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Seguridad pública y defensa nacional
Propuestas para un debate nacional
POR JOSE E. NOBLE ESPEJO
El autor plantea la necesidad de abrir un nuevo paradigma de seguridad nacional que se ajuste a los cambios experimentados en nuestra sociedad y en el ámbito internacional para enterrar los mitos que se han mantenido en el país históricamente y que respaldan el empleo de armas para la solución de todos los conflictos y el uso del poder para reprimir. “Es necesario traer este tema al debate nacional para romper con ciertos esquemas que se han convertido en un tabú en la sociedad”, asegura Noble Espejo, quien propone un nuevo sistema de defensa nacional vinculado a un proceso educativo que tanto en lo militar como lo civil establezca una conducta apropiada dentro de los parámetros de una sistema político democrático .
Cuando nos dedicamos a exponer sobre los conceptos de seguridad pública y defensa nacional nos encontramos con el grave problema de la tergiversación y desconocimiento que existe, lo que lleva a que este tema no sea un elemento prioritario de la sociedad. La seguridad y defensa Nacional se ha visto tradicionalmente como un tema privativo, exclusivo y de naturaleza secreta de las Fuerzas Armadas. Por esa razón es necesario traer este tema al debate nacional para romper con ciertos esquemas que se han convertido en un tabú en la sociedad.
Para facilitar el entendimiento de todos estos conceptos es conveniente iniciar con una de las definiciones mas generalizadas. El Estado es una " agrupación humana, fijada en un territorio determinado y en la que existe un orden social, político y jurídico orientado hacia el bien común, establecido y mantenido por una autoridad dotada de poderes de coerción. " (Derecho Constitucional e Instituciones Políticas, Andre Hauriou, Editorial Ariel, 2ª Edición, 1980, Pág. 118).
Al no comprenderse con claridad el Estado, nos encontramos todos los días con exposiciones en la prensa, opiniones sobre las problemática de los distintos sectores en los cuales se tratan los problemas individuales como si fueran problemas del estado, sembrando cotidianamente una confusión cada día mayor. Se confunde el Estado con los problemas de cada uno de los sectores que lo componen, poniendo en vigencia la famosa frase del Rey Luis XIV “El Estado soy yo”.
El Estado-Nación surge con la Paz de Westfalia en 1648. Cuando se produce el descubrimiento de América y una vez sometidos los aborígenes, se impuso el régimen de la esclavitud como primera forma de sociedad. Cuando los territorios empezaron a independizarse de Naciones Europeas proliferó la formación de los Estado Nación.
En la Isla Hispaniola las circunstancias se sucedieron en forma distinta y con una particularidad muy singular, puesto que con el matrimonio de Diego Colon y María de Toledo se crea aquí una corte virreinal que se podía considerar también como la extensión de la monarquía. Cuando don Juan Sánchez Ramírez logra desalojar las fuerzas napoleónicas al mando del general Jean Louis Ferrand, proclama la reincorporación a España, designándose a sí mismo Capitán General.
En los momentos en que todo esto sucedía, del otro lado del océano Fernando VII estaba siendo prisionero por las fuerzas de Napoleón Bonaparte, las mismas fuerzas de las que el se había librado. En ese momento, el rey era la autoridad: el latifundio era su base económica, la esclavitud su fuerza laboral, la voluntad del poderoso eran sus leyes, las reglas no escritas su constitución, el incumplimiento sus normas de vida.
Más tarde, en diciembre de 1821, José Núñez de Cáceres constituye un nuevo estado con el nombre de Haití Español y al mismo tiempo solicita a Simón Bolívar el protectorado de la Gran Colombia. Al enterarse el General Jean Pierre Boyer de la actitud asumida decide marchar sobre la parte este de la isla. El 9 de febrero de 1822, las tropas haitianas llegaron a la ciudad. La dominación haitiana duró 22 años.
En el año 1838 nace la voluntad de un grupo de jóvenes de educar a los demás para modelar sentimientos homogéneos, definir conceptos y unificar acciones con un fin común. En el momento en que nace el Estado dominicano no hubo una diferenciación entre el concepto y las instituciones que sustentan este modo de organización, no se distinguió las funciones que cumple el Estado de las personas que ejercen el poder. Con la modificación por parte del presidente Pedro Santana de la constitución como condicionante de su promulgación, se da inicio a la República presidencialista en la que el poder y las decisiones son tomadas por el presidente.
El estado como garante de la seguridad y defensa nacional
Hay dos conceptos que deben definirse a fin de que sirvan de orientación normativa; el primero es el concepto de seguridad, que puede aplicarse a todos, desde el individuo hasta la familia, el grupo, la sociedad y, por último, el Estado. Todo concepto de seguridad va asociado, en contraposición, al concepto de riesgo, tensiones, conflictos, etc. y, al mismo tiempo, a los conceptos de tranquilidad, armonía, estabilidad, etc. y, en términos generales, garantías, libertades y derechos. La búsqueda de la seguridad es una aspiración de todos, pero fundamentalmente es la búsqueda razonable de un punto de equilibrio dentro de la escala de prioridades entre la seguridad del Estado, la de la sociedad, la de la familia y la del individuo. Esta búsqueda no debe romper el punto de equilibrio, a fin de evitar que, por buscar la seguridad del Estado, se sacrifique la sociedad, el individuo o viceversa.
