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“Si no hay cesión
de soberanía es imposible
construir cualquier
proyecto supranacional”
En una conferencia ofrecida
en FUNGLODE, el historiador y analista
Carlos Malamud
dijo que las élites culturales, académicas,
económicas
y sociales tienen también
culpa de los problemas de la región
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(Santo Domingo,
19 de enero de 2005). Porque no ve a
las autoridades estadounidenses lo suficientemente
interesadas en revivir el proyecto de creación
del Área de Libre Comercio de las Américas
( ALCA), el historiador y analista internacional
Carlos Malamud no cree que el esquema será una
realidad.
“Mucho me temo que el ALCA no va a salir”,
dijo el investigador principal del Area de América
Latina y Comunidad Iberoamericana del Real Instituto
Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos,
al subrayar que no se ve interés suficiente
de las autoridades estadounidenses en impulsar
el proyecto regional.
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Alejandra
Liriano, coordinadora del Centro de Estudios
Internacional de la Fundación Global Democracia
y Desarrollo (FUNGLODE), y el doctor Carlos Malamud,
investigador principal del Area de América
Latina y Comunidad Iberoamericana del Real Instituto
Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos.
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Al hablar sobre “América Latina ante
el nuevo (des) orden internacional”, en la Fundación
Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), Malamud
sostuvo que la historia de integración en Latinoamérica
es la historia de un fracaso. Consideró que
el principal problema de esos fracasos sistemáticos
tiene que ver con el nacionalismo de América
Latina, “con la negativa de todos y cada uno
de los países de ceder el menor ápice
de soberanía”.
“Si no hay cesión de soberanía
es imposible, como demuestra la experiencia europea,
construir cualquier proyecto supranacional”,
afirmó. Dijo que, hasta las cosas no cambien
en tal sentido, poco se avanzará en la construcción
regional.
Manifestó, por otra parte, que después
de los atentados terroristas del 11 de septiembre de
2001, América Latina prácticamente desapareció de
la agenda de los Estados Unidos. “Inclusive,
y da pena decirlo, prácticamente desapareció también
de la agenda de la Unión Europea”, agregó.
El historiador sostuvo que la
región latinoamericana
es una de las que más ha sufrido las consecuencias
de los atentados terroristas del 11 de septiembre y,
paradójicamente, es una región de paz,
en la que el terrorismo islámico prácticamente
no existe, se puede afirmar que no hay conflictos fronterizos
y no es un lugar del mundo donde haya enfrentamientos
por motivos religiosos ni tampoco confrontaciones serias
por motivos étnicos.
De todas formas, en su opinión, el 11 de septiembre
no quebró ni interrumpió ninguno de los
procesos que estaban viviendo los países latinoamericanos
en ese momento.
Sí visualizó como un problema grave
en la región tanto el narcotráfico como
el consumo de drogas. Resaltó que 10 años
atrás, cuando se hablaba de la drogadicción
y de los peligros potenciales de la droga, se decía
que era un problema de los países consumidores
y no de los productores, de los latinoamericanos.
“Hoy por hoy, el narcotráfico y sobre
todo, el problema del consumo, ya no es sólo
un problema de los países desarrollados porque
los países latinoamericanos también hoy
no son solamente productores, intermediarios o lugares
donde se lava el dinero, sino que también son
países consumidores”, afirmó. Indicó que
por lo tanto, los problemas de salud pública
vinculados al narcotráfico también golpean
a América Latina.
Incompetencia
regional y élites
Para poner de relieve las sombras
que arropan a la región latinoamericana, se hizo eco de un artículo
de Andrés O ppenheimer sobre dos informes recientes.
Uno, del Consejo Nacional de Inteligencia de Estados
Unidos, que ofrece un panorama de América Latina
para el 2020, y otro, de un eurodiputado socialista,
Rolf Linkohr, presidente de la delegación del
Parlamento Europeo para Sudamérica. Ambos concluyen
que con las dos únicas excepciones de Chile
y Brasil, el continente americano prácticamente
no va a existir “por sus propias incompetencias”.
Del informe oficial de Estados
Unidos citó el
dato de que América Latina verá crecer
la brecha que la separa de las naciones más
avanzadas del planeta, entre otras razones porque,
a diferencia de los países asiáticos,
casi ningún país latinoamericano podrá invertir
sus escasos recursos en proyectos importantes de investigación
y desarrollo que producen un rédito comercial
significativo.
Del segundo estudio señaló su conclusión
en el sentido de que la influencia de América
Latina en el mundo está disminuyendo porque
tiene gobiernos ineficientes, carece de una justicia
independiente, ha descuidado la educación y
porque la corrupción está a la orden
del día. Como resultado de todo esto, siguió citando
Malamud, la credibilidad de las élites políticas
es baja, y el resultado es principalmente culpa de
una élite que está mucho más preocupada
por sí misma, que por la sociedad.
Malamud consideró que más allá de
la responsabilidad de las élites políticas
de la región, la culpa de lo que acontece recae
también en las élites culturales y académicas,
sociales, económicas y del propio pueblo.
“Estamos acostumbrados, cuando hablamos de América
Latina, en pensar rápidamente en los vecinos
del Norte, en Estados Unidos, al cual, rápidamente,
hacemos responsable de todas las culpas, de todo lo
que ocurre en el continente. Mientras sigamos empeñados
en ver que ese es el problema, jamás resolveremos
el problema”, planteó.
Afirmó entonces que los problemas pasan tanto
por la irresponsabilidad de las élites como
por la no asunción de la responsabilidad.
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