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(Santo Domingo, 13 de febrero de 2008).- El desequilibrio en relación al género en cuestiones de salud no es la excepción. “La mujer no es tratada de la misma manera que los hombres”, en la mayoría de los sistemas políticos de salud, de acuerdo con la doctora María Ángeles Durán.
La profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, se refirió a varios estudios pioneros en su época y en de los cuales formó parte, en una conferencia titulada “Las mujeres y la salud: el rol de las mujeres como responsables de la salud familiar y los procesos de feminización del mundo sanitario y sociosanitario”.
Durán planteó la urgencia de que en los programas de salud y en los análisis que se realizan para la economía sanitaria de toda nación se incluya el tiempo que emplea una población considerable, mayoritariamente femenina, para acompañar y servir de apoyo a los enfermos. Subrayó que los especialistas médicos tienen contemplado, además de los beneficios remunerativos y marginales de su profesión, horarios establecidos que podrían aproximarse a las 12 horas.
Sin embargo, cuando el profesional finaliza su labor, el paciente necesita de cuidados de traslado, de compañía y de servicios de otra índole que por lo general lo asumen sus familiares, o sus esposas, quienes a su vez deben descuidar su agenda, incluyendo la laboral para poder cumplir con ese compromiso que en su gran medida obedece a un espíritu de solidaridad innato.
Durán se refirió a los resultados de investigaciones de su país, España, en el que los hombres mueren más felices, más jóvenes y más ricos que las mujeres. Esto se debe, conforme explicó, a que cada vez los hombres mayores lograr contraer nupcias, o convivir con parejas más jóvenes. La riqueza se debe a que el hombre, por su naturaleza de negociador, vende su tiempo, mientras que las mujeres “regalan” el suyo. Un ejemplo de esto último podrían ser las labores sin fines de lucro o voluntariados en las que lideran el género femenino. De su lado, las mujeres, en España, mueren más viejas y más solas.
La especialista hizo énfasis en la necesidad e importancia en la realización de investigaciones del análisis de tiempo versus el tiempo remunerado, que es menor, para que en un futuro, cuando las mujeres vayan ocupando más plazas laborales, se compense a los envejecientes, y a los enfermos terminales.
La profesora centró su intervención en el auditorio de FUNGLODE en la mujer como primera responsable de la salud preventiva y quien toma las decisiones de cómo actuar en primera instancia. Asimismo, se refirió al terreno que está ganando en las profesiones vinculadas con el sistema sanitario (como enfermería y bioanálisis).
Durán entiende que el tiempo que se dedican a los cuidados de pacientes, familiares o no, debe ser remunerado y deberían contabilizarse a la hora de medir el desarrollo de zonas, regiones y países, así como el momento de redefinir las políticas públicas en esa área.
A María Ángeles le acompañaron en la mesa de honor, el director ejecutivo de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), Frederick Emam-Zade; Carlos Dore Cabral, director de la Unidad de Investigación de FUNGLODE, y Josefina Zaiter, Catedrática de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
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