|
(Santo Domingo, 18 de febrero de 2009).- El asambleísta por Nueva York Adriano Espaillat sugirió la formación “de una coalición de personalidades e instituciones que promueva la educación y la participación de votantes de origen dominicano en los Estados Unidos. Esta iniciativa podría reforzar nuestra presencia como comunidad en ese país y fortalecer las posibilidades de ayudar a través de la diáspora”.
La sugerencia la hizo a modo de conclusión de la ponencia que realizó en el marco de la conferencia “Participación de la comunidad dominicana en los procesos políticos de Estados Unidos”, en la que también participó el senador estatal de Rhode Island, Juan Pichardo. La actividad tuvo lugar este jueves 18 en el auditorio de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), organizadora del evento junto al Consejo Nacional para las Comunidades Dominicanas en el Exterior (CONDEX).
El primer in intervenir fue Pichardo. El senador electo en 2002 fue breve, emotivo y cronológico en su participación. “Los latinos en Estado Unidos estamos emocionados de representar a nuestra gente. Por años hemos sido discriminados y seguimos luchando por ganar recursos y atención para nuestras comunidades”.
Afirmó que su “carrera y llegar al cargo ha sido una buena inversión”. Y reconoció que hay organizaciones vinculadas con el cargo que ostenta que apoyan y orientan a la comunidad. “Pero vemos que falta todavía educación de orientación electoral”.
Pichardo se refirió a algunos episodios y protagonistas de la elección de dominicanos en Nueva Inglaterra. “En Lawrence-Masachussets hay una gran cantidad de dominicanos. Esta es la única ciudad dominicana dominada por latinos y el dominicano es la mayoría de los latinos. Hay representación constante en ayuntamientos. Pero sí hemos visto la historia del cangrejo. Allí hubo oportunidad de que le alcalde fuera de origen latino, quizá dominicano. Había varios candidatos, pero ganó el de origen anglosajón”.
Al referirse a Rhode Island, el senador estatal dijo que “llevamos 20 años de carrera con otros dominicanos. Los primeros en presentarse no alcanzaron el puesto, pero dieron el aliento para que otros siguieran su camino, sin que tampoco lo lograran. Aprendimos mucho. En 2000 tuvimos al primer dominicano, León Tejada, como el primer cargo electo. En 2002 pude postularme y gané el cargo de senador del Estado. Me doy cuenta de lo que supuso esto, y me permite enviar el mensaje de que se pueden lograr grandes cosas”.
Continuó diciendo que “la experiencia que les acabo de contar muestra la esperanza que tenemos para inyectar el entusiasmo de alcanzar el servicio público en los Estados Unidos. No es nuestra posición, sino la del pueblo, que ejercemos con corazón. Cada vez que necesito inspiración para mantenerme en la lucha, me acuerdo de mi madre y de mi abuela, de mi tierra”.
Para terminar, propuso tomar acción. “En la República Dominicana tienen un gran papel que jugar: aprender de los desafíos que tenemos allí. Y nosotros tenemos la responsabilidad de aprender de la República Dominicana. Y debemos seguir empujando por el futuro. Algún día un dominicano puede llegar a ser presidente de Estados Unidos y nosotros habremos sido parte de eso”.
Adriano Espaillat
El segundo ponente de la noche, Adriano Espaillat, arrancó hablando de los primeros pasos que dio la comunidad dominicana en Nueva York para participar en los procesos electorales. “No hacía falta ser residente legal ni ciudadano norteamericano”.
Hizo referencia a procesos para la elección de los miembros de la Junta Comunal de Políticas Públicas en la década de los 80. También a los concilios comunales y a las elecciones de la Junta Escolar N.6, donde para poder sufragar había que tener un hijo inscrito en alguna de las escuelas públicas del distrito.
“El primer dominicano elegido como miembro de la Junta Escolar fue Sixto Medina. Le siguieron Guillermo Linares, Apolinar Trinidad, Felicidad Peguero, Rolando Acosta y Roberto Lizardo”, narró Espaillat. “En los concilios también hubo una gran participación de la comunidad. Eran tiempos de drogas y crímenes, y eso motivó la participación”.
A continuación, el asambleísta de Nueva York entró en el tema de la participación política, las reformas y la redistribución de los distritos. Hubo unas de cal y otras de arena. Incluso contó cómo en su primera postulación, para el cargo de concejal, perdió, con un 33% de los votos. Eso fue en 1989.
Un año después, comienza el interés de los dominicanos por registrarse en el Censo Nacional, aprovechando la campaña iniciada. En 1991 comenzó otro proceso importante: la redistribución de distritos. Y una de las consecuencias de la reforma de la Carta Municipal (constitución de la ciudad) fue el incremento de los miembros del consejo municipal de Nueva York, de 35 a 52, lo cual facilitaría la integración “de comunidades tradicionalmente marginadas, entre ellas, la latina, en el proceso gubernamental”.
