| El
impacto de las tecnologías modernas de la información
y la comunicación (TIC’S), particularmente, las digitales,
junto a la aparición y masificación del uso de la Internet,
constituyen sin duda alguna, el aspecto medular de las mutaciones
drásticas que se suceden hoy en todos los ámbitos ligados
a la esfera del conocimiento.
Nunca antes en la historia de la humanidad,
en tan corto tiempo, el proceso evolutivo del saber en un campo
determinado, ha repercutido con tanto alcance y en tal magnitud,
como lo ha hecho, en todos los estamentos, la revolución
o salto de la tecnología digital. El efecto inmediato derivado
de las nuevas facultades, que de manera inédita, genera la
disponibilidad de estas nuevas tecnologías, respecto a la
forma de crear, manipular, intercambiar, transportar y almacenar
la información, nos pone de frente a una nueva era del conocimiento
y por tanto ante un nuevo modelo del concepto de desarrollo humano.
Este nuevo modelo de desarrollo frente al que
nos encontramos, tiene como escenario principal El CIBERESPACIO
(William GIBSON) , un vasto y desconocido territorio virtual cuyo
uso y explotación ha traído como resultado, no solo
una reinterpretación del mundo social, sino también
de desconocidas formas de actuar e interactuar(de relacionarse)
en sociedad, es decir de nuevos comportamientos de orden social.
Estas modificaciones en las pautas de socialización
de los individuos que apreciamos hoy, y que fueron advertidas ya
hace mas de 30 años, cuando Edward Cornish, observaba que
era previsible una mutación en la conducta social, producto
de la disponibilidad de elección ofertadas (sin precedentes)
que se tendría (en la red) por las nuevas tecnologías,
han sobrepasado por mucho las expectativas y previsiones creadas
en torno a los efectos asociados al uso de las tecnologías
digitales. En esta perspectiva se ha puesto en el centro de debate,
cuestiones tales como: la naturaleza de esas mutaciones sociales,
el marco conceptual para interpretarlas, la evolución de
los instrumentos jurídicos y normativos para reglamentar
la vida social y todo lo relativo a las implicaciones éticas
de esas mutaciones en cadena.
En tal sentido vale la pena destacar que, el
crecimiento exponencial de la base usuarios (ínter nautas)
de la tecnología de las redes publicas (Internet) es simplemente
avasallador. Para el año 1995, las estadísticas indicaban
unos 8.5 millones de personas conectadas (menos del 3% de la población
mundial), hoy se estima sobrepasan ya, mas del 11% de la población
total, es decir, debemos pensar en mas de 600 millones de usuarios.
En términos de corto, mediano y largo plazo, la convergencia
de los dominios de la informática, las tecnologías
cibernéticas y las telecomunicaciones sugieren cifras simplemente
sobrecogedoras.
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