Para responder eso
hay que tomar en cuenta el contexto o las condiciones en que
esa transición democrática se produjo. Primero, la democracia
históricamente se ha entendido como la expresión del sistema
capitalista. Estamos hablando de la democracia moderna. Democracia
moderna es la forma de organización política de un sistema
capitalista.
“Entonces se ha entendido que la base económica del capitalismo
debe funcionar para que las instituciones del Estado democrático,
también puedan operar correctamente. El modelo más comprensible,
el caso que sirve de ejemplo mundial es el de los Estados
Unidos. Estados Unidos desde que emergió como República al
independizarse de Gran Bretaña nace como un país capitalista
y es ese desarrollo material económico de su sociedad el que
permite el que funcione las instituciones democráticas. Y
si funciona la economía capitalista, pues debe funcionar la
democracia como institución.
“Bueno, pero en América Latina en los años ´70 y los ´80
la transición hacia la democracia no se produjo, porque la
economía capitalista estaba funcionando bien, más bien se
produjo porque estaba funcionando mal y los militares que
estaban al frente de los gobiernos se sintieron ya incompetentes
para continuar gobernando esos países.
“A eso se añadió la presión internacional por preservar los
derechos humanos. Estos regímenes estaban totalmente desacreditados
por el abuso que cometían en contra de los derechos humanos
y, en tercer lugar, por el cambio de mentalidad que hubo en
la intelectualidad y en los partidos políticos que, en lugar
de plantearse una lucha de estrategia socialista contra el
capitalismo, se plantearon dictaduras versus democracia.
“Entonces, el movimiento intelectual y el movimiento político
dejó de hablar de socialismo y empezó hablar de democracia
y eso creó un consenso político. Entonces son esos tres factores:
la presión internacional por los derechos humanos, la incompetencia
de los militares en el manejo de la economía, una economía
que cayó en hiperinflación, estancamiento, desempleo, crisis
fiscal, déficit de toda suerte. Esos tres factores permiten,
entonces, el tránsito hacia la democracia.
“En un primer momento en América Latina la gente está muy
contenta conque esto se haya producido. Hay una gran satisfacción
popular en todas partes, cuando llegan los gobiernos civiles
electos y sustituyen las dictaduras. Pero como he dicho, llegan
en circunstancias económicas difíciles y, por tanto, tienen
primero que aplicar programas de ajuste estructural y después
de éstos, las medidas del consenso de Washington, donde se
aplican políticas neoliberales. O sea, una serie de medidas
de carácter económico orientadas fundamentalmente a equilibrar
el presupuesto, a sanear el manejo de las finanzas públicas,
todo eso está muy bien, pero tienen consecuencias sociales.
Restringen la demanda, de alguna manera deteriora la calidad
de vida de los grupos sociales más vulnerables, porque hay
que hacer recortes en los programas del gobierno y esos recortes
afectan a los grupos más vulnerables.
“De manera que ciertamente se elimina la hiperinflación,
ciertamente la macroeconomía se maneja con mejor criterio,
tiene un costo social que ha sido la eliminación de programas
que favorecen a los grupos más vulnerables.
“Al cabo, pues, de cerca de 20 años de haberse iniciado ese
proceso de transición, América Latina ha obtenido algunos
logros, ha hecho algunos avances, algunos progresos no cabe
dudas, pero no ha resuelto un problema que hoy día se convierte
en fundamental: el problema de la desigualdad social.
“América Latina es hoy el continente más desigual del mundo.
Hay grupos que controlan, concentran la riqueza. El 20 por
ciento de la población latinoamericana controla el 80 por
ciento de la generación de riquezas, lo que convierte al continente,
un continente, digamos, con características de inequidad social.
“Entonces, los grupos marginados, los grupos excluidos del
proceso de transformación hoy día están cuestionando esa democracia.
Hay un cuestionamiento de la legitimidad social de la democracia
latinoamericana. Y obviamente este es el gran peligro. Si
la democracia latinoamericana no logra definitivamente crear
las bases materiales de una economía sustentable en el tiempo,
que de una respuesta a la problemática social es obvio que
hay un peligro y una acechanza para la democracia en América
Latina.
“Debemos, sin embargo, mirar hacia el futuro con optimismo.
Pensamos que lo que procede es digamos, el que los gobiernos
establezcan una relación más estrecha con los partidos políticos,
con las instituciones de la sociedad civil, con el movimiento
popular, con todas las organizaciones cívicas con la finalidad
de elaborar planes nacionales de desarrollo que les de participación
a todos esos grupos y juntos, por vía de consecuencia, trabajar
en el proyecto de sociedad que se requiere para que nadie
quede excluido del proceso de transformación económico y social
que viven nuestras naciones.
“El dilema, entonces, es el siguiente: gobiernos que no sean
capaces de garantizar un crecimiento, un desarrollo sustentable
de sus economías y que no den respuesta al problema social
por haber excluido a los diferentes sectores, están condenados
al fracaso. Gobiernos, sin embargo, que se preocupen por diseñar
estrategias de desarrollo económico y social que garanticen
el crecimiento y el desarrollo, y que sea una democracia participativa,
que incluya a todos los sectores sociales en un proceso de
modernización, van a consolidarse democráticamente y serán
las naciones prósperas del futuro.
Boston, Estados Unidos, abril 7, 2001.
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