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| Sandra Cadavid, Alonso Salazar, Jorge Orlando Melo, y John Green |
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(Santo Domingo, 17 de febrero de 2010).- La Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE) presentó, la noche del miércoles 17 de febrero, el panel “Historia de la Violencia en Colombia a través de los Magnicidios de Gaitán y de Galán”, con la participación de John Green, Alonso Salazar, y Jorge Orlando Melo.
La primera intervención estuvo a cargo del colombiano Jorge Orlando Melo, autor de diversas publicaciones sobre el tema de la violencia en Colombia y Comisionado Presidencial para el Consejo Nacional del Libro y la Lectura, quien habló sobre el tema “Sesenta años de violencia en Colombia”.
“Este problema comenzó en los años 50. El mantenimiento de un sistema judicial es muy difícil cuando tropieza con una explosión de violencia y simultáneamente los jueces son amenazados y sobornados con “tres disparos de metralletas o tres disparos de 100 mil dólares. “Cuando el delito paga la impunidad es alta”, expuso.
Explicó que Colombia siempre ha sido más violenta que los demás países latinoamericanos, aunque tuvo, entre 1905 y 1946, una época muy pacífica. Pero de 1947 a 1957 los enfrentamientos entre los partidos Liberal y Conservador provocaron escenarios de violencia rural muy intensa impulsada por campesinos. Y aunque a veces no se sentía en las ciudades, en 10 años murieron 200,000 personas en homicidios.
Melo señaló que de 1966 en adelante, empezaron las guerrillas, con la particularidad de que Colombia ofrecía muchos territorios para esconderse. Ya para la década de los ’70 el escenario se complicó con el surgimiento del narcotráfico.
“En 1982 el narco se estaba tomando la vida nacional y política. En el gobierno del presidente Belisario Betancourt se hacían esfuerzos para detenerlo, porque mantenía las guerrillas, pero estas negociaciones eran consideradas peligrosas por algunos sectores y se crearon los paramilitares apoyados por funcionarios medios y bajos de la policía y el ejército. Esto aumento los niveles de violencia de 12 a 25 mil por año del 80 al 90”, destacó.
Dijo que el presidente César Gaviria trató de crear una estrategia distinta, la de atacar directamente. “Pero esto provocó una serie de asesinatos de altos funcionarios y magnicidios, además de atentados monstruosos como la explosión del periódico El Espectador, y la destrucción de otros edificios”.
Entonces continuaron las negociaciones en las que proponían dos alternativas: “acabamos con ustedes y los exiliamos o se entregan a la justicia y le damos penas pequeñas y suspenden el terrorismo y el narcotráfico”. Indicó que algunos aceptaron estas ofertas y la violencia disminuyó unos años, pero el asunto se complicaba pues algunos narcotraficantes sustituyeron a otros y el negocio seguía.
En 1998, Andrés Pastrana realizó otra negociación con la guerrilla, pero la población reaccionó porque decían que el presidente cedía y la guerrilla no. Entonces entendieron que “contra la guerrilla lo único que se puede hacer es reforzar la capacidad militar”.
“Del 98 al 2002, la violencia se disparó. En 2001 se produjeron 25,000 homicidios”, enfatizó.
Desde el año 2003 a la actualidad se ha reducido la violencia con la negociación de una pena pequeña. Aquí jugó un papel importante el aprendizaje que algunos alcaldes y funcionarios realizaron en algunas ciudades combinando la acción social, policial y la justicia.
Manifestó que a pesar del excelente mandato del presidente Álvaro Uribe el problema persiste y que no hay mecanismo de castigo excepto cuando coincide con otros sucesos a la vista pública.
“Hoy la guerrilla no tiene ninguna simpatía popular pero sigue con posibilidades de refugio importantes. El narcotráfico sigue como negocio y la debilidad del sistema judicial nos mantiene en situación de violencia”, expresó a modo de conclusión.
A continuación se proyectó la primera parte del documental, producido por The History Channel, sobre el magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán, para así escuchar la intervención de John Green, profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Virginia, quien se refirió al suceso.
“Lleva más de medio siglo muerto pero su nombre despierta fuertes emociones en los colombianos. Esto no es extraño. Después de 1928 representó los anhelos de un gran número de la población. Con su muerte muchos sectores quedaron en ruinas y la nación quedo sumergida en una lucha sangrienta. Gaitán representaba una esperanza de redención para los sectores populares”, expresó Green en su introducción.
El Gaitanismo, movimiento político cardinal de Colombia en los años 20, terminó con su asesinato. Era conocido como un hito y representaba la culminación de la tendencia de la izquierda popular.
Este crimen puso fin al más largo período de desarrollo político pacifico que había en Colombia y aniquiló la legitimidad de su linaje gubernamental. Además de alterar el entorno político que debía permanecer en el país en las épocas venideras.
Green explicó que este magnicidio tuvo un papel incuestionable en el entorno político nacional y le dio un golpe mortal a las movilizaciones Gaitanistas en pro del desarrollo. “Al perder su punto focal el movimiento se hundió en las luchas regionalistas y partidistas de Colombia”.
“El período posterior a la muerte de Gaitán le ganó a Colombia la reputación de país más violento de Latinoamérica”, puntualizó.
Otro documental de The History Channel, en este caso sobre el asesinato de Luis Carlos Galán, precedió el turno en el panel de Alonso Salazar, Alcalde de la Ciudad de Medellín, Colombia, quien se refirió a este hecho histórico.
Explicó que Colombia desde la fundación de sus partidos ha usado el mecanismo de eliminar sus dirigentes y que la muerte de Galán no está desvinculada del asesinato de otros líderes colombianos en las mismas fechas.
Luis Carlos Galán, en su discurso de 1982, expulsó a Pablo Escobar de su campaña por sus amplias aspiraciones políticas. “Ahí empezó el conteo regresivo se su muerte, que terminó el 18 de agosto de 1989”, expuso.
“Era un gran líder estudiantil liberal en la Universidad Javeriana. En 1978 fundó el movimiento Nuevo Liberalismo, en el que planteó una agenda para Colombia en la que abordaba los temas de la diversidad regional, el Estado y el territorio, la mujer, el medioambiente, la internacionalización, la ética y lo público. Todo esto de una forma que aun no se ha hecho en la actualidad”.
Galán, explicó el Alcalde, se granjeó la enemistad de grandes grupos políticos y de poder por proponer un Estado que no cediera a las presiones de los mismos.
“Es imposible hablar de su pensamiento desligándolo del terror de su asesinato. El sabía que la superación de la pobreza no era la solución para reducir la violencia”, enfatizó.
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