El segundo es el concepto de la defensa, que va íntimamente vinculada a la seguridad, pero abarca más la concepción del apoyo mutuo entre los elementos que la configuran. Este concepto está más orientado a la consecución de acciones para mantener la seguridad y, por ellos, se ve más asociado al elemento territorial como espacio físico, a la población como elemento social y a las instituciones como elemento estructural. Dentro del marco de un sistema democrático, la seguridad y defensa significan el logro de las libertades plenas y la paz como contribución al desarrollo de un país.
Dentro de un Estado, la defensa nacional es un esfuerzo integral de todos los componentes encaminado a lograr los objetivos permanentes. Es un concepto dinámico en todo momento, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra, porque el ciudadano civil no puede abstraerse en tiempo de guerra y debe coordinar con el militar para el logro de la victoria, y el militar no puede aislarse en tiempo de paz, sino que debe coordinar con el ciudadano civil para la consecución del desarrollo general de la nación.
La organización de la defensa es un problema permanente y básico de toda organización política y su factor determinante está dado por la posibilidad de un riesgo que afecte la seguridad del cuerpo social y, por consiguiente, comprometa negativamente su estabilidad.
Proteger es esencialmente prevenir y disuadir, en función de asegurar las condiciones de estabilidad que todo cuerpo social requiere, para alcanzar las metas de su desarrollo.
La defensa, en la perspectiva dinámica del poder político, comienza mucho antes que la agresión, y en ella concurren todos los ámbitos de competencia y roles de acción en el plano de la vigilancia, control, prevención, disuasión y reacción, por lo que su dimensión excede los límites de lo estrictamente militar. Lo anterior pone a la defensa como componente armado del poder político, sólo cuando son amenazados los objetivos e intereses nacionales dentro de una situación de conflicto con otros estados.
Cuando analizamos la necesidad de seguridad nos encontramos con que las condiciones del mundo actual por los cambios que se experimentan requieren de ciertos esfuerzos por redefinir la seguridad, y para ello tendríamos que proporcionarle respuestas a múltiples preguntas tales como ¿qué seguridad es la que interesa dar y a quién?, ¿qué medidas políticas se deben tomar para proporcionar la garantía que requieren los ciudadanos?
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo de 1994 definió los componentes de la seguridad humana como:
•Seguridad Económica.
•Seguridad Alimentaría.
•Seguridad Sanitaria.
•Seguridad Ambiental.
•Seguridad Personal
•Seguridad Comunitaria.
•Seguridad Política.
Como se puede apreciar la seguridad y de su conceptualización imponen enormes desafíos y exige abordar el tema en su integridad, dado que la seguridad integral, como se recordará, es el pilar de sustento del propósito del Estado Nación.
Los cambios relacionados con el Estado Nación
En el sistema de configuración de las normas internacionales que rigen las relaciones del mundo en el siglo XXI, se pueden señalar sucintamente algunos cambios que tienen necesariamente que tomarse en cuenta:
1) Una multiplicación de los actores que influyen el la vida interna de los estados, lo cual provoca una discrepancia entre las normas nacionales e internacionales y un reacondicionamiento de las leyes nacionales.
2) Un alto índice de transnacionalización en la toma de decisiones y en las relaciones globales. Y un ejemplo es el sistema financiero global orientado por el Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Fondo Monetario Internacional (FMI) . La incidencia en aspectos como la telefonía, informática, microelectrónica; en áreas como derechos humanos o medio ambiente, etc.
Los cambios con relación a los conceptos de seguridad y defensa
Todos estos cambios se han manifestado en el ámbito de la seguridad y la defensa por la modificación de pautas territoriales que afectan la soberanía . Las fronteras dejaron de ser “cercos” de seguridad para los Estados-Nación puesto que el desarrollo de la tecnología de misiles intercontinentales, la capacidad de control satelital, e incluso Internet, han afectado grandemente la seguridad de los estados, inclusive actividades que se consideraban secretas en el ámbito de la defensa nacional han dejado de serlo con la aplicación de medidas de confianza mutua.
En el pasado los estados hacían mucho hincapié al aplicar las medidas de seguridad y defensa en aspectos de soberanía territorial y étnicos y tecnológicos como factor diferencial, pero en la actualidad la nuevas tendencias se orientan en el sentido de que las relaciones son protagonizadas por un creciente número de centros de poder cuya actuación no sólo está normada a través del Estado Nación sino también por la sociedad civil organizada y por nuevos y múltiples agentes que han creado intereses mucho mas numerosos, cambiantes y entrelazados tanto desde el punto de vista de las autoridades legalmente constituidas como en el mundo delictivo.
