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(Santo Domingo, 25 de junio de 2009).- Con la visión de que la literatura es un ejercicio de democracia y libertad, el poeta Jorge Urrutia invitó a los dominicanos a cultivar la lectura.
A la recomendación antecedió otra no menos relevante: que los hijos de la República Dominicana valoren su lengua madre, el español, con la consciencia de que es rica y tiene un espacio creciente en el mundo, al punto de que ha dejado de ser la de los hablantes pobres.
El crítico literario y ensayista resaltó la relevancia de la lengua española en Estados Unidos y los estudios acreditados originados en Inglaterra que la sitúan como la principal en el planeta en cuatro décadas.
Hizo las sugerencias en respuesta a una petición del público que lo escuchó en el auditorio de FUNGLODE, donde ofreció una charla con el título “Una reflexión sobre el libro y la lectura”.
Urrutia, un invitado de la Fundación que el día anterior dio inicio con él a las tertulias literarias de la recién inaugurada Biblioteca Juan Bosch, hizo honor a su erudición para enaltecer la figura del libro como motor de la cultura y fuente de placer.
En un mundo cargado de ruidos, el escritor propuso vivir la soledad que demanda la lectura para disfrutar de mundos imaginarios convertidos en realidad; de momentos de gozo pleno a través de pasajes que el escritor convierte en hechos, momentos, lugares y emociones.
A la era de la Internet, que convierte a los jóvenes en autistas adictos a la computadora, Urrutia contrapuso el aislamiento que propicia la lectura de un libro, y que permite acercamientos, exploraciones infinitas a los mundos que salen de la imaginación.
Con textos de Freddy Gatón Arce, periodista petromacorisano y destacado representante de la agrupación Poesía Sorprendida, ofreció razones para hacer de la lectura un hábito motivador, que transporta a mundos nuevos que deben su existencia a la magia del escritor.
Urrutia mostró su fervor por los libros como fuente de placer y de sabiduría, pero también de compañía.
El libro, y no el perro…
Para el escritor, el libro es el mejor amigo del hombre, no el perro. Lo dijo y repitió, con el subrayado de que el libro no ladra, pero puede morder, “porque a veces las verdades hieren”.
La charla, empero, remitió también a la mentira, porque Urrutia recordó que no hay mentiroso mayor que el que escribe su autobiografía. Esos, en su opinión, cuentan la verdad de su vida ajustada a sus intereses y necesidades de “quedar bien”.
Aida Montero, directora de la Biblioteca Juan Bosch, sirvió de anfitriona al escritor e invitado de FUNGLODE.
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