miércoles, 08 de febrero de 2012
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Experto presentó datos estadísticos que evidencian que la actual crisis conduce a una nueva etapa del desarrollo de la humanidad
Las declaraciones se enmarcaron dentro de las Tertulias sobre Complejidad, en las que pensadores e investigadores exponen sus resultados de investigación y de reflexión, buscando motivar un cambio en el abordaje de los problemas y en el camino que se sigue para estudiarlos y entenderlos
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(Santo Domingo, 28 de enero de 2009).- Diógenes Aybar, consultor del Banco Interamericano de Desarrollo en sistemas de gestión, presentó, en el auditorio de FUNGLODE, datos estadísticos que evidencian que la actual crisis conduce a una nueva etapa del desarrollo de la humanidad.

Esta presentación, titulada “Influencias del entorno cultural en el pensamiento epistémico”, se enmarcó dentro de las Tertulias sobre Complejidad, que se realizan junto a la Escuela de Filosofía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) cada dos meses.

Aybar explicó que desde el año cero hasta nuestra era ha estado evolucionando un conjunto de seis variables socio-económicas: la población mundial, el consumo de energía per cápita, la expectativa de vida, el rendimiento de la tierra, la renta per cápita y el número de patentes por año en Estados Unidos.

Esto se ha podido determinar gracias al uso de la Curva Logística, que muestra cómo evoluciona en el tiempo una variable o parámetro representativo de una situación biológica, social, económica o cultural, y que en función de esto se pueden anticipar las situaciones por venir en estos ámbitos de estudio.

Dichas variables coinciden con elevar su valor abruptamente hacia el año dos mil, pero como es sabido que no pueden aumentar indefinidamente, por las limitaciones de la tierra, se concluye que las mismas tienen que comenzar a declinar, precisamente alrededor de esa fecha.

El experto plantea que como la tendencia subsiguiente a la presente situación implica necesariamente una declinación, todas las curvas logísticas de estas variables tienen que presentar un punto de inflexión alrededor de la misma fecha lo que provoca una dispersión de las presiones sociales y por lo tanto una dispersión de los valores que estas presiones generan.

“Esta dispersión no sólo se produce a nivel de los grupos sociales, sino también en los individuos, haciendo que actúen siguiendo patrones morales diferentes en diferentes circunstancias. Creando una situación donde la cultura y sociedad presentes no tiene un referente moral al cual seguir”, señala.

Explicó que ésta situación provoca una diseminación de los valores en el individuo y en la sociedad; un rompimiento de paradigmas y dogmas aceptados; y un punto de ruptura con el pasado social y cultural.

Aybar precisó que este fenómeno podría llevar a la humanidad al “comienzo de una nueva era” en el que por primera vez en su historia se va a ver obligada a construir su futuro en base a nuevos paradigmas, nuevos ideales y nuevos valores que no serán ni herencia ni rechazo de los antiguos.

“Esta ruptura no será producto de la lucha antagónica de clases sino de las necesidades y presiones nuevas e imprevisibles que habremos de enfrentar una vez el sistema de cosas que sostiene el presente curso, que se muestra con las variables socio-económicas presentadas, haya colapsado y dado paso al futuro que será puramente emergente”, subrayó.

Contexto cultural

El conferencista explicó que el individuo es un “Ecoindividuo” compuesto de cuatro nodos indisolubles: el cuerpo, la mente, el medio físico, y el medio cultural, los que interactúan continuamente haciéndose evolucionar los unos a los otros.

Dijo que el entorno físico y el cultural imprimen una imagen suya en las mentes de los individuos que los forman, y que estos mismos actúan sobre esos medios modificándolos en un proceso dinámico de retroalimentación continua, haciendo de todo ello un fenómeno que evoluciona en el tiempo, donde todos afectan a todos.

Definió la cultura como “una estructura dinámica y abierta, donde los nodos de conexión (los individuos) tienen en su interior una imagen de la estructura completa de la que ellos forman parte. A partir de aquí, los individuos que la componen determinan su patrón de comportamiento en la estructura, reforzándola y reproduciéndola.”

Aybar indicó los mecanismos por medio de los cuales el cerebro y el entorno cultural interaccionan para formar la personalidad de los individuos, rompiendo así con la visión lineal de los fenómenos sociales y culturales a que estamos acostumbrados, e introduciéndonos a una nueva visión no lineal, estructural y dinámica de la realidad en la que el observador y el entorno observado son parte de un todo, es decir, una visión compleja.

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