Mitos de la seguridad y defensa
Los momentos históricos han definido la participación del Estado en la aplicación de las medidas para dar la garantía y protección a los ciudadanos y al Estado mismo y tradicionalmente en la República Dominicana por influencia de las dictaduras y la Guerra Fría, al seguirse aplicando medidas propias de esos momentos se produce en general mitos que se mantienen como normativas.
Estos mitos son:
El empleo de armas para la solución de todos los conflictos . Sólo se usan las fuerzas militares y se excluye al resto de la población, por lo que las relaciones cívico militar han estado afectadas a tal grado que los militares perciben a la sociedad civil como su enemigo. Sólo reciben un entrenamiento bélico para resolver problemas de naturaleza bélica donde las acciones están normadas por el ataque en supuestos de combate. Esta situación produce que las fuerzas militares en vez de ser un elemento dentro de la sociedad que contribuya a producir la paz, tranquilidad y soporte del desarrollo sostenible, indirectamente se constituyen en un componente de desorientación y un factor de intranquilidad.
El uso del poder para reprimir. El poder se ejerce en el marco de las relaciones humanas y se expresa en términos de capacidades y efectos a través de las funciones de preservación, integración y desarrollo que ocurren en la interacción social.
Como una forma relacional, el poder tiene su impacto en la calidad de vida de los grupos sociales, que se manifiesta en las condiciones de seguridad, solidaridad, y complementación para su estabilidad y desarrollo.
A nivel social, el componente ejecutivo del poder se relaciona con la integración del potencial de los recursos, expresados en campos de acción como son el económico, psicosocial, diplomático y militar.
Propuesta para la implementación de un sistema de seguridad pública
El modelo tradicional interrelaciona el sistema de seguridad con la defensa nacional; sin embargo, las circunstancias actuales nos llevan a verlos como elementos separados, precisamente para romper con los mitos creados históricamente con relación a estas actividades del Estado.
La seguridad procura fundamentalmente buscar un grado de garantía y estabilidad para el desenvolvimiento de la vida interna en procura de un bien común que ayude al desarrollo económico, industrial y tecnológico.
La seguridad se percibe como seguridad pública desde la perspectiva del Estado con la aplicación de medidas en forma integral, y dentro de ella situamos la seguridad ciudadana: todas las medidas dentro de la sociedad para que el ciudadano sienta un estado de conformidad, satisfacción y estabilidad que le permita desarrollar actividades en condiciones que lo lleven a lograr un mejoramiento del nivel de vida en general.
La implementación de las medidas de seguridad ciudadana nos lleva a la necesidad de ser coherentes entre las medidas de orden público y el sistema político democrático imperante. Para esto es necesario que tanto los ciudadanos como los miembros de los cuerpos del orden aprendan a través de un proceso educativo a implementar medidas disuasivas y preventivas para evitar males mayores y la exigencia de una aplicación de las medidas judiciales como medio correctivo a las actividades delictivas que intranquilizan a los habitantes.
La integración de todos los medios de comunicación y transporte para fortalecer las actividades de recorrido que realizan los elementos del orden ayuda a que se pueda tener presencia inmediata y una alerta temprana en los lugares de ocurrencia de hechos para minimizar su impacto.
Nuevo paradigma para la defensa nacional
- La defensa nacional debe plantearse integralmente. Se impone la evaluación por parte de los políticos con un alto grado de realismo de los problemas de defensa usando los instrumentos de aplicación de la fuerza en cumplimiento de su función específica, para evitar la distorsión de sus actividades y conceptos. Para ello, urge la necesidad de un lenguaje doctrinario común, que sirva para explicitar los principios, los conceptos y desarrollando un sistema propio basado en la realidad de los problemas cotidianos. Todo esto deberá ser el fruto de un esfuerzo integral con ideas originales, que tome en cuenta la experiencia de una sociedad que vivió tantos años de desencuentro, por rencores y concepciones que afectaron hasta la misma racionalidad y conducta de nuestra cultura política. Obviamente que deberá tomarse en cuenta la situación cambiante del mundo de hoy acorde a los requerimientos del ambiente internacional.
- Es necesario constituir una fuerza militar proporcional a la población nacional y que pueda operar en cualquier conflicto, tomando medidas evitando el maltrato de la imagen nacional y visualizar la necesidad de proporcionar con las medidas un refuerzo de la idea de que los problemas a lo interno se resuelven con eficacia y prontitud contribuyendo con ello al desarrollo.
- El empleo de una fuerza de reservas integrada con núcleos de personal y material a ser movilizados en apoyo a las acciones.
- Conformar íntegramente con personal profesional fuerzas de acción inmediata, situadas en distintos puntos del territorio nacional que puedan estar presente en breve tiempo en los lugares donde se presenten cualquier conflicto.
- Desarrollar todo un proceso educativo para obtener tanto en el ámbito militar como en el civil una conducta apropiada dentro de los parámetros de una sociedad normada por un sistema político democrático procurando fortalecer los elementos constitutivos de un régimen de derecho.
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