En 1991 se adoptaron nuevas líneas demográficas y se crearon 52 distritos nuevos. Uno de ellos, el 10, del Alto Manhattan. “Ese mismo año se celebraron elecciones”, con su candidatura y las de María Luna, Guillermo Linares y Harry Fottopoulos. “Las ganó Guillermo Linares para convertirse en el primer dominicano elegido como concejal en los Estados Unidos”.
Otro proceso importante fue el de la redistribución de distritos con vínculos estatales y congresuales a nivel federal. “El método usado perseguía aumentar, igualmente, la participación electoral de comunidades que no contaban con una representación”.
Espaillat habló del impasse que se produjo con las nuevas demarcaciones y la intervención del Departamento de Justicia norteamericano, que falló contra la redistribución hecha en el caso del distrito 72 del Alto Manhattan, porque se favorecía a un incumbente en detrimento “del empoderamiento político de la emergente comunidad dominicana”. Se readecuaron las demarcaciones del distrito al que Adriano Espaillat ha representado durante los últimos 13 años., tras su victoria en las elecciones de 1996.
Para finalizar, antes de hacer una propuesta como conclusión, el asambleísta de Nueva York afirmó que “inicialmente los dominicanos salieron electos como representes de sectores donde las mayorías eran de origen dominicano. Pero en los últimos años, los ha elegido en ciudades y distritos donde somos minoría, como Vivian Viloria-Fisher, en el condado de Suffolk, en Long Island; Yocelyn Peña-Melnick, en Maryland; y Carlos González, asambleísta en New Hampshire”. Falta alcanzar un escaño en el Congreso de los Estados Unidos.
Palabras previas
La velada comenzó con dos intervenciones a modo de bienvenida. Fréderic Emam-Zadé, director general de la fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE) reconoció que el tema propuesto era “de sumo interés para nosotros porque es de sumo interés para la República Dominicana”.
Dijo que “la diáspora hace muchos aportes, no sólo económicos. Es importante destacar que en el país vivimos unos 10 millones de dominicanos y allí, en Estados Unidos, algo más de 1.3 millones, que han enviado al país recientemente unos 3,000 millones de dólares, el 8% de los ingresos que tenemos, lo cual implica que esos dominicanos están generando donde viven unos 30,000 millones de dólares, lo que supera el PIB nacional. ¿Por qué allí produce 10 veces más de lo que se produce aquí? ¿Qué lecciones podemos aprender de esos dominicanos?”.
Después de hacer algunas referencias a la cantidad de cargos electos y de dominicanos en posiciones de alto nivel, Emam-Zadé hizo un llamado “a superar lo que algunos han identificado como el “síndrome del cangrejo”. Al que sube, los demás le bajan. En la medida que otras minorías han avanzado en Estados Unidos han dejado ese síndrome atrás y es importante que, de una u otra manera, lo vayamos superando. Seríamos una mejor nación si nos apoyáramos en todas las áreas para que podamos crecer en ellas”.
A continuación, llegó el turno de Alejandro Santos, vicepresidente del CONDEX. “El fenómeno de la migración, que ha cobrado importancia en el escenario internacional, se suma a temas tradicionales como las finanzas o el comercio y se ha colocado dentro de la agenda de los países.
República Dominicana tiene una realidad migratoria: alrededor de un 10% de la población vive en el exterior y tiene una presencia, hasta cierto punto espontánea, en el país. Vienen, mandan dinero y llaman por teléfono, tres elementos que hablan de dicha presencia e, igualmente, de constancia”.
Santos recordó como el Presidente Leonel Fernández, “desde hace mucho tiempo, tuvo la visión -y ha querido que el resto de la sociedad la tenga- de mirar hacia la comunidad dominicana en el exterior para importartizarla por su contribución al país. Ha dicho que es importante por las remesas, pero también porque es un gran capital humano y profesional que puede aportar en otros términos al país. De ahí su interés en crear vínculos formales con ellos, y de ahí, los consejos consultivos, de los que existen 14 en diferentes países, y el CONDEX, organismo del Estado para crear un compromiso y vínculo permanente con esa comunidad en el exterior”.
A juicio del secretario de Estado, “esto crea intercambios en diferentes áreas muy interesantes y relaciones de cooperación. Y un fenómeno: ciudadanos que se han naturalizado y que han estado escalando y ganando posiciones públicas en Estados Unidos, lo cual muestra el avance de la comunidad dominicana, algo que tenemos que atender y dar seguimiento y apoyo, también para recibir su apoyo”.
|